JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Como si una sangre peregrina encontrara el altar de un corazón al fin

(POEMAS)
Como si una sangre peregrina encontrara el altar de un corazón al fin
1.
NUNCA
Este rotundo espacio
es mi actitud de infinito
en un punto
adivinado un presagio de siempre más allá
como una inmensurable longitud circular
de historia vacía hacia mañana siempre.
2.
Digo que te recuerdo ¿y sabes por qué?
porque todo lo recojo en tu nombre
esta tarde,
porque tengo la tristeza partida hacia tu alguna parte,
Por eso digo que te recuerdo,
porque eres aún en veces que ya no tienen ahora
y estás en el fervor de todos mis todavía
un poco de mis ámbitos consagrados
que en estas tardes grises
raspadas de trajín mundo y esquina
en un tango caliente se llaman melancolía.
3.
Inconcebible encaje
coagulada música sin testigo
tan sólo para una tarde gris.
4.
Ahora tú eres un largo tal vez
donde yo nada pregunto,
sólo te imagino sin pretender adivinarte
porque me basta para el sueño con soñarte
5.
Anoche me asomé al cielo
y las estrellas llegaban desde la nada.
inaugurando sus algos.
Eran como embriones de luz
como una ciudad en el último instante de naufragio
antes de desaparecer.
Ahora me asomo y veo olas quietas de jabón.
Como coágulos de música helada, detenida
como himnos catalépticos
clausurados
de otros mundos.
como perdidas oportunidades de música
de otras vidas.
6.
El tiempo pasa instante por instante
No pasa el tiempo para el tiempo.
El tiempo pasa.
se sangra gota a gota
punto por punto como la distancia al infinito disminuye
O mejor,
un puente de ahora
hace sombra en el primer después.
Hay un instante extraviado de las horas
como una gota desterrada demorada
Ésa es la eternidad
El tiempo es la lejanía de lo que estuvo cerca.
No conozco tu alma
ando a ciegas por manos
7.
No conozco tu alma
tanteo como un barco con ventanas sin importancia.
a ciegas
por tus manos y tu boca
e imagino que se evaporan sendas de tus ojos.
y que el perfume es una palabra resucitada
pero no conozco tu alma.
yo creo en tu alma
como en un pueblo
o un puerto
donde crecen los embriones de los barcos
y luego mirarás
palparás.
dirás.
y llegarán
entre la niebla
a mi
puerto
Miro tu vientre y me llega una fe de altares
bebida desde las cúpulas.
Tú eres un barco y viajas
con el viento arrinconado en los vientres
de las velas.
tienes un barco de tres velas.
tres vientres.
Dos iglesias y un sótano.
Y un templo nuevo ebrio de primavera
te crece desde los vértices.
desde las gargantas y los túneles
inculcado desde los cráteres,
como si una sangre peregrina
encontrara el altar de un corazón al fin.
8.
Creo tus ojos tus manos.
para no morir seco de sol.
ávido de pájaros.
Creo en tus manos.
Mis manos creen en tus manos
en las palomas de tus manos
como templos abandonados
como árboles secos.
olvidados
9.
Las valvas del paréntesis empaginan
el rincón donde se compagina
mi gravedad de piedra por tu abismo.
El halo del perfume como una aureola de hache
la afonía del aire perfumado.
El silencio pronuncia su hache, su color
de espacio vacío.
como un techo sin columna.
o una palabra inacentuada.
el viento enronquecido de árboles
espumoso de árboles afónico de polvo
acústico y cóncavo de viento
10.
Esta noche, no necesito amarte para decirte
amor, amor.
Busco las sombras del silencio
para ordenar las nuevas palabras
sobre los rostros nuevos.
El silencio es un fugaz o un eterno
territorio
donde se puede derivar sin rumbo
y cualquier puerto está en cualquier lugar
al otro lado.
Es una hora, como la mañana,
en que las abejas del verso
tejen con el polen de tus imágenes
el tibio y frío recuerdo.
Tienes algo de miel y algo de flor,
y eres abeja
y eres la mañana y el polen
y el rito de la miel de vidrio derretido
silvestre y dorada como las abejas contra el alba.
11.
Para pensar en ti buscaré entre las uvas de la espuma
alguna de sonoros silencios
—para que puedas mirarme desde el
pensamiento—
te haré los ojos huecos, con burbujas
porque los tienes infinitos
con acceso a la mañana
12.
Me afanaba en tejerte la poesía como alfombra
para que tú caminaras sin hollarte las plantas
13.
La lacia melodía de los ojos se expande
más que como un agua
como un cántaro a volver lleno
de agua
más que como un naufragio
como un anzuelo o una red
Pero hoy no hay peces.
y no pueden darme las manos
las ramas tocadas no importa cuánto hace
y no pueden ofrecerme otros ojos
los pájaros vistos
algún día
Se esparce mi soledad
Mucho más
voy recogiendo mi soledad
previa de mí
de todos los lugares
donde sigo estando solo.
Ya no importa recoger la soledad
o llevarla dentro
como a un silencio
—o una indiferencia por las palabras
que no son las esperadas—
sólo importa llorar
BUZO A LA NADA
14.
He estado sobre tus cementerios y un poco recé sobre tus tumbas
sin saber qué pasillo de historia huía desfondado hacia la
sombra
Yo ni siquiera apago tus cenizas
tampoco calenté las manos de mi invierno
sobre el gato seco de tus fogatas.
Pero los ojos perdieron el lenguaje
y suplanté las cosas con mis propios rostros.
Abajo de un poco tu ceguera cada día
recogí mi anónimo redondo averiguado
Ahora
porque el sabor de tus mares de música
que yo no he sabido descifrar
pone más acá mi lenguaje de otras razas
Sobre tu lápida inventada en tu memoria
dejo mi canto sucio
tejido como un pájaro extraído de la tierra
con palabras extrañas, que no entiendas.
*
Una niebla para mí solo o esa eternidad desde mañana
15.
El mundo se cierne como un sitio implacable
se alzará la gente para nombrarnos con veneno
y mientras subas como una dulce hiedra por mi carne
mientras yo llueva sobre ti mi grito de silencio
tratarán de lograrte las espinas
para matarnos por la culpa de ser buenos.
Pero nosotros no tengamos trincheras
los fusiles no se alargan más allá de los muertos
y la gente se romperá sobre nuestra frente
porque nuestras manos emigran desde algún invierno
a anudarse como las golondrinas mientras dormimos
con el mundo a un costado vencido y ajeno.
Si podemos responder por mañana en un instante
si todo el rito que te empeña logra un rostro nuevo
sobre el fragor de las ciudades se alzará un himno remoto
bajado hasta nosotros como a un templo
para encender la soledad que nos precede
como un sol inaugurado que nos cae por el cuello.
Álzate conmigo, mi fervor se te acerca
morarás en mis ojos de barro y hornero
y labraré tu tierra con mis manos de palo
para hacerte un vientre bajo el suelo seco.
Toda la historia nos persigue por la espalda
levantemos la hora que ha llegado el tiempo.
Mi raíz empujará en los pasillos de tu sangre
como por andenes hacia nunca partirán los rostros viejos
y el olvido será un largo camino por delante
mientras que el mundo nos señala con el dedo
y mientras en una calle inventada por nosotros
tragándonos las manos nos vamos por un sueño.
Ya ves mañana es fácil si nace de nosotros
podemos emprender otra historia con los huesos.
Siempre un muerto se afana mordiendo tus talones
aunque no importa si adelante no hallaremos muertos
Puedo agregar mi insomnio a tu savia sin rumbo
y sobre tus cenizas o tus piedras arrancar un huerto
16.
Quiero hacerte un nido largo
que te baje por los ojos a la tierra
Que se enrolle y cante por la savia
de la fruta doble que te bifurca el pecho.
Quiero remar en tu sangre como un náufrago
Como un centauro
sobre tu corazón ya desbocado,
para llegarte hasta la luna grande
que te subleva la marea de las venas
y quiero que mis manos vivan en tus vértices
amigas de la sombra y tu silencio tanto
Y quiero hundirme como un torrente
por tu garganta a media asta
que es un pasillo largo hacia mañana
y descubrir la herida anterior de la espada
y la batalla
con la feroz ternura de los barcos
que parten a tu vientre
Y quiero bajarte como un buzo
hasta el telar del medio
donde guardas un espejo para
alguna primavera
y subirte por el camino de la fruta
hasta caerte por el pelo que no he mordido nunca.
Y quiero trepar como las enredaderas
por tus pies de pan y de raíz sin beso
buscándote las tumbas y el verano
para nadar hasta la orilla de tu
muerte conquistada
Y quiero olvidarme cualquier cosa
y que nos baste con morder el beso
o empeñar el insomnio en tu agonía
para despertarnos más allá de todo
con el olor vegetal que nos crece por los dedos
y las manos juntas subsistidas
en la húmeda dulzura a la batalla.
17.
Quiero en ti las catedrales
las raíces afanadas en la tierra
la lluvia innumerable sobre el techo
o la devoción telar de las abejas
Todo lo quiero en ti
cisne y buena y lejanía
pero no quiero la distancia. En cambio,
Quiero por ejemplo
ahuecarte un caracol en las entrañas
donde el mar se quedó guardado y canta.
Y quiero beberte los ojos extendidos desde el pelo
(como un largo pájaro de sombras)
hasta las manos de ojos cerrados dulcemente.
Quiero guardarte también y que me guardes
Más acá de la distancia el sol no tiene invierno
por eso quiero quedarme
y quiero hacerte en la cintura
el camino del beso
Nómada azul el beso peregrino
que baja desde el pecho de pan o de vino
hasta el musgo en los rincones de la herida
o la trinchera.
Todo lo quiero amor,
todo contigo
Desde el día en que ya nunca no serás
Desde el día en que siempre ha encontrado
ya el principio
Todo lo quiero ahora
ahora amor que te he aprendido
que he enjuagado mis manos en tus dedos
Y se ha limpiado la tristeza de los ojos
con la tristeza nunca más
que yo lavé en tus ojos buenos.
18.
Desde tu altura busco la sombra
visceral de tus
aljibes
19.
Un día, amor, será cierto,
y el mundo se inundará de música
porque el sol amanecido será un
pájaro gigante
equivocado sobre el canto que hallaremos
juntos.
20.
La noche tiene náufragos peregrinos que silban
regresos
sabor a derrotas y locura por la boca
Alas derretidas de bajados besos
21.
Cuando el tortuoso pasadizo de la sangre
empecina el peregrino silbido del silencio
y como un remero sin fatiga
tu pájaro soltado a travesía
vuelve por la soledad de tantos días
como un barco ahorcado mar adentro
te parecerás un poco en eso a mí
que antes, tal vez de tu abandono
te escribo mi dolor y te lo dejo.
22.
Tu voz esbelta
tallo de gaviota y luna
manantial
mana de la entraña del
silencio
como una flor crecida de la
arena o un pino de fuego
proferido por el agua
23.
como la flor (luna de sangre)
y el pasto
como la rama de espinas
y el pájaro
como tu voz y la mía,...
pienso que puedo ahuecarte las
manos.
24.
se cierran las puertas de los días
mañana es un infinito que se acorta
el mundo va capturando la historia
los días fijados ¡ya los días!
El nunca pierde circunstancias
acorralado desde lo existido
hacia el tal vez sin certeza que no ha sido
sobre la verdad puntualmente verdadera.
25.
El ojo boquiabierto
se detiene lentamente
como un pez
echado a andar en el intiempo.
¿qué creías acaso
que el silencio no tiene molinos?
el silencio pasa por mis manos
y me mueve el trigo
El ojo boquiabierto
en una actitud de infinito
se espacia de vacío.
¿Creías que el silencio no tiene
testigos?
Alguien será el último muerto
(o vivo)
el silencio empezó con las palabras.
26.
He desfondado el abismo para lograr el infinito
y me despeño hacia el sol vertical en cualquier parte.
Algún día pisaré mi sombra
La historia será dos veces sobre allí
27.
Las horas me trasponen
andar es ponerme la historia
en los costados
Desde ti encuentro el rostro
del costado
la mano de las manos
la soledad callada
Me siento despojado de mi verdad
En el silencio callado de mentiras
Dichas por seres que no callan sin hablar.Rincon del Poeta
Sigue adelante Jorge
La verdad siempre prevalece
Libro 95 (1)
2006.
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