JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Cuando la noche nueva pone el eco de estrellas
A Juan Carlos Merlo

(POEMAS)
(Poemas)
1.
Yo tengo un prado de silencio transparente y puro.
Allí voy a recordarte, como si mi alma se arrodillase
para rezar.
Y sin que seas de esas cosas que no vuelven nunca
me acerco a la tumba de cada vez y pongo flores
sin llorar.
En ese silencio como un templo o como un himno infinito
tengo tus palabras guardadas como un sagrario o
un escudo,
y tu alma, de Dios mismo, perdura en el sagrario
y el escudo me defiende de la maldad del mundo.
Yo creo en Dios; y cuando callo a ese silencio
mi alma como un barco cansado de seguir al viento
encalla, se arrodilla, y frente al ara de tu imagen
la fe en Dios se engrandece ante el altar de tu recuerdo.
Yo creo en ti, y eso me basta cada día.
eres como el agua inicial de la mañana nueva
te levantas conmigo y lavas las manos de mi alma
y la acompañas al silencio y te acuestas con ella.
Ésa es toda la misa de silencio que te ofrezco
canto callado con oración de incienso
rezo soñando, con el mismo silencio
porque para rezar me basta tu nombre y tu recuerdo.
2.
Ya ves paloma mía una carta es un pedazo de un día a
la distancia.
Yo sé que, sin embargo, que aunque nuestras manos
están lejos
la lejanía y la distancia no logran separarnos
porque las manos verdaderas, las del alma, se dan
un beso eterno.
Tú no puedes mirarme, y aunque no estés a mi
lado
sobre cada cosa que me hace recordarte pongo tu rostro
y cada carta tuya y cada palabra que me has dicho antes
sirven para el himno del alma
que canto cuando estoy solo.
Yo te quiero simplemente, como amanece o llueve
con la simpleza y la inocencia de los niños cuando
juegan
y te quiero con la fuerza de mis gritos y el
estruendo del silencio
porque eres mi espada y mi palabra, compañera.
Yo te amo, es decir te ofrezco mi alma
tu mano es tu baranda si no puedo estar
derecho
mi voz la fogata para las fieras del silencio por
la noche
y el amor de los dos el agua, para la sed en el desierto.
3.
Si tú pudieras hundirte como un balde
en mi silencio de aljibe solitario,
tal vez en un rincón que yo mismo no conozco
abrigado de musgo tierra y frío
encontrarás un eco adormecido y viejo
de una antigua palabra ya olvidada.
Yo no quiero decirte que has pasado
que no quedan esas cosas
4.
Un día tu sepulcro de garganta morderá los atroces arietes que te escarban
5.
Hoy hace mucho frío
Hace mucha tristeza y mucha soledad
todo pareciera estar desde antes
Había tanto silencio que no lo había
advertido
porque necesito una voz para comprobar el
silencio.
6.
Ya calla silencio, no grites tanto.
7.
Me gusta que tengas corazón de sagrario
porque así, me basta envainar los míos
en tus ojos hondos para ver a Dios.
8.
Las sombras empiezan tras la luz
9.
He escarbado el silencio y bajé a los sótanos de tinieblas
sin una antorcha sin un farol.
bajé a los aljibes muertos como vientres claudicados
y el musgo clausurado nada sabe y vuelvo
con los baldes huecos.
Amor mío no encuentro una palabra digna de tu silencio
la poesía está rota,
yo no sé acomodar las palabras
sólo tengo cosas que tienen palabras
que yo no sé ordenar
Por eso amor mío, tristeza mía,
silencio mío, poesía mía,
toma mi impotencia y mi silencio
con ellos va mi alma llena de palabras.
10.
Hoy fui a buscar a Dios y no lo hallé
y al volver vi que estaba detrás de mí
porque fui a buscarlo después de
dejarlo solo
y yo mismo había olvidado
dónde lo había dejado.
Y allí estaba a mi espalda esperándome
sin preguntarme nada,
con una mano tendida desde hacía siglos
11.
Hemos encontrado un rumbo y caminado en él
tomados de la mano aún con los ojos envainados
tomados de las almas con las manos que se muerden
tomados de la mano aún distantes, separados.
Hemos andado sobre la alfombra de la vida.
Tú crees como creo que nos predestina Dios
Él diseña el camino y pone las cosas que tomamos
nosotros las tomamos, nosotros. Dos.
Este trecho que anduvimos los dos juntos
con un nombre cada uno para el sueño y para el rezo
(Dios hace la vida nosotros la manera de vivirla).
Es un trozo solamente de camino predispuesto
Por eso caminemos lentamente y con cuidado del camino
ya fuimos acercados como piedras a la chispa
depende de nosotros lo demás. somos madera
Los dos decidiremos la cruz. Ésa es la vida.
Dame la mano de tu alma, tu idea y voluntad.
Toma la mía, para guiarnos como a niños mutuamente
Creo que así, llegaremos a la meta.
Vale más querer amarte, que quererte
12.
Por esa costumbre semestral de ser querida,
a veces ni siquiera puedo decir que no te quiero.
13.
Ven, éste no es un llamado para modificar mi soledad.
llama sólo a quien viniera.
pasar es llegar quedar y partir, todo en sólo un ir de una vieja partida.
si llegas esta noche pasarás, como pasa todo lo que llega,
y si quedas quedarás tan sólo,
como queda todo lo que pasa.
14.
No sé con qué te espero esta noche.
No sé qué te espera de mí pero te espera
llegarás adonde tengo tu imagen apostada.
emboscándote en este noche inevitable
como una primavera a despertar el gusano solariego
y volver mi silencio mariposa
15.
Tengo el alma de caja de botella de cerrojo.
tú eres toda de silencio de llave y de silencio
te pareces mucho a un sueño que yo siempre sueño,
si tomarte fuera recoger mi alma volcada
que esperaba la brutal ternura con que tus soledades
iguales a las mías. cae como la
aterida espada a la vaina solitaria
16.
Tengo una casa para cada silencio tuyo y un silencio
para cada cosa en ti
y una imagen y un sueño que se parece a ti.
17.
Remansos de humo de la música
que se enreda como oleaje de catedrales de cristal
derretidas
18.
Queridísima Vivi:
Acabo de llegar y para hacer más paulatina la lejanía me pongo a hablar con vos, de esta manera, que aunque fue muy breve, también lo ha sido profunda.
Digo que fue breve, porque creo que fue, y que ya no es, y menos que será. Por eso la manera de dedicarme a hacerte la última confesión de que tendrás noticias, (..- habrá tal vez otras pero de las que no sabrás nada, ya que serán muy en silencio.) es una forma de estar triste, con un mucho de rabia, pero con un más aún de decisión.
Siempre se tiene un amigo, o real o imaginario, pero se lo tiene si es real es como todos los amigos si es imaginario es eso que se llama conciencia o almohada.
Ya te he dicho que te pareciste a mi alma muy fácilmente, por eso fuiste mi amiga.
Pero es evidente que las cosas cambian, a todo llega el tiempo, y nos ha entrado a los dos por la boca. Nos hemos mentido, nos desamigamos y ya está todo en nada.
Si ya te has dado cuenta que ésta es mi última carta, quiero que sepas cuál es mi última idea sobre vos. De todos los fracasos que recogí en Casuarinas fuiste el último. No te culpo. (Esto que te digo es sólo un pálpito que tengo.) Más que creerlo, lo doy por sabido. Estoy seguro que entre los que creyeron aquella idiotez sobre un presunto gusto mío por vos, has estado. No puedo todavía medir la verdadera magnitud de tu equivocación. Tuve confianza en tu confianza. Me gustaría equivocarme. Por ahora creo que no supiste conservar tu anterior sagacidad.
Mi última prueba que trató de averiguar tu idea sobre este asunto fueron aquellos papeles. Yo te había prometido uno solo. Que no te di. Creí que ya no eras vos y por eso ese papel no tenía dueño. Entonces utilicé todos ésos para ver si eras confidente o pensabas que eras el destinatario verdadero. Creo que pensaste lo último. Perdoname esta tal vez absurda convicción.
19.
El otro lado de los espejos penetrados.
20.
Carta a la amiga:
Para removerte la sorpresa o para existir
de verdad, desde los sitios que no te existen
me agrego a mi recuerdo como esta carta
que se suma a mis palabras.
Yo te llevo o te encuentro en todas partes
En el cubil que ahueca los ojos por atrás
tu recuerdo te perdura sobre todas las distancias,
por eso ahora amiga que te vuelco sobre
las cosas que recojo o se vuelcan sobre mí,
ahora que eres tú misma la carne impal-
pable del alma, como si fuéramos juntos yo
mismo, te escribo para acercarte las cosas
que me pasan que ya te estaban regaladas.
Un día, mañana nunca está tan lejos,
seré tu asombro al otro lado de una puerta,
entonces volveremos sobre nosotros mismos,
sobre la alegría y el miedo sobre la soledad
visitada y consagrada.
Nunca hemos tenido las manos, ni la
boca golpeada de miel sobre la boca
y hay locuras que no hemos existido
y tantos días a los que no hemos asistido
tantas cosas amiga, que seremos mucho más
de lo que ha sido.
No me esperes, no es necesario llegarte hasta la
espera. Llegaré un día cuando sea sin haber
sido esperanza ni tristeza
Adiós amiga, hasta nosotros
que no tenemos regreso, porque nunca hemos
partido.
Rolfi
21.
Músicas agrestes erizadas. dentaduras
resbalosa música
22.
Esta noche, amiga, pasas a buscar tu poesía regalada.
tu corazón de música, una noche buche de luna y pájaro
más acá del pan roto sobre el techo ciego
como una mano tendida sin testigos
tu corazón, amiga,
me acompaña
talón de sueño para mi telar sin historia
Esta noche. esta noche.
Tu carne, esta duda de tu carne y de tu hora
me acompañan, amiga,
amiga de mi proa sin mañana
como un albedrío de soñarte como quiera
y buscarte sin buscarte como eres
Más acá de mi espalda más acá de mi frente
donde el sueño da la mano al rastro,
ahora, aquí,
sobre mi balcón de altura y la mirada y el cuello
infinitos
tú,
como una manera de los ojos
que te recogen de las cosas aprendida y nueva
y te acatan, profecía y largo rastro de ensueño
Éstas, buena
vegetal como el aire crudo de los pájaros
alto labriego de entraña
Tú, de todas las veces infinitas
Tú, de la noche sin barco
Tú, de mi refugio estela atrás de tu quilla
viva y sola
corazón y casa
para mi noche...
23.
Aquí soy porque el aquí es el lugar donde se es
porque el ahora es el instante en que se es
ahora soy y aquí.
El tiempo es un orden de las cosas que no
son simultáneas
24.
Eres atrozmente silenciosa y de recuerdo
25.
sea el oficio de errar sin encontrarse
o cerrarse mejor por los costados
erraré sobre ti
que todo será bueno
y aunque antes de haber sido no des fe de lo que es bueno.
26.
A veces los pájaros se condensan en mi alma
y existen árboles repentinos
como brazos comprobados por el dolor.
y quedan los escombros de un vértigo solo
en mi desconcierto
de adivinar un bosque nuevo
y los ecos de la arena grillan a mi alrededor
y los pájaros gotean como velas
y hay pianos que se deshojan
hasta que quedan parpadeando las últimas olas
de la espuma deshecha
los pianos de tus manos se alejan
los candelabros de tus manos quedan
hasta que florezcan los árboles de tus manos
con la savia del más interno canto
con que yo pueda cantar
para las flechas de tus manos
con mi sangre para tu deseo
27.
embrión manantial - segrega
*
Telar. púlpito.
el silencio tiene todas las palabras
hablar es ordenar silencio. tu lenguaje
28.
Palparte la garganta en sombras
tu ciego explorador descifrando ciudades
Todos teníamos la música tú la despertaste
como una mano nos va existiendo la piel
anterior que crece desde el tacto.
29.
bandera raíz - águila marina desbocada
30.
SUSURRO
el eco esparce los aletazos de su aplauso
y los bosques se parten de mañanas y el sol
llueve
tul volátil
chorrea devoración
parto revolcar
31.
Rueca de sangre - inmortal
32.
De la nave de silencio partida alguna tarde
el mar me acerca las cenizas sin otoño
Sublevada de luna vertical sucesiva marea sin distancia
Rueca de sangre el corazón te recupera.
De este lado del olvido (la garganta maniatada no tiene
cerrojo a veces)
el recuerdo no tiene mañana
porque he logrado conservar la tarde
corriendo detrás de una ventana.
Vengo a hablarte hasta mi muelle solitario
de túneles inundados de sol que yo no tengo
a ofrecerte corages de morir todas las tardes
y anclas y manzanas en las manos
que nunca han sido clavo corazón y tablas.
A ti, a ti que tienes lacias gaviotas de sonreír callada
A ti de las garzas en las manos
y las manos a dibujar fantasmas
cuando es la hora de la tristeza y no puedes dormirte.
a ti eterna soledad en los umbrales
porque no importa un infinito si siempre ha sido nunca.
Canto. ronco relincho de perseguir las golondrinas
El que quedó atrás del verano
habrá perdido el rumbo del exilio
que se fue cortando flores y revisando abejas
33.
Adiós mi amor, adiós...
Tal vez no volvamos a vernos,...
mentira, te lo digo para ponerte más triste
¿Y si luego no nos duele como tenemos miedo?
¿vos me vas a olvidar muy fácil?
Yo no
te lo juro.
Apretame la mano,
casi hasta que se mezclen los dedos
Nunca,...
nunca voy a lavarme la cara.
¿Viste? nos estamos llorando encima
¿sentir cómo las gotitas se dan la mano?,
son nuestras,
y se abrazan,
tal vez por eso tengan mucho de nosotros.
mi amor, prometeme que vas a rezar todos los días.
y que vas a romper las cartas y las fotos.
ay mi amor,
cada vez falta menos.
¿Estás triste?
No llores, no llores más que me hacés llorar a mí
¿Te acordás ayer, cuando estábamos sentados allá?
¿eh?
¿quién iba a pensarlo, no?
¿vos seguro no lo presentías?
¿nunca lo habías pensado?...
¿por qué habrá tenido que pasar?
Dios nos quiere todavía, ¿crees?
¿Es seguro que ya no hay nada que hacer?
Mañana voy a pasar por allá así recojo los papeles.
No puede ser.
¿sabes que se te ponen lindísimos los ojos así mojados?
Tal vez ésa sea la última cosa linda que te diga
Claro todas las que quedan son asquerosas.
Bueno, chau, me tengo que ir
¿ves? ¡qué horrible suena!
no, yo te quiero mucho
sí, sí, bueno, no te olvides de todo.
Hasta siempre...
gracias. no sé si será porque es el último
pero, ha sido el beso más dulce...
¡chau! ¡y no te olvides!
Adiós, adiós mi amor, mi amor.
34.
Eres azul y tus ojos son de brillo
y mi alma es pupila y mis ojos son alma
y mi amor de mirada es tras de ti una estela
y tras de mi cariño yo soy lo que te ama
Eres azul y tus ojos son de brillo
y yo soy el reflejo de la luna en el mar
porque soy una huella de ti
que dejaste en un camino que no caminarás
Eres azul y tus ojos son de brillo
y en el fondo de lo que no acaba yo termino
como es azul el alivio del olvido que no es mío
como no termina el recuerdo que no olvido.
35.
Más que mucho más que todo y lo que digo
más que mi amor que es más grande que
sí mismo
más que el alma que la vida y el abismo
hasta ti donde mi amor es lago
como si en eso la eternidad fuera un instante
36.
Me gusta tu silencio tu boca y tu distancia
tu silencio que es el sueño que duermen tus palabras
Te amo con el mío y el amor de un verso
porque eso con que te amo no cabe donde te amo
porque mi cariño rebalsa de mi alma
y ella se prolonga en un puñado de palabras
37.
Te ama el suelo las plantas y las calles,
porque estuve entre ellos
y porque estuviste en mí como un recuerdo
y porque dejé el rastro de mi amor que desbordaba.
Remolino de horas trazaron los dos radios del tiempo.
Mi inanición hervía cocinada por mi amor
de llama estomacal
y me trepaba un inverso alud de espuma de vergüenza.
38.
Porque si no te amara lo mismo te amaría
porque el pensar no amarte es sólo un pensamiento
Porque si faltas vienes en el sueño
39.
Tus manos tus ojos y tu boca
son los gestos sinceros del cariño
40.
Estás disuelta en mi tristeza
como una melodía que el aire perfumara
porque nació de ti lo que por ti muriera
y ha muerto en ti la muerte de lo que ya no pasa
Estás disuelta en mi tristeza
como la lejanía mirada tras las lágrimas
porque no ha venido a mí lo que por ti viniera
41.
Hoy eres la tinta de este verso
Ayer, tan sólo serías esta tinta
Yo he engrillado mi boca y he callado
y un párpado de noche puse en mis oídos
y amordacé las caricias de mis manos.
yo te he perdido.
Sí, te he perdido aunque no te he perdido
porque nunca fuiste ola en mi playa,
no has marchado
mas porque en una almohada de ilusión
me hallé dormido
me has dejado.
42.
Yo he engrillado mi boca y he callado
mas pude haberte dicho muchas
cosas
y sé que así te hubiera demorado
hasta haberte dicho
43.
Cuando hablo de nosotros pienso
un libro
Tú serías una tapa y yo la otra
y mil hojas de mundo y realidad,
el agua que separa nuestras costas.
Entonces en un llanto de páginas, (el
mundo),
deshojo hasta quedar inseparados
y luego al ver alrededor, con lágrimas, el mundo,
al mirar el libro, tras mi sueño, jamás
44.
Tengo el alma nublada de tu imagen
porque te acumulas en todos mis instantes
y no llegas y estás sólo en tus huellas
y no estás y estás en la cicatriz que queda
y que queda y no porque tú no la dejaste
pero que queda porque desde ti la traje
45.
Un día me dijiste: soñé anoche...
y fue tu sueño en mí, la realidad de un sueño
(antes de dormirme rezaré esta noche),
por que mañana digas: ayer soñé de nuevo.
46.
Tú sabes que yo te amo.
ahora, escúchame bien. Hay cosas
que se encuentran en los senderos.
que uno toma y deja, a veces sin darse cuenta,
y a veces las levanta como un pájaro caído
y sabe que hasta llegar estarán en sus manos.
Otras veces uno encuentra lo que fue a buscar
y llega con su carga a puerto, satisfecho
y consciente de haber cumplido.
Vivir es como andar senderos
Yo podría decirte que tú eres precisamente
eso que yo vine a buscar a este camino,
desde Dios para merecerlo y encontrarlo
y volver con él. Ésa serías tú.
Pero yo no he de decírtelo.
Es cierto que siento,... espera.
Siempre he pensado que los rostros de los sueños
no tienen nombres.
Yo te diría que ahora que sé tu nombre
tengo nombre para las caras de mi sueño.
Por eso, es cierto que siento,
(como si dos manos mezcladas fuesen una de
esas medallas que se dividen y se llevan como símbolos)
que al tomarte la mano
he encontrado en la playa del mundo
la valva que le faltaba a nuestra ostra.
Pero un día, (porque pensar en mañana es un modo
de tener)
Puede llegar lo que faltaba caminar de algún
camino, y por una causa
en la que no creo cuando te miro a los ojos
tal vez olvidara
cómo sentía ayer (que es hoy), el amor con que te amaba.
Perdóname, ángel mío
yo no quiero decir que aún esto que está entre
el mundo y Dios vaya a tocar el suelo frío.
No, amor mío,
es que quiero mostrarte cómo somos
47.
Quisiera acurrucar una mirada contra tu mano
de rincones.
hace frío amor y hace silencio.
La lejanía vuelve valiente la mentira suicidada
Esgrimo la verdad como una antorcha en la noche.
Te llamo amor mío, te rezo
porque eres Dios en las noches como ésta de frío.
Ya olvido tus sonidos y tus veces equivocan las horas.
te extraño desde ahora
porque recién tengo el valor de saberte necesaria.
Del otro lado de este silencio
encontraré lo que quede de ti tras de esta lejanía.
Entonces te miraré a los ojos con el fervor de un
ciego.
A veces para recordarte
le digo a tu imagen que tus ojos son de uvas
que tienen el infranqueable infinito de
los charcos sobre el barro
cuando la noche nueva pone el eco de estrellas
sobre el agua.
Yo sé que tus manos sólo son tus manos.
Aquí les agrego este vacío
la angustia que atraganta los extensos y sonoros
silencios de los días
aquí las digo palomas mensajeras blancas
y candelabros y panes y hueco y hambre de otras
manos mansas.
Amor mío ya encuentro la costumbre cotidiana
pero callo a veces como extraño de mí mismo.
y rompo las aras que habituaron rezos
esgrimo tu nombre y me alzo
para poner tu imagen a mi melancolía.
Tal vez del otro extremo de esta lejanía
tú callas al mismo silencio que hago misa
y tal vez comprendes la palabra del silencio,
pero también, quizás ignoras
que en ti acaba una distancia fría.
A veces quisiera chupar tu pelo con mis
dedos,
morderlo con el místico fervor con que alguien cuenta
la hebra tibia de un rosario viejo,
Quisiera lavar mis manos en tu pelo
como los sauces peinan ríos.
48.
Alegría tiene Dios por nuestras penas
porque penas son cimientos de una vida
penas son amores sin medida
Que nos da Dios por una vida a manos llenas
Una vida que al pecado le es ajena
49.
tú te comes mi invasión
50.
Te escribo porque estoy callado.
Además estoy tratando de ampliar un invento que trata sobre una mujer desnuda.
Viene a ser un impúdico Cristo femenino.
Es algo doloroso pero lo más satisfactorio es que no comunica frío al verla así tan como Dios la trajo al mundo.
51.
Ahora veo cuán necesario es el amor.
52.
Yo sé que estás detrás de tus ojos.
Como una inválida sentada a la ventana.
Y te llevas todo mi silencio de caminante.
te llevas todo mi silencio
como un rito, como un dogma
de decirte cosas en la idea, y dejarte un silencio
para que tu ventana monótona sea sólo tuya.
pero es mía al fin también.
53.
Estás detrás de tus ojos,
como un silencio de pieza atrozmente solitaria
aturdida de silencio
con la sombra ya de harapo o de musgo pesando como
un carro.
(Déjame mirarme en ti como un espejo.)
A veces te miro como la mañana.
Mis ojos están más acá de la mañana
como una ventana ritual para el inválido.
Te asomas lentamente como desperezando tu alma.
con timidez de gorrión.
Abres las puertas de tu templo
con dogma de silencio.
(Una catedral derretida para tus manos)
como lacias guitarras de miga y de durazno
¿Qué más puedo decir de tus manos lacias
como pianos de lluvia?
54.
las palomas de tus manos son las últimas velas
mis campanarios serán barcos de diluvio sin señales
las palomas de tus manos las banderas de tus manos
los versos de tus manos los chorros de tus manos
tus manos goteaban como agua de lluvia de los techos
las lanzas de tus manos - has levado las anclas de tus manos
y te llevaste gotas de las vísceras de mi alma,
oh los pianos de tus manos. árboles clausurados y mis pájaros perdidos
las arpas secas de mis manos - banderas sin viento.
me han quedado, nunca pensaré que te llevaste tus manos.
55.
Tus ojos como una copa de muelles están afónicos de niebla.
Yo sé que he de quedarme solamente con el humo de los barcos cuando parten.
Por eso ya he empezado a acariciarle el pelo a tu perfume
Todos los días desde hoy lo enarbolaré como aureola del recuerdo.
mis ojos son ya dos cicatrices
porque tras los cerrojos las
heridas no cantan
56.
como un silencio
castrado
*
capando flores
*
como un ariete obstinado
restaurar. sustituir
*
silencio monótono redundante
*
humaredas de nubes
57.
la luna isla como una pupila
del iris del mar
58.
Tus ojos como
un embudo
para las palabras
mutiladas.
59.
el diapasón de sus ojos
con una mirada inexorable
sonando eternamente.
como una playa como una
cutícula del mar.
verjas
pastor
60.
El viento como un pastor de nubes
arrastraría el harapo de su arroyo
polvoriento de musgo
como una música llena de palabras.
—renglón para los párrafos de humo—
Como una bandeja de pájaros
he salido y ya estoy ebrio de mañana
el viento el viento el único brazo
mi sola caricia
afónico de copas
sonido de las copas
más cercanas.
61.
Voy a tildar en tu tierra con un racimo de estacas
los ámbitos para mis cosas.
Y bosquejaré un itinerario para el calvario
del beso.
Luego te ungiré de un silencio y te
untaré de mis ojos.
Amor.
En los volcanes la lava agazapada
soporta su mordaza
los árboles traman en la savia las nuevas hojas.
el viento reserva mechones para los corales
nuevos.
Los pájaros visitan el silencio de las ramas
el viento musica su arroyo para los peces
rituales.
Amor mío
En las bodegas del silencio se despereza el embrión
de una palabra. se están secando los grillos
de una voz no estrenada.
Es cierto, amor mío, la primavera llega
a tu vientre y tus ojos florecen
y tus manos se pueblan de pájaros festejando
las frutas.
62.
Ha encallado en las costas de mi silencio
una palabra como una despavorida
paloma ciega
y sin saber sobre qué pupila era
su ronco rayo de luz
quiso vivir en mí
de isla, para su naufragio
y entre tantos tímpanos
ensordecidos de párpados
abrí los míos y vi la voz de Dios
63.
Yo salvé de entre las ruinas
(cadáveres de voces o embriones de silencio)
del escombro de un incendio de voces
ya cenizas amordazado de muerte
una antorcha de grito callecido
agonizante y pálido
ya casi como una vieja cruz cansada de
rezar
y me lo puse en la garganta
como una flecha quebrada
y maté el silencio rezando.
64.
El gusano subcutáneo de la música
acecha como un pez techado por dos
cielos
sin anzuelos y sin hambre
Tal vez quede en las redes del
alma
como una palabra salvada del
silencio
Hay una primera vez
Luego todo será como los rostros
que se parecen a los recuerdos.
65.
Tú dragada de amor, del amor doloroso
del amor de lluvia que se instala en
los hormigueros
tú del amor que cava y que sonda
que horada y ahueca como el hambre
fuiste un viejo camino viejo, para
mis pasos.
La vaina reiterada se repite
en las veces de la espada
y el invierno baja a las manos
y al guante olvidado.
Perdona que venga a comprobarte la mentira
que esperabas.
Debo decirte las palabras que perdiste hace
mucho
Para que puedas guardar un rostro con un nombre
aunque alguna noche llames y nadie te
conteste.
A veces me gustas cuando se te agrega
mi alma y eres un poco de poesía muerta
como un ala sin pájaro
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Publicamos a Lemoine para que lo lean los inmortales.
POETAS EN LA RED
Libro 91 (1)
2006.
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