JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
La senda azul abierta de mis venas
A Ricardo Tornatore

(POEMAS)
(Poemas)
1.
Te remontaré por las raíces de la sangre
por todos los accesos del mundo que te acude
te invadiré como la lluvia envainada
se ajusta en los hormigueros.
Te treparé por los ojos con sabor de lejanía
que se harán más largos sobre mí
y te inundaré el insomnio
con cantos maduros
y pájaros de manos roncas.
Te desataré la sangre desbocada
desnudaré el olvido sin principio
empezándome el recuerdo que me nombre
y tendré la imagen
cavada a vaso de garganta
en tu silencio de hornero
que me recorre el cuello
viajándome las palabras que me eres
Te descalzaré los ojos
mi grito de sol no tiene invierno
pero aún te quedan cementerios
para dolerte la mirada
e inventarte el odio
Yo a tientas floto
sobre el lenguaje infinito del silencio
que me cabe gota a gota como la sangre de la
tierra
se hace canto de flor
en la garganta de los árboles.
Tú designas mi hallada primavera
como tu piel que no es mis manos
aunque brote debajo de mis dedos
yo floto a tientas y es cierto
y es cierto que el silencio es un lenguaje infinito
que tiene todas las palabras
como la tierra tiene todos los caminos
aunque nadie los haga rastros o los abra.
Por eso el silencio
se desangra
por la herida que tengo de savia en la garganta,
el silencio que nunca se vacía
porque siempre queda algo de voz guardada.
Ahora pienso
que también
mañana es un largo todavía
que te queda vacío por delante
como un camino de historia hueca
Donde has de ser
o que será cuando te pases.
Yo me paso
como me pasas tú
como te paso yo
Porque todo es un poco los costados
y el tiempo te traspone como un río
con las naves de la gente poblándote los días
Nosotros que nos pasaremos
que ahora sólo nos hacemos verso
es una casa de tiempo que seremos
aunque ahora seamos sin tenernos.
Así digo
te cavaré un perro azul
te empezaré la tierra por un huerto
y en un vaso de dolor y cal al cuello
la luna de pan
será verdad por dentro
Tú,
mi costado se llama como todos
le falta nombrarte hacer el rostro
como poner la cruz
a un muerto
Esto que te dejo
para emprenderme sobre tus comarcas
sin oficio
o vencer,
mejor vencer los diarios ritos
con la fe
la fe de verdad donde Dios por fin es cierto
esto que me empieza
y te abre la sangre, alguna sangre
es la campana que quería regalarte
porque tú la llenas
y la vives
Aquí soy,
esto soy
ésta es la senda azul abierta de mis venas
que te lava la soledad que me nombraba
aunque tengas al costado quien te habite
cada hombre es una soledad que llevas
yo soy el último silencio que destapas
Ahora reza
por haber cantado conmigo
por haberte puesto mi garganta en tu garganta
Donde fuimos un poco, amiga, amigos.
2.
Abriré remansos de música en tu sangre
quiero decir un día que habré sido absuelto
de tus nunca
Y yo que he sido todo mi tiempo
te volcaré toda mi historia sobre el tiempo
y toda mi inexistencia derogada y tú serás
el testigo de que siempre fui
aun sin tú saberlo.
3.
A sol frutal y corazón de tabla
te haré una casa de día con ventana de luna
Quemaré tus cruces y tus mástiles
y sembraré en tus cementerios
para lavarte la frente de la tierra
Remándote ríos de hombres derretidos
la madera nueva será acero
y el mar será de tierra y las olas serán viento.
Todo será mucho más
hallado el número total
Te beberé la leche azul de las estrellas
amamantado de luna por tus ojos
mi corazón de mediodía a media asta
en el camino de la fruta
enarbolará el mar galopado
en un águila gigante
Todo lo diré
el pecho bifurcado que te asiste
(dos alas de pan)
a hacer paloma en el corazón dado la mano
donde echaré a vivir mis días
un rostro a medias donde ser nosotros,
Digo todo lo diré
para enumerar el camino del verso
que es infinito por delante
como las flores en alguna tierra
donde el sol no tiene invierno.
Por eso digo cosas que nos son un poco
y otro poco nos inventan para aprendernos
Donde un vaso tiene salida hacia los siglos
una ventana que tienes hacia siempre,
beberemos la eternidad
de lo que queda
subiendo por las razas hasta terminar
el tiempo
Nos iremos al fin como un árbol infinito
cumpliendo la consigna que nos obliga y nos
precede
de hacernos o deshacernos
sucedidos o volcados por las ramas.
4.
barrios azules
5.
Dónde estabas amiga cuando la guerra tuvo mi nombre?
frotándote los ojos como los caracoles
girando un abrazo sideral
tal vez como el mediodía
el mar traspone el infinito
se queda en vasos como manos decapitadas
en la guerra
repetido sin testigo
como un pájaro sonoro
dónde estabas amiga
cuando el mar me tuvo de oro
cuando la nube de pan rompió el abismo
como una ola de águila y de espuma
La guerra no es batalla solamente
dónde estabas amiga
cuando los grillos me ardían
como arena caliente y como espinas
y la luna pagana emborrachaba los poetas
mientras yo me emborrachaba con un perro vacío
Dónde sonó la muerte rectilínea
la última campana de sangre por la tinta
Dónde estabas cuando la guerra no tuvo tu nombre
y yo me fui a la guerra donde se rompen los hombres
la sangre sonó como un fusil
el corazón que precede la ola de la sangre
se detuvo a mirar sobre la frente del mundo
y yo no me rompí
como el último soldado impar
de una guerra dos a dos
mi número esperaba el nombre
que no concurrió a las lanzas
Dónde estabas
para decir adiós hacia alguna parte
la soledad no tiene atrás ni rumbo
cuando ha sido siempre
y el que encuentra la frente de sorpresa
se topa con el camino desde siempre
que antecede el tiempo en un instante
Dónde estabas para enumerar los muertos
para saber hasta dónde las manos y el silencio
para hablarme de mí
como los faros o los hitos o las cruces de los muertos
Dónde estabas amiga cuando la guerra te fue
y no quedaban muertes para el último soldado
¿Quién te halló por mí y te fue mejor que yo en alguna
parte?
Dónde romper ahora el tú vacío que ahueca los costados
como te refriegas los ojos
tal vez, como los caracoles?
6.
andarte la historia
7.
En tu luna hay calles que no son estelas
y los pájaros florecen como manos frutales
y los gatos gotean miel y música
en los pordioseros sin pobreza en tus zaguanes
todavía te falta dibujar los asesinos
empezarte los ojos descubriendo cementerios
y caer en la cuenta ante los ciegos
de que tienes los ojos brutalmente vivos
(y aunque tengas el odio como un altar vacío
todos tenemos todo pero nos faltan los rostros)
te faltan perros que no son amigos
y miedo en las esquinas de tus propias calles
para abrir el odio que no sabes
y completarte las manos con cuchillos.
8.
Un día ya no serás inocente o ignorante
y ser buena todavía será ser buena entonces
9.
El viento es redondo por adentro.
10.
Ando bordeando precipicios girándote los ojos
tanteándote el olor de los muertos como un buitre
volcando la espera como un pescador infatigable
11.
Te abriré algún día
como un sagrario salvaje
como una flor de acero
descubriéndome la abeja consagrada
y el anzuelo inexorable
y el águila de lanza.
Te abriré, te empezaré.
te empezaré la tierra en las raíces
te empezaré el abismo en un naufragio
vencidas o halladas profecías
roto el rumbo inimposible de Dios o de los astros
Y cuando el destino sea lo que hayamos sido
cuando hayamos designado el designio de los astros
con la verdad conquistada o inventada
Será entonces Dios, mucho más fácil
y sernos en nosotros será hallarnos
Por eso te abriré
para echar a andar tu tierra
alrededor de una semilla
para abrirte la brecha de la sangre
como un relámpago donde poblarte o levantarme.
Y ya tendrás los barcos tocándote la frente
y pájaros de nieve rompiéndote en los ojos
y será tuyo el albedrío de un pájaro sin raza
que no tiene nidos ni regiones para el rito.
Tu boca de gaviota volará mis tardes
habitada a dos costados la doble soledad.
Soledad entonces será todo el rastro
con rostros y con nombres y con templos destituidos.
Para hallarnos mejor
te abriré una tarde
se nos irán de boca los ojos en las cosas
empezando fácilmente lo que será cotidiano
lo ausente que nos lleva por los días
¿Qué podré decirte, que es absurdo el olvido o la partida
sin haber sido o sin haber estado?
¿o te diré tal vez que todo tiene una manera
y que nosotros somos la manera de nosotros?
Puedes irte entonces por el espanto suburbano
por las esquinas absurdas y los absurdos candados
por el asombro de ser asumida por la hiedra
como un muro o una casa que devora la tierra.
Pero serás invadida.
te vendrá mi tarde a llegarme por tus manos
Y el mundo seré yo que no te he sido nunca
aunque el oficio de la gente nos proscriba.
Ascenderé tu soledad para subirte
cómo puedo coparte sino por la derrota?
y aunque todo el acceso que nos asiste
con la verdad conquistada o inventada
será entonces Dios mucho más fácil
y sernos en nosotros será hallarnos.
12.
Quisiera tomarte la cabeza tiernamente
y enjuagar mis manos en tu pelo tibio
apretarte la frente leve como un vientre nuevo enfrutecido
como cuidando que el viento no apague una vela
Yo te amo, ¿sabes? me gusta quererte
sentir buches de música en el corazón borracho
tocar pianos eternos en tus manos de
miga
anclar y en el silencio escuchar himnos de
Dios.
Dame tu mano dame tu frente, dame tus
ojos.
Yo haré un altar
Tu frente la mesa tus ojos el ara
si es que estoy limpio comulgaré tu
boca, mientras los candelabros de tus
manos susurraran
silencio
Quisiera tomarte la cabeza como a una
paloma helada
13.
Tu cabeza es como el hijo que yo nunca hice
Quisiera tomarla, entonces
como abrigando a Dios en la boca.
14.
Mi alma es como ojo que no puede tomarte
por eso toma mi mano para tocar mi alma.
15.
un día me hundiré en la voracidad de tus ciénagas
16.
En el fragor del silencio
17.
el eco rebota en las paredes.
18.
Mi silencio vivo.
19.
Porque el viejo rito que aprendieras
te sigue siendo fervor día por día,
aún no acatas la inexorable profecía
y empecinas el ciego muelle de la espera.
Aún no ha dado vuelta sueño afuera
el barco que empuja mi porfía
Y tú sigues empeñando tu vigía
en la vela vuelta azul desespera
No me importa que empeñes tu puesto
en una azul espera sin fronteras
que tu mano veleta de un camino
haya quedado tendida hacia una espalda
20.
Sonoros silencios estrangulan los zaguanes
como un tácito rumor de palomas huecas
El sabor de las sombras enciende una vela ronca
(como las manos viejas y acartonadas del hachero
muerto)
Sobreviene el temor de lo que vendrá tras las
luces,
Las sombras guardan todo lo posible
—como el silencio tiene todas las palabras—
y todo o nada me sorprende tras los faros.
Los nombres emergen hechos de mi voz
cuando estoy solo digo o pienso y es la misma
cosa.
No sé cuándo la voz es una idea sólo
Los sonoros silencios de los umbrales
me aturden y encandilan
y recuerdan los templos henchidos
del águila del eco de los himnos
que hinchan los ámbitos y lo agrandan
y le dan el infinito de los espejos
enfrentados
abriendo laterales catacumbas insondables
por donde huyen a la noche
los murciélagos ciegos y despavoridos
de las olas del eco.
21.
Tu desteñido rencor de medianera
el acoso voraz y lateral de cementerios
la tierra que empecina la ronquera de tus hiedras
la humedad que se agremia en el acecho de tus rincones
elevados a la sombra.
22.
la disecada timidez de mis fermentos
23.
Las axilas de los techos hediondas de sombras
donde se agremian sectas de estoparias palomas.
pronunciarte los senderos de peregrinos silencios
tantearte los espejos
después la luna,
(una manera de poner más atrás el infinito)
y aquí y allá los terciopelos
el sublevado y vertical escalofrío
La ternura suplantada de manzanas.
la frescura redonda de los campanarios
la tendida ebriedad de los suspiros:
Se me adhiere la humedad de tus jardines
como un oficio que lava mis templos desusados.
Dónde está mi religión
Dios empieza el día de tu fe
y se me adhiere la humedad de tus jardines
la primavera espera el día de las golondrinas
y yo remonto mi ebriedad de nieblas y fantasmas
para consagrarle a tus comarcas de hacinados
hechiceros
mi paisaje de violines.
24.
hundiendo la saliva de tu planta
los dedos en música
mojarte los dedos en música
untarte los dedos en música
25.
absorto de balcones busco el mundo ojos
adentro y traspongo mis soledades de
fetiches y monólogos.
26.
toro de mar
27.
El águila del eco embiste ciega
con aletazos de molino loco
los costados del templo
(hito)
28.
el ojo desquiciado perdido el rastro de una puerta final
definitiva
como un barco ciego de horizonte o como un pez
29.
estrenando la voz a cuello abierto
con un grito de lanza y sol de hierro.
30.
tu pelo de gorriones aventados
tu boca lacia de gaviota
la lacia gaviota de tus manos
tu sangre de paloma mensajera
31.
el águila nocturna de los ojos
todo ha sido vuelto en golondrina
ave mía para mi árbol de roca y cordillera
para mi nido despoblado
todo ha sido volado
siguiendo la ruta del verano.
32.
En verdad, dolerte no me duele amigo mío
regalarte mi culpa
poner tu verdad silencio afuera.
No me duele en verdad, perder el nunca
perderme el rastro de la imagen que me fuera
seguir siendo y ya no ser yo mismo
por ponerle mi nombre a tu ceguera
y ayudarte al dolor más fácil y más limpio
cuando es los otros y no tu propio fuero interno
que duelo porque sí sobre el amigo.
33.
Tu piel que no es mis manos
aparece debajo de mis manos
como una guitarra
que se enciende desde los dedos
así hago mi fuego
y vamos a buscarnos a nosotros
a ser cada uno en un espejo
donde somos uno por el otro.
34.
Zarparé rumbo a tu tristeza
como un buzo sin regreso
en el último océano
Zarparé aguas adentro
de tu mirada inmensa
en el águila redonda
y dulce
y en el pan
y buscaré el embrión del pan
a través del rito de la abeja
y en el polen de sangre
que te sube
y en el coral
el águila que muere de veneno
la nave que naufraga
dejará el vaso del hambre
y la canción de casa
que te tejo.
Zarparé
partido final o finalmente
acortando el destierro
como el águila de hierro
o la golondrina sin después
hasta morderte el vientre
en un rincón de espejo
en la tierra
de harina del acero
y en el cristal de la madera
35.
Un día toda la tierra consumida en nuestros pies
nos morderá por la garganta
entonces diremos ya todos los vientos
y todo el albedrío que nos pasa.
Porque, óyeme bien amiga mía,
tu costado es todo el mundo y yo soy tu libertad
porque mi costado es libre también sobre tus alas.
Y así nos daremos los costados como la tierra y el mar
Porque yo tengo los caminos infinitos de tu sueño
y poco a poco aprenderás a poner mi cara al viento
tú, nave, pájaro carne del viento donde ruedo
rodarás conmigo por el camino que llevo.
Porque nunca te perdono y tampoco me perdonas
nos parecemos a las manos que no tienen espinas
todos tus lugares tienen un sitio en mis cosas
y es tan fácil ser como me pidas...
Por eso digo, un día dirás que todo el mundo
por la espalda es el camino hacia nosotros
entonces nada dolerá haber dolido olvido
haber partido manos nombres sitios tiempo y rostros.
Todo quedará como la sangre haciéndonos el rastro
pero amor cuando te vuelvas sin el miedo y la duda en la
conciencia
cada rostro muerto cada historia cerrada
como un camino que no nos lleva
serán flores en el rastro que nos crecen de los pies
que nos gritan y nos callan que nos cantan y nos rezan
36.
Primero te asumí los pies como las olas
y tú me sentiste como el frío hasta los ojos
Ahora que ya tengo historia sobre tus cosas
voy subiéndote como las hiedras lentamente
Nosotros un poco nos construimos sin delirio
con los dientes con las manos con la ausencia
Y sin rompernos absolutos todo el mundo
se diluyen los otros mientras nos vamos siendo.
Por eso irrumpimos en las horas
como una costumbre nueva, cotidiana
y todo lo sometimos o no nos sublevamos
Para tener un tiempo anticipado.
Ahora que ya todo ha sido sobre los dos
que probamos la tristeza mutuamente
que nos mordimos el amor poblado
Podemos empezarnos de verdad, de barro
esperando las lluvias y el hornero
que todo será, no importa cuándo
no importa dónde o por qué si no contigo
37.
Te desangras de trigo
como un pájaro de sol y lanza
en ti rompen silencios las distancias
y el tal vez se acorta recogido.
En ti, un tiempo y un lugar me alcanzan
aunque tu tiempo no sea sobre el mío
me bastan para haber sido contigo
los países de mi canto que te canta.
Ésta es mi campana que no tiene oficio
tu sol y tu lanza en mi garganta
tal vez tu templo me regale tu campana
para que mi silencio se alargue con un grito
En ti recojo el asombro de haber sido
tu historia me asume toda congregada
y en ti se rompe tu sitio de nada
y el siempre que te existe me regala un
testigo.
Yo que no tuve la tierra por mis manos
que no tuve la tierra de mis manos siquiera
antes de completar toda la tierra
me como encontrada, tu distancia
irrumpo de silencio sol y lanza
en el instante del tiempo que nos era
38.
Ámame compañera
mi mano es tu libertad
mi sueño abarca todos tus caminos
y mis ojos ciñen toda la tierra
Acompáñame a la vida
a despeñarnos en la garganta del viento
a hacer la guerra con la sangre dolorida
a rompernos la gente por los días.
Llévame el sueño amiga
riega los ojos por la tierra
para alargarte la mirada completada
y recogerte el hombro con el hombro
en la cosecha el viento nos lavará
como la lluvia íntima en las cañas
por eso quiero que me acompañes
a inventarnos el amor por la semilla
39.
Ante las cosas gigantes te amo
como para compartir contigo el sabor de Dios
40.
Si tus ojos están raspados de partidas
y el rastro largo sólo puede olvidos
si tus manos no han peinado la tierra
y tus guaridas no saben del frío del
viajero
si las cosas con que eres no son como
las pienso
igual yo soy como mis cosas que no piensas
Si mi verso te equivoca, no te cambia
habré dicho alguien que se me parece un poco
pero si mi voz que no te canta
y no tiene de ti más allá de los ojos
me emprende como el vino de los solos
o la tierra que se alarga en el camino de la
fruta
aunque no te haya podido en la garganta
habrá perdido la vigencia el nunca.
41.
todos tenemos una nada
en los que no nos conocen
42.
Siempre al terminar
algo como las novelas,
aunque se las pueda volver
a leer
porque ya no volverán
a ser novedad,
se siente un cierto vacío.
acortada o alargada la
propia historia. Un poco
todo lo que pensamos,
de alguna manera nos pasa.
43.
el viento como un mar de agua vacía
las olas del viento
el agua rota muerta de tus ojos
ante las cosas gigantes te amo
como para compartir contigo el sabor de Dios
buscándote la herida como el mar que hace
gargantas en las piedras
44.
la raíz muerde la tierra como la garra de un
cóndor.
45.
tu lengua de sandía
46.
Tú estás ocupada como una casa
un hormiguero
donde se empeñan
tú te comes mi invasión
47.
el viento de las horas azuza las banderas
de nuestra noche
de la sangre el temor azuza los remos
de mi corazón.
48.
el corazón en el pecho
como un escapulario desilusionado
de dioses falsos descubiertos
49.
yo me vuelvo inconsistente
una noche cortinada con altares
y el viento puede ser de madera
en los rincones
y mesas de
silencio
50.
la vela pronuncia las cosas
fragor urna
el silencio
está a salvo de mi voz
51.
un cielo sin muros musgoso de espuma
tengo las venas bloqueadas como gargantas
atónitas.
52.
Antes de andarnos recorrimos todo lo que nos traemos.
Aquí, como dos ríos nos enredamos
con la voracidad de cada naufragio que se hizo en nosotros
53.
los dedos del mar
Dime dónde están los ojos,
dónde corazón, las manos o la cabeza del mar
hay animales que no tienen esas cosas.
54.
Amigo, quiero que mi voz,
mi voz larga como tu lejanía
te encuentre anticipada,
a la hora del regreso.
El tiempo te existe
la hora tuvo tu nombre,
los puertos te alargan los pies y la mirada
pero siempre se vuelve, sí se vuelve.
tanto se ha partido
Ya te abres amigo
como el cielo redondo por adentro,
ya te extiendes
y en la partida tu ausencia te numera
y te mide como las manos que ahuecan otras
manos.
quiero que mi carta te busque
antes de las sirenas, el alba será
y tú serás con ella, pero yo te habré medido
la partida con el canto, como una promesa
amigo, hasta la vuelta.
55.
Aunque te asuman los ojos de los hombres
aunque te señalen los púlpitos de toda la tierra
si no pasas por los días que te esperan
no tendrás la historia
Aunque tengas un rastro en que te nombres
no tendrás la historia verdadera
56.
tu voz derretida.
cruda.
57.
Seré en cada rostro que me exista
Ya traigo el testimonio largo
Manso como la madera muerta
me vivirá la tierra
mezclándome su mano sin estrellas
58.
Recoge las naves de mis palabras
allá van ladrillos de mi alma
para que hagas una casa en tus playas.
Te amo.
Toma estas palabras para
abrigarte con silencio
fuera el frío de las palabras sin cosas,
de la mentira
y el silencio
verdadera
llamará a las
puertas de tu
coraza
y morirá
envenenado
de sí mismo.
tú no acabas
donde tus
manos chocan
con la incarne
allí puedo
estar yo para
que seamos;
nosotros,
infinitos.
59.
la chispa sonora de los vidrios al chocar.
un techo circunflejo.
zaguán
60.
Puedo cambiar una carta por otra, unas palabras por
otras, pero ¿qué cambiaría en realidad?
y cambiar un beso por otro y un silencio y
un grito por otros? pero no cambiaría una boca
Y puedo cambiarlo todo, pero volvería
61.
Pasa también a mis recodos
yo ya encontré el camino hacia el alma
entonces tú puedes pasar a mis palabras.
Todo lo que pueda decirte todas las palabras
son casas de una ciudad que sólo calles
Y yo que no he vivido palabras
y quiero vivírtelas
como encender en las casas una lámpara
62.
Mi rodilla de siempre mi fervor sin altares
crucifican tu rostro sobre una cruz vacía
perplejo mi recuerdo de ausencia te proclama
¿es ésta la primavera?
un ciego descubre una ventana,
son éstos los colores ésas son la flores?
63.
te acata
degollarte las manos.
decapitar.
64.
el bullicio del mundo viene de muy lejos
65.
Mi garganta es una fuente seca
ya no beberás la mañana en mi ventana
Puedes rezar sobre un aljibe y un candado
qué más da una tumba
Una paloma ha muerto
(algo que no se arregle) es una rota
Acércate a mi catacumba
ya un hormiguero pierde el sitio sin una cruz
ya mi garganta clausurada se suicida
una gruta cementerio calla el agua
la espalda del canto último me reclama
ya no puedo seguir la caravana
mi mano, una llamada
tendida sin súplica me llama
la voz de mi garganta me reclama
tengo un vacío en la garganta
66.
Sí, es cierto
que tus ojos callan hacia adentro
tu ventana tiene una garganta
y el recelo ahorca tu mirada
...Pero en tu frente, a veces
un sueño puede el sol y te rescata
y a pesar de tu guarida
tus manos se recogen con un rictus de cactus
y ansiedad callada
como se acurruca el mendigo en el zaguán feroz
cuando la sombra no es testigo de la noche alta
¿Quién lleva la cuenta de tu fantasía,
cuando tiendes la mirada sueño adentro
y toda palomar, cruz azul de la melancolía,
nadas
con un sabor de presagio entre los dientes
y un nombre, una reliquia
a pesar que
tu guarida
íntimo rincón
de ventisquero
cisne
pordiosero
mendigo
67.
sombra - veleta
68.
el mar está de espaldas como un techo,
esgrimiendo sus lanzas sucesivas que tiritan
mientras la luna se quiebra como los grillos
69.
Grita tu espalda soberana
70.
el silencio que me ciñe como el agua
el espejismo por el alma
que en los ojos y en los dedos
te repite como el eco
tus ojos eran fáciles conmigo
71.
Desde una ventana veo vacas y caballos y una
mosca apoyada en el vidrio que me ocupa más ojo que un
caballo; pero digo mosca y caballo porque aprendí
que la distancia y que el punto de vista. Entonces
dejo eso y sigo esto como si fuese a terminar en una
carta, como si mirar por una ventana pudiera
descerrajarme y salirme vacas y moscas y caballos
zainos como el barro y tu ojo de remanso. Porque
todas las lunas que puedan sublevarnos la sangre
enmarecida son moscas y no caballos, porque todo
lo somos de cerca y después la lejanía, pero si apren-
dimos antes a medirnos los ojos boca a boca.
De estos naufragios a veces aprendemos a nadarnos
hacia nuestras propias orillas a vivirnos las islas remotas
de todo lo que nos sea costados, a consagrar vertientes con
imágenes a quien venga a parecérsenos al alma. Espejos;
mutuamente nosotros.
72.
Impotencia,
de verdad me hieres
de verdad aumentas
mi siempre amargura.
Fría como ninguna
como ninguna,
doliente,
yo bien sé que es lo que siente
el que muy dentro,
te acuna.
¿Por qué no quieres dejarme?
¿Por qué te quedas conmigo?
es que quizá no te obligo
que te alejes,
para siempre.
Quisiera que no existieras
y es necesario que seas.
para poder darme cuenta
de no poderte:
impotencia.
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Publicamos a Lemoine para que lo lean los inmortales.
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Libro 89 (1)
2006.
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