JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Pastor de tus silencios los rebaños de tus sombras
A Luna de Nos

(POEMAS)
1.
vaso de luna
mirada caliente
Beberte los ojos de luna caliente
En tus ojos flotan los hombres
con sus fusiles y sus máquinas
y duelen el hambre y las heridas
que no tienen testigos.
Buena,
cómo no beberte la mirada caliente
el pájaro redondo
el vaso de luna
por donde he pasado y he sido
sin hambre sin herida y sin guerra
pero donde hallé pan de silencio
y herida frutal
y palomas crecidas en los tallos de la tierra.
Buena,
mis ojos son buenos cuando te miran
como soy soledad ante el vacío,
cómo no decirte entonces la poesía
con la torpeza de mis palabras sucias
que se acercan a tu oreja de caracol
como un pájaro de miel y luna.
2.
Desde siempre y hasta siempre me he venido
hasta mí
Tal vez he sido o seré
y habré dicho o no diré que soy o fui
y que me he venido desde siempre
transcurrido
o transcurriendo caminos
o yo mismo camino de un instante fijo
como un río y un puente
como un puente y un río
trasponiendo el tiempo redondo por los días
tachando mañana y alargando la espalda
resolviendo calendarios
sucediendo a la par de los relojes
o sin llevar la cuenta
pero sucediendo
atravesándome la predestinación
como la sombra que se va a buscar a un túnel
aquí y siempre diré aquí
termina el mañana que ya no me queda,
pero siempre habrá mañana todavía,
y siempre me habré venido desde siempre
atravezando razas
completando escaleras
y laberintos descifrados
como la tierra
ha esperado siglos
de la savia zigzagueante hasta la fruta
y heme aquí
señalándome,
hito de toda la historia
de todas las historias
testigo o embrión de la gente que es un sueño
lo único que es yo,
la única certeza que tengo de ser o de haber sido
venido desde siempre y para siempre
parado sobre una tumba
semieterna hacia el principio
destapando espejos que me existen
doblándome el tiempo
la fruta mojada por la lluvia
como la luna que tirita sobre el mar
tu pubis vegetal el mar, camello
los grillos de la espuma
que tiritan en tu pubis como la arena entre los dedos
3.
Impotencia,
de verdad me hieres,
de verdad aumentas
mi siempre amargura.
Fría como ninguna
como ninguna,
doliente,
yo bien sé qué es lo que siente
el que muy dentro,
te acuna.
¿Por qué no quieres dejarme?
¿Por qué te quedas conmigo?
es que quizá no te obligo
que te alejes,
para siempre.
Quisiera que no existieras
y es necesario que seas
para poder darme cuenta
de no poderte:
impotencia.
4.
Triste tristeza,
más tristeza que ninguna
que se oculta con sonrisas
que se calla, con ternuras.
Que es tristeza,
y es tan triste, que no se puede olvidar,
pero que el mundo que obliga,
nos hace disimular.
Mi triste tristeza,
triste, yo no te quiero dejar
porque eres mía,
tan mía, que si echaras a volar
volando te seguiría.
5.
Música:
fragancia,
sonrisa,
locura,
me embriaga,
la vivo,
me llama,
me anula.
Embrujo,
dolor,
alivio,
color;
me ciega,
me crispa,
me calma,
me lleva.
La siento,
la toco
y me siente;
y me toca;
la tomo,
y me toma;
es mía,
y soy suyo.
6.
El humo se desvanece,
se aleja,
desaparece.
Antes fue mancha del aire
fue color,
fue movimiento,
tuvo calor,
tuvo tiempo.
Era algo,
lo veía,
mas, fue tan corta su vida!
se perdió en lo transparente
no fue más,
se difundió,
dio su vida,
y se perdió!
7.
Tú que me miras sonriendo
yo que te miro y sonrío,
por responder a ese gesto
que está en tu ser, no en el mío.
Porque feliz es tu cuerpo
infeliz el cuerpo mío,
porque de dicha está lleno
mas de dolor está el mío.
8.
Si yo pudiera olvidar
la vida que yo
he vivido,
si me pudiera arrancar
el alma, la mente
el frío,
que me invade
por doquiera que sea yo
la que vivo.
Si me pudiera arrancar
poco a poco mi ser
íntegro,
y gritarme de dolor,
de ese dolor que hoy
no grito,
para evitar recordar,
y humillarme
en el vacío.
9.
Quisiera estar a tu lado
caminando sobre las baldosas
de cualquier calle, algún día
que el sol se filtre por entre las hojas
de los árboles; y sea de mañana,
temprano, para ver los chicos,
que corren con guardapolvos,
blancos, las señoras limpiando,
en las casas, y los señores
que van al trabajo.
Y estén las alfombras colgadas de los balcones
y la ropa tendida en las terrazas.
Que escuchemos el ruido del agua
arrojada del balde, y el chispo-
rroteo de la escoba sobre la vereda,
el grito de no sé quién
10.
Oh palabras que son refugio
de una esperanza
que no ha nacido.
De esa confianza
que me he granjeado
y que en mi mundo
no ha florecido.
De los engaños
que me mantienen
y me distraen
de lo que es mío.
Porque lo mío
no es lo que miento,
sí lo que siento,
sí lo que olvido.
11.
Yo sé que estás detrás de tus ojos.
Como una inválida sentada a la ventana.
Y te llevas todo mi silencio de caminante.
te llevas todo mi silencio
como un rito, como un dogma
de decirte cosas en la idea y dejarte un silencio
para que tu ventana monótona sea sólo tuya.
pero es mía al fin también.
12.
Quisiera no estar solo, pero
hay algo capaz de romper mi
soledad
13.
No necesito llorar esta noche,
algo llora por mí
Es que en verdad no he llorado
nunca
Casi siempre fingí.
14.
No quiero ser como
sería si yo no fuera
como soy.
15.
Hay hombres flotando en el olor de los días
máquinas roncas con dolor en otro idioma
cosas que se hacen diferentes en la gente
y que son igual en todas partes.
Todo cambia el significado
mi tristeza de todas las gentes
es igual para todas las partidas
pero no se parece a ninguna tristeza
y mis gentes son todas diferentes.
Hay muertos viviendo de antemano
historias precedidas
siempre se halla el orden en un ritmo cualquiera
y las cosas se suceden como sean
como iban a ser o como se equivocaron
pero sólo han sido como son
iban a ser entonces como han sido
Yo estoy flotando ahora en el olor de los días
como un hombre
existido de tantas cosas que asisten a mi existencia
y soy tantas cosas
cosas que digo que me pasan y que simplemente soy o son yo
que son el olor de los días en que floto
o flotan en el sabor de los días que me existe.
16.
¿Qué dejarte amiga mía ahora que parto
para ser más extenso que el olvido?
cruzarte la cintura tal vez por un camino
donde el beso ha errado tanto
Cómo quedarme desde más allá contigo
cómo buscarte ahora que ya has sido y que me alejo
si yo mismo soy en todo lo que dejo
ahora que emprendo la orfandad del hijo.
No me olvides, no me olvides nunca
Tanto anduvimos por los días cortos...
que me iré por los días de los otros
aunque en cada rostro del camino te descubra.
Más allá de nosotros el mundo tiene todavía
por allí andaré alargando la tristeza
acortando por delante la tristeza que nos queda
hasta que vuelva a gritar que te he olvidado
y sea mentira
17.
testimonio o existencia de las cosas
espectador de Dios
o desmesurado loco
con los ojos sin quicio
con los ojos de antemano
con los ojos y las manos
donde son todas las cosas
torre, ejemplo, excepción o número humano
que yo sólo he sido yo
de esta manera.
18.
El mar se ceñirá como un silencio entero
espesado por fin, designándome
el perímetro exacto de mi espacio
con mi absorta actitud de existencia
definido situado, cabido, existido.
19.
deletreaba un piano con mano
tartamuda
20.
Una sonrisa desteñida
21.
LA CARTA DEL DESPECHO
Es cierto, que tal vez ya sea hora. Hora de ser más o mejores amigos todavía. Por eso es necesario borrar sombras o alumbrarlas y rellenar algunos huecos que nos suenan a distancia.
Mi vivi, no por ocultar (ya estoy mintiendo) ni por callar (sigo mintiendo) sino porque no se me había ocurrido (¡qué cagón!) nunca te dije pese a no quererte (o sí), veamos qué pasa si nos arriesgamos al entrevero.
Por eso necesario que esta carta tal como se me va o me voy por ella, te acomode algunas palabras que nunca te he dicho.
Y esto ya sí es verdad (no sé dónde tengo la mentira, sé que la tengo y por eso te la aviso)
Te quiero un poco, de eso otro. De eso que no decimos esquivamos ocultamos, o sencillamente no tenemos qué decir porque no existe. Igual quiero ser valiente (alguna vez) arriesgarme al error y al espejismo; y promover también tu equívoco, tanto como tu solidez y tu valentía, quiero ver qué llegás a decir,
Hay algunas cartas guardadas, es decir por ahí.
Nunca alguien sabe todo sobre algo. Nunca, y no por alguna razón especial, supongo, leerás esas cartas. Tal vez porque yo mismo ya no sepa dónde han ido a parar.
Ésta, no obstante ser en este aspecto como todas las otras, está destinada a llegarte. Es necesario ¿Por qué? Porque creo que sí. Me he sentado a segregar esto como si fuera una vaca que rumiara o un gusano de seda. Al fin de cuentas, es como si fuese inevitable algún tipo de impulso instintivo.
Tal vez, un poco es decir ya es hora.
En todas las otras "misivas" llegadas, mandadas o no, y las que me he quedado somos un poco algo irreal y falso que elude ciertos silencios, como ser el que corresponde a "querida vivi" y "querido rolfi" y que también evita ciertas palabras, algunas alusivas a hechos o posibilidades, demasiado y evidentemente pensables, y que nunca manifestamos haber calculado, ya sea deseándolas, repudiándolas o pasándolas indiferentemente de lado.
Pero siempre ha sido en todo la reverencia o la valentía volcada por el camino del carajo y no por el de la verdad que tal vez pueda halagarte.
(che vivi!... ¿qué? qué ganas de morfar ciruelas.) [mentiroso de mierda]
Vivi ¡qué mierda! contestame lo que quieras, yo te lo digo igual, aunque sea un solo día o diez o mil, seamos poco originales o los primeros Besémonos por carta o escupámonos como jugando a tirarnos bolas de nieve o a ser descabellados o ingenuos y escaparnos como cuando eras chica y te ibas a jugar a la hora de la siesta,
Para vos no tengo ni tristeza ni mentira ya, (por suerte).
No tengo ansiedad ni melancolía, pero sí alegría, muchas ganas de atropellar ciudades con la boca y vencer los aceros de la gente con la sencillez de las hormigas que se quieren debajo de los livings debajo de las heladeras o las alfombras
A la mierda vivi, o al cielo, ¡qué sé yo!
estoy embolado de Isabel y de mi cara de estropajo o de zapatilla boyero.
Tengo ganas de que pudieras sorprenderme con un "carajo rolfi, ¿qué te has pensado?" o algo tan vulgar u original o decirte que en verdad (y ¡qué obsesión!) tengo ganas de comerme un beso tuyo como esas gatas suburbanas, gatas putas asesinas y asquerosas que se comen los gatitos recién nacidos, o mucho mejor como las perras que limpian los cachorros (los cachorros queridos y lindísimos) con la lengua.
¡Qué ganas de que me contestes! o que no me contestes nada.
Un beso, de gata es decir la mitad necesaria para que con tu mitad sea un beso (Como verás estos no son esos besos bosteros que con decirlos basta)
Andate a la mierda pero no que la inocencia te valga (algo de mierda tengo)
Rolfi.
vayan unas ciruelas
22.
Amigo mío los dientes de los hombres
sobresalen como mástiles,
mientras nadan absurdos en la piel
inevitable del aceite.
Pero no vencerán las máquinas
de sal inexorable
23.
Mis alondras de pan no te serán.
No tendrás un pordiosero en mis suburbios de vino
pero el polen de la flor de pan
24.
En ese momento sentí que la muerte
me tendía un acceso a la inmorta-
lidad, que todos los cerebros del
mundo se convocaban sobre mí,
que asistía a todas las conciencias
a ser inaugurado tantas veces
como era desconocido y ahora
que accedían a mi existencia
a pensarme a testificarme
a comprenderme, a serme.
25.
La muerte es infinita por delante
ya nunca nos no estaremos
muerto. pero morir no tiene
tiempo y siempre la agonía
aunque sea un instante
en ese momento como si
el subconsciente se destapase
se acude a toda la existencia
26.
Sentí por fin que todo que
daba interrumpido, que
alguien comía un al fin
en algún lado, que un
enorme tablero con fichas
desconocidas ya me excluía
y ese necesario remanso
la indirección sin referencia
y el miedo último, algo
me falta pensar.
27.
Grito. sobre una torre esgrimo mi garganta. Grito.
asesto el grito. vacío tal vez. Desbocada una lanza
la palabra, insuficiente no me alcanzo.
estocada mi alarido de granito.
Aún el agua apaciguada que tirita
aún laten rezagados algunos pájaros despavoridos del eco
el silencio se yergue
tanteo el hueco adivinado en un susurro
todo en mí se sobrecoge convocado
Ahora, como un ciego ensimismado callo
rescatada la luna los molinos de las olas se serenan
28.
el topo subcutáneo de tu sangre
29.
Digo sombras. Digo países soñados de
silencio
¿Y todas las estrellas que no se miran?
el mar se desnuca a tu
costado
el cielo inevitable
una honda rebelión
te talonea.
Ya has perdido el
viento pero aún las
aspas, ya sin vuelo para
siempre
30.
ojos de callejón sin
salida
31.
Se desnuca el mar.
potros de mar que se desnucan
32.
Tañe mariposas
tu campanario de
la sien
¿qué ojo atónito ignora
aún la última tarde
después de tanto azul
el último azul que no
responde
el ojo desquiciado
un candado
un ya ciego cerrojo
tanto velamen
torpe afán de mariposa
latido de párpado sin
onda
33.
te exalta tu vacío penetrado
el silencio desquiciado te
rescata.
un campanario asustado
se desboca
34.
gárgaras de grillos.
35.
Un poco por esta tarde mansa,
por los grillos que tiritan
Por tus ojos que recuerdo a veces, por tus ojos maduros
sonoros de recóndito silencio
Un poco por este vacío soñado
por esta indiferencia de mi costado transitorio
(No tengo tan lejos una mano cualquiera)
Por tanto puerto desesperado
Por lo que tienes de augurio de vela o de promesa,
un poco por tu hondura de rastro caminado
por la historia que te crece de la espalda
Por tu frente ojos abiertos
tu mirada fija y firme
Un poco por la caña,
miga y caña de tus manos...
...tus dedos de mimbre pero de junco una vez
Por tu pecho de manzana
Y tu corazón de barco
Por tu sien de empeño, de yunque de galeote
Otra vez por esta tarde inmensa
que se calla desde más lejos,
cuanto más ahondo este silencio sin costa
Porque cuando empiezas sueño
recupero a la vuelta del íntimo labriego
el ojo sin tímpano olvidado y ciego
sin el acecho que se fue a pensarte
Porque mi ventana se asoma a tu mañana
cuando la soledad te improvisa con un canto,
Porque ya de tanto olvido
de tanta fatiga de dejar la frente tras la
espalda aunque el recuerdo no te tiene cruces
con un poco de dulzura que te agrega
este ocaso solitario y melancólico
y el olor vegetal que te rescata
ya te puedo hacer un templo arrodillado
de palos cortados con los dientes
para poner tu costado en mi costado
y olvidar un rastro
mientras olvides rostros
a los que nunca reces.
36.
Cultivaré tu surco de sangre
y con el hueco de barro sin hornero.
37.
Pastor de tus silencios los rebaños de tus sombras
beberán en la garganta de mi flauta
38.
¡Qué tumba no visite mi profunda tristeza!
¡Qué candado no degüelle qué caña no cante!
39.
Si es mucho más extensa que mi voz, tu distancia
a qué gritarle a la sombra que dejó caer tu espalda
si ya ni te guarda la cal de mis manos
y un palomar vacío se recoge a recordarte.
Qué llora o canta tanta noche inútil
si mi fervor y mi palabra no pudieron guardarte
a veces las estrellas, eso que es para otros!
se asoman a mi soledad para cantar como un grillo.
Ya ni siquiera pregunto recodos. Tú no estás en ninguno.
Para qué preguntarlos! y tu lugar, mi costado
como un caracol o un cáliz, canta, tu nombre a media asta
como un rumor de mareas o la última palabra de un loco.
40.
Un vacío palomar: cráneo
41.
digo tu vez tu esquina de campana arrinconada
y, sin olvidarte, mi recuerdo no te guarda cruces.
tú volviste la cabeza a preguntar la espalda
tu rastro es sólo un paso
tu historia es una estatua de sal. No te detuve.
Antes de tener la libertad de mis velas
era tuyo el albedrío de elegir el ancla
sin tristeza, a veces, el olvido te recuerda
Porque no todo lo que pasa, pasa.
Deja a tu costado mi nombre como un sobre
sigue adelante, recoge el sueño y la frente con la frente
para hacer la espalda. Cuando un olvido me nombre
bastará para mi tumba un recuerdo que me reces.
42.
Digo, es cierto, pero a veces olvido y callo
tu refugio, tu recelo lateral tu garganta desbocada
43.
Ya tu asombro no vacía su cántaro de música
Tu nuca de hierro, sin flecha
se rebela como un arco
Tu caracol de bronce retumba sin mar
un eco sin memoria
¿Qué campana te nombra
Qué domingo te recuerda?
Una honda piedad te sube de mi frente
Para buscarte,
Para que seas,
mucho más aún un sueño
Mi mano te levanta se recoge
como un árbol de pájaro ausente
y te canta, con un grito desgarrado de silencio
esta turbia manera de garganta
¿Qué te ahorca desde un vértice la mirada azul?
¿Qué paloma estrangula dulcemente una
campana?
Si no se ahonda el mundo ni la luna
en un aljibe
¿Por qué un recodo un refugio, un recelo
lateral que te acorrala?
¿Pero más, mucho más, por qué
si un tren se desmaya poco a poco,
por qué si un costado sin clamor y sin olvido pierde
un rostro
una boca en agonía te refugia
y persiste en nombrarte ya sin nombre?
44.
y el mar se desnuca como un toro
45.
el ojo callejón, estrangulado
46.
Enhiesto se levanta mi grito sin garganta
una mano y una ciénaga o el mar que la estrangula
cuánto silencio que no calla el mundo y se levanta
yo no grito como el que grita o el que canta
como una iglesia azul
47.
los últimos suburbios de la
noche arrinconada detrás de tus ojos
un lobo esgrime su garganta
remanso.
acorralado.
Tu libertad tiene mis alas
y la mía tus preguntas sin palabras.
48.
qué puedo hacerte con la borra de mis sueños
con mi noche partida en dos.
importa acaso una vez, si nada guarda
y posterga sólo un silencio cotidiano.
Yo la lápida azul, el mármol más alto.
49.
Estoy cansado de hachar con los dientes
Sucumbir en una piedra el afán de mis manos.
Qué más da ya levar las anclas de mi sueño
si ni siquiera es mío el mundo que he guardado
¿Dónde va el barco del sueño si el viento
no tiene respuesta? si no lo puedo, ni es mío
el mundo ojos adentro.
50.
Estoy muy triste abeja mía
¿qué piano sobrevuela tu boca de golondrina?
La tarde está llena de vino
la tarde está llena de sangre.
tal vez las velas de la espera están donde no miro
La tarde está llena de enjambres
pero yo te escribo.
51.
El silencio dice sombras. ¿Quién puede no acatarlo como
a la noche inexorable si no tiene sino la propia voz
por lámpara?
52.
El quieto brazo de un cruz es una lanza.
Tú tienes algo de cruz
pero tu arco encogido no me alcanza.
53.
el mar se desnuca en un costado
mi devoción se desboca por un canto
la tarde te asoma te recobra
como un espejismo que te intenta y no te logra
La tarde está llena de sangre
la tarde está llena de vino
ciego, te espera aún un estambre
54.
zarpa un cóndor Yergo mi lanza.
estocada.
55.
levada el ancla, ya que no importa el rumbo
devoción desbocada.
56.
las grises gárgaras de los agrios grillos
57.
como un hondo pesar de cementerios
58.
El agrio frío
secarte las sombras con palabras hebras
escurrirte el silencio con ternuras.
59.
eyacula. membrana. una glándula eyacula un
humor de música. lubrica. himen. claudicar.
riscos, segrega. desvirgar. espolón. piel. farallón.
tímpano. la epiléptica nervadura de un
relámpago. clavarte un grito de campana
en el tímpano de un templo.
60.
En los mármoles sonoros de los templos
61.
Estoy asido a tu recuerdo
en el fragor de este silencio espeso
y trato de mitigar la noche
con tu imagen que se ha vuelto rito
Has quedado.
62.
Recuerdo tus ojos un día como rehén
para un silencio que ya has callado para siempre
No le importa al recuerdo,
tu nombre que ya no puede el tú.
63.
He pensado muchas veces que de todas las personas del mundo
tú eres tú.
Tenías un tú en cada lugar. En la palabra y en la idea
en la mano y en el sueño, en el temor y en el silencio.
Porque digo tú porque he pensado en ti. Y busco tu
mano, dormido, y debo soñarla. Porque temo
en el silencio que es silencio aun entre voces de los otros
pues es silencio de ti.
64.
Después del principio digo nunca y es sólo
nunca del final
65.
Tú eres una cruz de silencio, misteriosa
Yo voy a rezar a ti la vida misma sin palabras.
Eres como el altar que busca en cada cosa
cada uno. Para dejar al corazón que se abra.
Yo recojo de ti dogmas, doy los ritos diariamente.
Voy a los ojos a beber silencio y a las manos
a comulgar el beso que se posa lentamente.
Y cuando estoy a la distancia rezo a imágenes de palo.
Tú eres una cruz vacía como un nido.
tienes por fuera volcado el vientre de un hornero tibio
Eres cruz de rama y como un durazno de Cristo
Me crucificará la misa al fin para completar el crucifijo.
66.
Estoy en tinieblas. Dame el candelabro de tu mano
para iluminar mi alma.
Es allí donde están las sombras.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Antonio Machado, Miguel Hernández, Jorge Lemoine.
POETAS EN LA RED
Libro 90 (1)
2006.
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