JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Tú no sabes cómo sólo tengo la luz

SEGUNDA PRIMERA (Del Poema 225 al 490) |
(POEMAS)
225.
el testigo de los ciegos
no tantea entre olas de silencio
y comprende el lenguaje
de los vacíos sin tiempos
a la sombra de las cosas.
226.
tus ojos son peceras
donde las alimañas son
dulces como el veneno de
las frutas cuando la muerte
qué más da.
227.
De campanas de miel
y tallos de música en el
pelo
de un campanario de
hambre y pozo
en la madera de tu tierra
te busco.
228.
Sabes que llegaré a ti como la lluvia
porque te hablé con nubes de amor en mis palabras.
Creo que el pasto dice que serás él.
Llegará el otoño de agua.
229.
Ya lo ves,
hasta aquí has llegado
—me estabas escuchando desde siempre
tal vez no nací para llegar a escribir
esto, tal vez no tenga importancia
que al empezar tú a leerlo ya estuviera
todo escrito.
Pero te regalé una noche, te hablé
al oído
porque me escuchas mucho más
cuando estoy solo.
hasta aquí has recorrido mi garganta como el camino de las hormigas.
Tal vez quieras saber dónde está
la veta del hormiguero
para echarle el veneno como el padre
Azcárate.
Pues bien el hormiguero está en mi
alma. (aprendo a creer en las palabras
que me invento)
[por eso creo en Dios ahora que
lo he inventado]
pero no morirá, ni mis hormigas
porque debería morir yo
pero yo no puedo morir
porque has creído en mí
y tú eres inmortal
porque yo creo en ti
yo que te inventé
cuando descubrí el
amor
y luego te vi caminando por el tiempo
y te quise llamar y no sabía tu
nombre
y me reí por esta costumbre larga
de mi alma
y por ese hábito de ti
sin haber tenido historia.
Ahora quieres saber
qué deberás hacer con el veneno que
te sobra. No te sobra
Debes rodear el mundo de veneno
para que ya no nos alcancen
las hormigas de nadie
Ni todos los jardines. gente absurda
cuando se siente el nosotros.
Y entonces no será prohibido
que nos comamos la sonrisa de las
flores,
que nos comamos todas las flores de
la tierra
y que reventemos de gordos
y después que lo hayamos
comido todo
nos muramos de hambre
pero juntos
230.
Desde tus veredas,
mis manos contemplan
tus olas y tus arboledas
Y sobre ti resbalan
remedando tus playas.
Tienes el sonido mismo de los ecos
de las caricias con que ya te acaricié.
Voy comprobando tu realidad
y presiento tus confines;
y sé cómo continúas desde donde en ti yo estoy
Y como un ciego leo
la ene de tus pechos
y leo como un ciego
la u de tus misterios
donde tus páginas convergen.
Y tus costillas rimadas
Y tu pelo ordeñado
y nuestras manos disueltas.
231.
Allí donde mis pasos estrellan un
cielo vacío, en ese techo
perforado de intemperie de
tacones
Quererte es fácil como amar
porque si amo eres querida
porque si vivo amo
y porque amarte es la vida de mi vida.
Cuando partes de mi lado, llegas
porque vuelves en la idea y ella en ti
vuelves desde el sueño no soñado o voy
al sueño
se despierta
el despertar en que despierto
fui
Tengo el alma perforada que se me
vacía
232.
Yo lamía los ojos del silencio
como un ciego manosea las estrellas
todo lo acariciaba
y el perro azul de tu cabeza
y pasaba los ojos por la lengua del silencio
para lavarme la vida con estrellas
Y el perro azul de mi silencio
se comía el perro azul de tu cabeza
Todo lo entendía
como un ciego
pero luego vinieron las cosas sin certeza
entonces el silencio que cerró los ojos
y el ciego abierto por afuera
con todo el vientre de cerrojos
midiéndome la vida en tu cabeza.
Mal perro azul de mi silencio
le crecieron estrellas
Y entonces la poesía y el perro azul
de tu silencio
pasándome la lengua por la lengua.
233.
Somos hermosos como los rinocerontes
como las hormigas y como las águilas
porque tenemos ojos para nosotros;
y lo seríamos como los hombres
si en vez de pensar el amor nos
lamiéramos con las manos.
234.
Sabemos que no somos
ninguna de las palabras
que nos decimos
vivimos más atrás de nuestros acuerdos
mirándonos desde las heridas
qué certeza tiene un ciego
de que el otro también lo está?
Y un día
después de tantos acechos
después de habernos
después de habernos parapetado detrás de
las palabras
abarcamos la certeza
como a los sueños
y nos sentamos juntos
juntos al silencio
convocados a todas las cosas
y tal vez tengamos las palabras para decir
que la fe que nos viene
después de habernos desconfiado
nos vive mucho más.
235.
Si piensas que a veces
que lo que te escribo
no lo he escrito para ti
No pienses eso
este cuaderno
terminará diciendo
que me perdones por no
habértelo dedicado.
236.
canción de doce teclas
pero rosario infinito
reloj en que viajan mis
besos de agujas
237.
si hay una soledad para que yo esté solo
necesita el espacio que ocupas para estar
238.
Un día, de tu carne gritada amaneceremos.
Yo te lameré el dolor para sentirme menos inútil.
239.
Mis dedos silabean cada momento
de la hora de tu cuerpo
240.
Vivir somos esto.
desollados como la harina
241.
Sentí que el perdón era un regalo gratuito y libre
242.
La baba de tu mirada se adhiere
a mis gotas como el musgo.
y siento que entre las paredes del
viento están tendidas las telarañas
del viento y yo me freno en ellas
y en mi espalda se precipita
la hora del escalofrío
en el agua de la boca
ronronean aún las olas
que imprimió tu beso
en las manos socavadas
se acurruca la cúpula del
vacío y en su concavidad
chapotean las alas de tus
manos que se desmoronan.
Aún me abrazas
El frío endurece los muros
de su vientre con un hueco
como yo
En alguna parte de mí
aún tu piel me moja
de mi piel.
Una llamarada de viento
me inunda al respirar
Se destiñe el humo de tu
imagen con el viento
a veces cae una piedra
de silencio en mi mente
de agua y una tajada
de cebolla de ondas me
aturde
y se enredan en mi
voz las pelusas de mi
ronquera.
Y tus manos restauran
la imagen de tus manos
243.
Como un desaforado labriego
enterré mis palas en los surcos
de este cuaderno.
He ido despejando el cardo
peinando la tierra
la encía fecunda
la cabellera vacía
soplando en la fragua del delirio
hasta hacer saltar la espiga.
Éste es mi pan
mi harina enamorada
mi sudor de anhelos que te buscan
mujer ecuatorial
templo definitivo
altar de la fertilidad
A veces el silencio
a veces ciertas fotos viejas
arqueológicos naufragios
como sarmientos
mordían el arado infatigable
de mi lengua.
Esta siembra insucumbible
no teme la agresión de la pezuña
pueden invadirla los dientes del olvido
puede intentarla el fuego y el rumbo
lóbrego del pus
no hay silencio para el verso escrito
si ha pasado por tus ojos
por la siega de tu mente
por la molienda vigilante de tu alma.
Yo no quiero tener nombre de poeta
prefiero llamarme jardinero
pastor de rosas
timonel de savia
No hay en estas húmedas colinas
de papel, una sola piedra de aridez,
El sumergido mineral es todo de campanas.
No hay un solo fusil bajo la tierra
porque éste es mi prado de amor
mi arsenal de palomas
para tus ojos y tu sonrisa.
Ahora bien, mi pequeño horizonte
Amiga de mis horas lejanas
Es posible que los cuervos
del tiempo, los gusanos
tenebrosos que a veces
tenemos en el subsuelo de nuestra
memoria, pasen
a dimitirnos, a esparcirnos, a disipar
la semilla a barrernos con uñas
de huracán enfurecido.
Es posible que se desaten de
lejanas cumbres, desde destejida
nieve de recuerdos, algunos rostros
que traemos puestos, y que el agua
turbia del hastío alague nuestros
campos de besos y de veneración
trasnochada. Por ésas y por todas
las otras muertes posibles que
podrían sumergirnos yo quiero
dejar un dolmen eterno
para todas las expediciones
para todos los testimonios
para obligar los astros perezosos;
y ese monumento indemolible
lleva nuestros nombres y el del amor
en este cuaderno que es una
nave para todos los diluvios.
Así, tal vez para siempre
el talón de la atmósfera
será una lámpara custodia
para que no se nos echen encima
las escobas de la nada y nos sumerjan.
244.
Ser poeta es muy fácil
hace falta una distancia
una imagen que a veces
confundimos con la almohada
Hacen falta muchos besos
en la boca solitaria
y el silencio desnudo
acostado en nuestra cama
Es aún mucho más fácil
si se posa en la ventana
una paloma perdida
o una trémula guitarra
Se necesita una hoja
que se parezca a una sábana
y después cerrar los ojos
y arrojarlos en el alma
Y empezar a dibujar
con silencios o palabras
los caminos de los dedos
por el cuerpo que nos falta
Hay que estar enamorado
por eso hay pocos poetas
la poesía no se atrapa
con ávida red de letras
Hace falta algo de rezo
vivir con el sueño alerta
llorar al ver una rosa
y andar desnudo en la guerra
Si esto no da resultado
se compra un libro cualquiera
la poesía está en los ojos
del que pasa a recogerla
245.
Enjuago mis caricias en chorros de tu pelo
y vuelco mis ojos en los tuyos visitados
y digiero tu mirada que navega en mí
tu mirada navegada por mis ojos navegados.
Mis manos son una memoria donde habita el eco
de la historia de tu cuerpo que
vivirá de nuevo
Mis manos; ¡Gracias a mis manos por mías y por tuyas!
Qué triste su ceguera o el silencio de
tu piel en mis dedos
yo remedé el labio del aire que te besa
fui vendando tu contorno
copiando tus costas como un río.
y averigüé tu espuma de miga,
dragando en tu piel, como en un pan
246.
La historia te traspone por la vez
ojo viajado
el silencio se desboca a tu costado
como un mar de música vacía.
Después
la senda te regala el todavía
pero te aturden tus cauces por adentro
y la gente que es feroz ojos atrás
(como si Dios fuese verdad sólo en los templos
y la verdad no fuera de verdad.)
Te agregas a las cosas
todo tiene el sabor que tú le existes
y te rompes los dedos masticando sombras
y las sombras te embisten
por tus calles rojas.
Yo no puedo andarte la locura
no puedo ser el testigo, nadie tiene testimonio
pero puedo decir aquí los otros
una manera de tantear el nunca
y morir de siempre por los ojos.
247.
Escucha esta oración de siete versos
semana de amor desde un domingo solo
en que rogaba:
Dios mío si llega sabré que es ella y podré
decirle tú
tiene la cara que tendrá, la que en este día,
mañana no ignoraré
Señor dame una llave para romper
el candado de mi silencio, de mi noche
de mi tristeza circular que me anilla
como el vacío que ocupo.
Lunes de ilusión, de buscar mi sueño
en mis preguntas
de evitar mi piel por temor de despertar
martes de amor supremo de palabras
de piel de temor inmenso de convicción
tan fuerte como el amor sentido
miércoles de pendiente, de alud
de involuntad de piedra
de escombros en los diques
de riendas mutiladas
de amor crecido de alma hinchada
y ajustada contra el abrazo de
donde cabe.
Jueves de embarazo de amor de corazón
inflado, de ruego, de amarte
más que ayer de muros superados
de martes insignificante
de miedo de mañana.
Viernes de hondura de lágrimas
de miedo de tu primera palabra
de ahogo en la garganta de
mil palabras rengas de voluntad
ficticia sábado débil de los dos
gastados de los dos inmensos de Domingo
con cruces de Iglesias con los dos.
248.
a veces arrastro mi sombra como una es-
tela inevitable. Pero ella no me pesa.
a veces la sigo. y la empujo
como las sombras simultáneas de la
luz.
ni se demora ni me arrastra
es la más constante conmigo.
es como comprobar mi cuerpo
porque yo la emito.
aunque nunca la sentí
aunque nunca me dolió.
Ella determina el rumbo de los pasos
porque los huye simultánea de sus
voces.
nadie podría
tropezar con
ella
ni tomarla
como a una
bandera ni
como a un harapo
es blanda como el
frío que denuncia todos los
contornos
porque es siempre como una mera forma
apoyada sobre las cosas
o una presencia tácita u olvidada
a veces me fijo en ella y me sorprenden
los contornos de su charco
las riberas
Un siempre perro mi siempre
esclava.
acorralada como el agua entre las
costas
que
segregan
los faroles
Un siempre perro mi siempre
esclava.
y cuando no hay leña para anclar el fuego
mi siempre ángel
cuando la noche aturde
y ella puede ser cualquier eco
de mi cuerpo
y está condenada al según
de la primera espada de la noche.
Ahora que es totalmente tácita
es sólo la posibilidad de comprobarla
Mañana quizá para que no sangre
me detendré.
Hora que es totalmente tácita
es sólo la posibilidad de comprobarla
porque sé que un día acabará mi
sombra y yo no podré saberlo.
mañana me detendré para que quizás no sangre
quizá sola en ese silencio donde no puedo
recoger sus gotas.
Quién pudiera con un árbol de luz
empuñar el pájaro de la sombra
y acariciarla por tanta compañía.
249.
El silencio se solidifica con la cercanía de mi perfecto
espacio.
Lo tengo como un gesto en mi frío,
como un sabor en mi sangre
como un perfume en los intersticios de mi alma
como un naufragio nuevo que ocupó mis bodegas.
Ya me he acostumbrado a él como a una piel
Nadie viene a tocarme, ¿o es que mi piel ha
enceguecido?
Pongo mi oído en los muros de mí que no
sé dónde están y comprendo mi muerte
insuficiente. mi sola existencia de conciencia
mi noche achatada contra mis ojos
que dan para las cosas lo mismo que
mi alma
me falta un espacio
y me invade el miedo de que me sorprenda
una mano no perdida
o un ojo Recuperado. Puedo viajar vertigino-
Mi reencarnación. samente y el tiempo
me esquiva como
a una reliquia de la eternidad.
Hace un rato. ¡pero cómo! Ahora comprendo
Cuando se consuma mi conciencia
que se gasta en senderos sin horas
y quede una brasa inmediata de cenizas
entonces pensaré, sólo mi presente
aunque sea de recuerdos.
y habré perdido mi conciencia
porque me faltará una para pensar
que pienso.
la perspectiva de un túnel se disuelve
en mi mente
Mi presente se deshilacha hasta como
una cebolla que se desencierra hasta que
no queda.....
250.
Como la tácita sangre de la
hostia
como el lenguaje mudo de los ojos
como un mundo que embaraza las
palabras,
porque las olas rompen en mi corazón amordazado
y mi alma es un mango que la tristeza
empuña
porque te aprietas como un párpado
y el mundo agoniza de silencio
porque me empalaga el vacío
que se me infla dentro
cuando pienso en que pudieras no llamarme con tu tú
cuando pienso
con miedo en no haber sido yo
estás en mi alma de pupila como
tu observado
y yo sé que alguien te mira como
yo te miro
(pero sé que aunque te mire yo te miro
más)
Porque tú eres tú y puedo decirte tú
Porque lo ocupas como él habita mi
llamarte
Tengo fe en ti luego de dioses vanos
y elevo mi oración de tu nombre a ti
que eres tú
251.
Para mí eres pequeña como dos instantes
como dos palabras tan sólo que hemos dicho
pero tienes el tamaño de mi vida
porque hoy siento que por esos dos momentos
he vivido.
Eres pequeña como un solo parpadeo
mas el eco de tus ojos dejaste en mi recuerdo
Y eres ínfima como una semilla
mas tienes en mí la extensión de un bosque inmenso
Eres pequeña en mí y grande también,
pequeña porque cabes en sólo dos encuentros
pero extensa como una llama débil
caída en un prado paja y yuyos seco.
Por eso eres pequeña como el sol visto de lejos
y enorme como claro en el desierto sin reparo
simple y chica como una estaca chica
y grande cual su sombra con la luz sobre
un costado.
Eres tan grande que aunque ni has empezado
me parece que yo he sido para llegar a hoy
y siempre te recuerdo cuando miro una fogata
que sopla su luz hasta donde no alcanzo a
ver yo.
Así eres tú como todo eso que digo
como una gota en la boca de mi sediento
o como una vasija de donde desbordaría
mi amor que si comparo con el mar
parece el mar y éste una gota y sólo eso.
252.
Oración por mí:
padre nuestro
que estás en los cielos
que estás a mi lado,
porque estoy con ella
que no recé un día.
señor, ¡no se fuera!
Que no grité un día:
no seas todo en la
altura,
Vuelve a existir en la
tierra
Hijo tuyo que estoy en la
tierra
que rezo que lloro,
que estás en los cielos
que ruego tu infinitud
eterna
253.
oración por nosotros:
padre nuestro
que trajiste el cielo
a un instante de los dos
que hiciste el puño entreabierto
de un pesebre
con sus tablas y sus clavos
que tomaste el amor
de un martillo
para injertar
nuestra algún día
carne dividida
con el abrazo perpetuo
y duro de los muros
elevados
no dejes caer nuestra
unidad de cuna
en el suelo de los solos
clavos y tablas
de las manos vacías, o peor
no queridas llenas.
254.
Tus manos llegan con espuma para mis costas
como las palomas de las olas asustadas del mar
como las manos que huyen de los hombros en un ruego.
¡Quédate con mis manos!
y la nieve se desmorona desde mis muros llena de ojos viejos
para que inaugures mis paredes viejas como las playas
pero nuevas tras cada ola.
Así nunca recuerdo tus manos.
Ellas llegan por primera vez cada vez.
Tus manos llegan como la dentadura fundida de los pianos
a avisarme mis contornos.
como la música me comprueba mis oídos.
255.
Tu frente como un altar de música
risco de vientre, proa o techo de fruta
y mientras un bostezo de música caliente
nieva a mi alma como un último velo
a esa hora sin culpas y sin manos
llena de ojos sin mirada de rostros sin rostros
a esa hora en que acuden como arroyos
revertidos
las horas que oraron;
tu vientre, tu vientre de faro, de reloj,
de cerradura y de campana
con los ecos lejanos del rojo campanario
con las alas alertas de campana entre las
páginas
con las viejas olas guardadas
que rompieron de violines tras los arietes
encallados
tu vientre de bodega y sótano
de caracol y pájaro
de incienso profundo entre la hiedra
heraldo y soldado de la gruta
tu vientre de la música coagulada
del agua enmaderada
del agua derretida
de la música derretida a la hora
de empezar a esperar
y de llenarse los ojos de perfume
como antiguos altares de templos recónditos
adormecidos de rito y pulso de pájaro.
tu vientre y tus manos
tus manos de puñado de piano
de candelabro de lana o miga
con rumbo de guitarra
y ya ahora toda tú
viejo crucifijo de fe
ya no volveré a rezar en ti
barco de tantas tormentas de ciego
simplemente
tristemente como a una siempre casa
con ese diario olor a cosa mía
tengo derecho y ganas de llorar por eso no lloro
persigno tu recuerdo
tu hondo recuerdo de cosa que comienza a olvidarse
yo no te olvidaré porque has sido
quedarás en el mismo recuerdo de tantas cosas
y tantas horas y yo mismo dejado,
abandonado de ser
para orar por las tardes de recuerdo infinito
hasta ser el que te ha olvidado.
256.
La música se destiñe
en mi corazón como una
bocanada de niebla
indescifrable
mi corazón llora
mi corazón llora y tus
imágenes desafinadas
como una calle tras una
ventana de invierno
y tú subes como un incienso
de vino
257.
Necesito un papel muy viejo
para escribir una frase vieja:
te quiero
La tinta es marrón,
como la sangre seca.
necesito un idioma entero
para empezar a hablar desde el principio
necesito muchos años de tu tiempo
para tenerte lo que necesito.
Para inaugurar tu primer
instante
necesitas un segundo
quedarías como un árbol contemplando
mis olas de aguas
muertas
Pero podrías ser un árbol asido de mis
gotas
y yo contar mi verdad de savia
por tus laberintos
258.
Si un día la costumbre
liturgiara en nuestras almas
o mejor en la diaria creencia
de querernos
259.
Cuando el alma se evapore
como un himno de chimeneas.
260.
Tu mano como una baranda
para caminar por los muelles de
la noche
como un silencio y palabras derogadas
como un idioma de pájaros
y un silencio de ramas
como banderas de pentagramas
o dentaduras de pianos
me recuerdan los faros de las costas.
se parecen al humo de rumbo
involuntario
veletas de mi silencio
como un compendio de castillos
Tú con tu sola importancia de
guante
y ritual secreto de aras
contra un rincón conseguido
puedes volverte sólo corazón
incendiada de sangre
con los techos titulados como iglesias
luego de las estocadas.
Tú con tu sola importancia de aljibe
con dos candelabros laterales
Del cerrojo del hijo
emerge como de un remanso
el vapor de una fe infinita
Niño desde una mujer
hasta otra, niño.
Tengo ganas de rezar...
En el nombre de tus ojos
y de tus grutas o tablas
y un eco de arietes y clavos
y de tus manos.
Ya puedo decir amén en tu boca
y dormir.
261.
Cuando falte sólo un lugar donde buscarte
te habré perdido
porque quizá pudiera encontrarte
y no te encuentro
por miedo de comprobar mi desesperanza
262.
Mi amor está en el reguero de mi sombra
Estoy en mi amor y me hallarás en él
No busques mi amor en mí, no será todo
Lo encontrarás en las horas en que aún no es
y ayer.
Desde aquí te quiero hasta donde estaré
263.
Tu recuerdo humea en mí como una bandera de perfume;
más que como un canto persistente,
como un calor contiguo de las horas.
Tú eres aérea como las abejas que pueden extraviarse en un rosal.
Has quedado como la sal que titula mis redes
en las brechas de mis venas
porque el amor no puede encerrarse en una caja
ni quedar en los versos sin evaporarse.
Yo también me extravié en tus laberintos
y siempre hubo un misterio indescifrable en tus colmenas.
Pero el amor no puede guardarse
como un sabor
o como el murmullo del fuego.
Tú lo sabes
porque has guardado las rosas en los libros.
El amor de los versos es un caracol de sangre
donde laten los ecos
del corazón del mar.
Tú no puedes tomar mi amor entre tus manos
pero yo sé que sí porque lo has tenido.
Ya puedo recuperar de las olas mis anzuelos vacíos
no me importan los peces porque no estás en el mar.
Es infinita la tristeza de mis manos.
Hay hojas secas
o palomas.
Tus manos revoloteaban como pájaros
y tus ojos tiritaban como mariposas.
Hay cenizas y hojas secas en el viento.
No quiero pensar que me recuerdan a tus manos.
264.
Hay un rincón remoto
donde el corazón tiene pasos más que en la sangre.
Un lugar que está detrás de las gargantas
donde se grita el viento;
tras las vertientes que guardan las ruecas de la música.
Un lugar agazapado tras los telares de las horas
que descansa como el misterio remoto de la vida
tras las glándulas que emiten el silencio.
Son pequeñas pupilas
(como guitarras de ternura)
Son los vientres
donde se hilan las sombras fantásticas de la felicidad;
donde van rostros
y voces
y manos
a convertirse en llaves
que descifren el candado de las almas.
Donde humean las mentes de los que sueñan
a recorrer el itinerario de los sueños
a describir la melodía de las verdaderas ilusiones.
Hay un lugar que es como el canto infinito
del gesto de los ojos;
donde los embriones de amor tienen una copa de poesía
para beberla simplemente
como a la tibieza de las manos.
265.
Ha caído salpicada a mi alma
una pluma de la cuerda de la guitarra de un grito
de lejos como un árbol nacido de amor
emitido de dolor
enfrutecido de llanto
y muerto de soledad.
Y agrio como un grillo
el relámpago de mi grito en mi alma;
y yo encendí en mis muros
la leña mojada de mi escalofrío.
Después la ola del silencio se llevó los castillos de la playa
y quedó la duda de las voces
Y un eco arenoso y frío
como un miedo de gritar y deshacerse como un castillo de arena.
Luego tomé una mano desesperadamente
sin olvidar una soledad recién empezada.
266.
Las páginas de los pájaros parpadean
Las palomas son botes que atestiguan la piel
de un mar consumido
el pájaro que no canta es sólo
un vértice de valvas
como un trébol incompleto y desanclado.
267.
En ese instante en que
de la vela del alma
se derrite la cera
del amor; que la llama
de tu imagen quema
y se desenreda por un
candelabro con una
gota de humedad
que la habitación aprie
ta sin espacio para
que de las paredes se
despelleje la luz y
deje la carne vivir
de las sombras
268.
Ahora no necesito la noche para ver las estrellas
un árbol enfruteció de estrellas
no hay mañana ni nubes para mis estrellas.
Yo las toco lentamente como a gotas de agua
y se adosan a mis islas como un náufrago
como una paloma tibia y nueva
a la que ha arrancado el viento de sus ramas como a un fruto.
yo acerco mi vela suavemente...
y las formas simultáneas me esperaban
y vienen las abejas a estrellar el cielo de
mis gajos
como el perfume arrinconado en tus vértices
y la honda humedad entre las páginas
Ahora no necesito la noche para ver las estrellas
ni las palabras para entender mi silencio anterior
y yo sé por qué quizá tú no lo sepas
porque tus ojos no caben en tus ojos
y las estrellas son tuyas
y caen hasta mí como la lluvia
269.
Los grillos de tu pelo, cuando mi
piel es de noche
desgranan el brillo de sus estrellas
como las mil manos tuyas ya
sidas que desde la lejanía
vinieran a visitarme,
tu pelo llueve sobre mí,
con la mejor espuma de una guitarra
y tu mano es luna,
y tu mano canta,
y es luna entre las estrellas
y es voz entre la guitarra
y es árbol entre las yerbas
y es grito entre un mar de silencio
como un barco que lleva
la mitad de mi vida que me falta.
270.
ya está tendida la
miel de las velas.
tus manos de miga me han
dejado un gusto seco en el silencio
los grillos chisporrotean
de frío
las cigarras tiritan y crujen de frío
las mariposas se desesperan
en las velas.
En una bandeja de
viento
hay copas de pájaros
y yo he bebido.
y estoy ebrio de cantos.
271.
Tú puedes extinguir las sombras
que humedecen los muros de mi alma
como banderas que titulan mi tristeza.
Tangente del tiempo
como una piedra en la costa del río de
las horas
Queda una idea como la sombra
tácita de un pájaro
de vuelo indescifrable.
como un único pie de un no sé si
largo camino de horizonte diferente
que sólo puedo sospechar.
272.
Ganar la soledad mientras otros ganan los trofeos
de la idiotez y la mentira.
Olvidarse del mundo, de la historia.
Vivir fuera del tiempo.
Insuperable programa para una rebeldía!
Una lección de montaña, una pureza de mar, una ac-
titud de espacio.
273.
Hay desgraciados que se creen con derecho
al rencor y a la maldad,
y quién tiene la culpa de su
desgracia?
la virtud de los agraciados,
el contraste o Dios.
274.
Todas estas voces ajenas,
embriones de silencio
son tuyas, ahora que me siento
solo,
como recordando.
275.
Ahora te nombro con imágenes
y te pido perdón.
276.
Hoy quiero morderte el corazón
asomado a tu boca como un pájaro
voy a cultivar el rumbo de tu sangre peregrina
277.
Alguien ha bebido de mi fervor, tal vez sin ver su
rostro sobre el agua
mi soledad se rompe de campanas,
qué más da que el domingo ya no sea mío
278.
la noche rompe sobre mi piel de filo,
mi ojo de piedra y agua es un hueco ventisquero
la noche sangra por la luna
¿qué moja su sangre más allá de la espuma?
Para cantarte, amiga de mi sueño, que te puede a veces
mi garganta sin mar, rompe en la piedra
como un pájaro nuevo
para tu mano de paloma, para nombrarte
mi corazón de palo y parche
enarbola un grito de silencio que te calla
Ya te puede la melancolía
barco partido sin partida
mi tristeza no te guarda como a las cosas que solía
como a la luna perdida.
279.
la rama lleva el camino de la fruta.
Cuando el río no tiene costados no sé si viene o voy al puerto
quién tiene la certeza del rumbo
cuando no hay dos árboles para señalarlo?
280.
la música que sube por tu espiga y se vuelca en perfume
a la mañana, como un racimo sedal que se dispersa
en líquidas palomas de cristal y niebla.
281.
vendrá el hombro del pájaro que fundía el aliento
filos de viento mordidos en esquina de mendigo
y doblará el recodo, final último amigo.
comprender lejanamente el principio del exilio
la soledad ¿quién la nombra a medio camino?
quién clausura el sueño antes del último segundo
la muerte queda con el mundo, quién sabe su propia muerte
la agonía la averiguan los que quedan
nadie supo su propia tarde
la esperanza es el último vestigio del naufragio
como una alta bandera que no es habitante de la muerte.
282.
Si siguen hablando como locos
voy a odiarlos, y ¿quién sabe si
aunque yo también lo ignore, nunca los perdono?
283.
Toma esta voz turbia
llena de pelusas, como
empañada de palabras
viejas. Toma estas
palabras que siempre son
viejas y son nuevas
pero que son tuyas.
284.
mi grito tiene embriones
285.
¿desde qué remotos embriones,
alumbra el resplandor de la música?
286.
la música me lava por la boca como un naufragio
de tules y colores.
palomas derretidas
líquidos pianos que flamean
banderas resbalosas
humo
niebla
ebriedad
orgasmo
agua de cristales
derretidos.
a media asta de mi
garganta como el trigo que
me sangra por las manos.
287.
Donde duermen tus manos a la
hora del exilio
mi canto es un pájaro de distancia
que no ha
sido
Como un rumor de invierno
en tus hogueras
y una tristeza de horneros en el
cuello.
A veces quiero decir con mi
verano, que el sol no tiene invierno
más acá del silencio
Por eso para destituir el mundo
(obsesivo mar a tu costado)
levo anclas en mi paloma de sol
y viajas hasta tu sangre
como un buzo o un grito sueña raíces de
savia
Mi voz tiene embriones de
viejas primaveras, allá te
levantas
288.
Soñé que cavaba un pozo en el cielo
para buscar a Dios
Y lo encontré como a una isla
ahorcada por el mar de mi alma
289.
Quise hallar la fe
con eso la destruía
La tenía antes de buscarla
pero no lo sabía.
290.
tengo clavado el vino rumbo adentro del corazón sin respuesta
y tu nombre subsiste a la honda desbocada
después de haber muerto, mordiendo tu rostro
como un pez, mi tristeza remota y
presagiada ya no callará su olvido.
deja que todo te lleve, mi tarde te despide
con gaviotas y no lloro porque no has sido tan poco
ni siquiera has sido, y una palabra se me atasca
como un grito ciego que te llama,
pero que no puede tu partida.
adiós, adiós, el corazón
hace buches de tarde,
la mano ya no responde las
sombras,
asida del silencio como un loco
empezado, después del último barco,
adiós, amor mío, adiós.
291.
No importa cómo eres.
Puedo decir que las abejas de tu cuerpo
se enjambran en mis ramas
(aunque
las estrellas se han enjambrado, salpicadas
de la luna.
el amor
de nuestra hora de amor flamea
Ha llovido y verificas los caracoles
de los besos).
292.
Hacia mis nunca
diariamente se sepulta mi día que no
ha sido.
El tiempo va recogiendo historia
y el día ya no tiene el infinito sin
certeza
que es el albedrío donde el sueño
recorre la vigilia
Yo estoy y soy de símbolos
El mundo es diariamente
una manera de no poder ser ya
otra cosa
El será es un tal vez
El fue es un para siempre
una verdad que a veces no es certeza
pero es una verdad
y el lugar de la cobardía
y la posibilidad de la mentira
El mundo un lenguaje que siempre
es extranjero
se computan los símbolos,
y tras la imperfección de las
palabras
la soledad es una duda que crece
como un náufrago que ignora si
alucina señales o no.
En un punto ¿quién me ha entendido?
¿Quién tiene la exacta dimensión de mis señales?
¿quién ordena a mi manera
como yo en la libertad los significados,
en el impreciso albedrío de
la imagen?
En la duda de ser loco cada vez
toda pregunta es una certeza vacía.
¿Dónde estoy? ¿Dónde acaba cada sueño?
¿Qué rostro verdadero tiene cada nombre
que gritan a mi puerta?
Cuando pierda toda cuenta
(como un viajante que no puede numerar
su trayectoria en un desierto sin árboles)
cuando sea cinco veces ciego
a mi cadáver romperá la diaria
ola del mundo y yo seré una duda
interior, como ahora en que no tengo
la absoluta certeza de no estar muerto.
293.
estaba encerrado en las paredes de mí mismo
ya en la lengua hecho saliva el sabor de la ceguera
sin saber desde dónde se fue la última luz ya olvidada
y soñé que alguien entraba y me despertaste con la puerta
se aturdieron mis manos al tocarte
y tu voz me encandiló y me asusté de creer en tu existencia
y tuve miedo de ser muda baldosa en el oído de tus pasos
o que estuviera en mí la impotencia de una campana sin mano en su cadena.
Por eso me gusta desnudarte poco a poco de las sombras
y comprobar mi despertar no soñado
y el cadáver de tu ausencia.
294.
me gusta besarte y ensordecer mis ojos
ir disolviendo en silencio el rumor de tu cara
Y luego verte resucitar entre los peces en mis párpados
y no entender tu cercanía y mi alegría insospechada
y miro tu pequeñez y te veo enorme y me extraviara en tu boca
como si me acercara tanto que viviera en tus poros
y me sumerjo en las olas de tus ojos blandos
y nado en ellos y me queda el gusto a sal de sus gotas.
y las cosas tienen un ocaso y se guardan en ti
y amordazas el mundo como la persiana de un cuarto solitario
y zozobro en mi silencio construido con mi voz
y en el techo de la noche eres la estrella que estoy mirando.
295.
Ya no quiero amordazar la noche con fatuas antorchas
y tampoco clausurar las sombras del silencio
con palabras de mentira como estrellas.
Ya me basta con la luz de una luciérnaga
para erigir incendios de música en el alma
296.
A ti que tienes la ruta de mi profecía
talón de sangre y azul de golondrina.
297.
Habían quedado tantas palabras incrustadas en
mis labios.
Herían.
Eran la verdad y la espada.
298.
Quiero que empieces ciega con mi frente
volver muros tus ventanas,
yo soy para siempre la mañana
soy el sol y el mundo, soy la gente
Tu mirada será un muelle ausente
mis barcos cancelarán tu vigilia vana
sobrarán mis alas para tu libertad ya sobrehumana
Y para hachar silencios en tus manos, te bastarán mis
dientes
mañana es un sueño, pero mucho más un miedo
Tus ojos terminan en un recodo de un sendero
deja que tu ruta sea mi dedo.
Morderás mi semilla, más acá de la tierra
tu silencio (tu mejor palabra) ya será sincero
por tanta mitigada soledad que ahora te encierra.
299.
Si tú me escuchas esta noche,
cuando haya madurado la
mañana que te sueño, cuando entorne mi silencio ojos
adentro
Cuando un canto un poco torpe
se levante de las ranas de mi pozo
si asomas tu recodo al canto en que me asomo
y tus manos maduras pueden flores
300.
tanto cáliz derogado
301.
Desde dónde nos vendrá
este hijo desde qué hora
qué olvido o qué locura?
302.
la muchedumbre
se cerraba tras de mí
como un barco entre
un mar de gente corto
303.
Para arrodillar el potro de soberbia doble-
gado
recuperado el niño, desnudado el
cobarde
la coraza más acá del acecho
vuelvo atrás mi trono es
mi destrono
de no haber sido y ser mi
propio amigo.
Y a los amigos insultados
me descalzo la garganta
todo el mundo fue mi tarde
(inflamado el rencor de ser
mi propio solo)
para todo el mundo una ventana
que será mi propia lámpara
(un
ciego
logrado a mis espaldas)
Hoy los ídolos tienen primavera
pero pueden sucumbir de
sed y de impaciencia.
Hoy alguna madre hará
una cuna en mis trincheras
en mis recodos dormirá un
mendigo
porque ya puedo un umbral
caliente donde hice buches
de invierno
Pueden comerme las manos
también me crecen flores en
verano
y se me caen los ojos en otoño
Puedo amamantar de poesía al
que ha perdido templos
olvido los candados de
mi puerta para que
puedan los que vengan mirar
las estrellas desde mis lugares.
mi silencio es una nueva
comarca de plegaria
un cementerio para empezar
(el otro lado de las tumbas).
Ésta es mi nueva voz
mi primera primavera.
me sacudo eternas golondrinas
y corro por mi sangre para
anunciar mis remos
lavo con música mis dedos
que no tuvieron dogmas
y desde niño lograré
mi sombra para subir
por mi talón hasta
acomodar
mi nuevo bueno
en mis ámbitos desmantela-
dos.
304.
Esta noche mi corazón emana
como un pájaro moribundo
desde un rincón de mi soledad
El silencio está perforado de
los pasos de mi corazón
mis manos no disminuyen
mi soledad ni acortan
distancias
Yo juego en tus médanos
y mis botes rotos injertan
en las olas los mástiles vencidos
y el mar tirita pero reúne las
imágenes desgarradas como
retrocediendo una consagración
305.
Alguien pasará sobre mi boca
y no podrá recoger las uvas
de mis palabras
pero tú que tuviste mi voz como
la sangre
podrás beber en los gajos desiertos de mi silencio
306.
Habré sido tan falso que
un día
mi nombre será
un seudónimo
307.
si mi historia sin vez es un sendero prefijado
si el ahora es una cláusula de ser en cuando
si me persigue un inimposible imperativo de astros y
profecías
acatada mi irreversible y larga espalda de razas
destino inexorable
alzo mi rebelión de ser mi propio encuentro
este suicidio, tal vez (y este tal vez) estén escritos.
y sobre mi propio barro
seré mi propia mano seré mi propia imagen
seré el embrión de mi propia idea
y mi orfebre
308.
La boca hinchada de besos
callados que se amontonan
309.
LA ENE DE TUS PECHOS
Mi pequeño
poblado de dos casas
Silencio y canto y corazón
hinchado
Balcones de tu alma
310.
yo soy ahora y aquí en cada lugar y cada día
311.
Estás creciendo en mí como una idea
y te pienso como quiero que seas
y te encuentro así, como quisiera
y te voy formando poco a poco, o te voy penetrando
y me encuentro en ti tan fácilmente
312.
Somos hoy. Inocentes de ayer y responsables de
mañana.
313.
A veces me caigo a tus ojos como un balde
y perturbo el parche del agua endurecida
y vuelvo chorreando respuestas y letras de tus
cosas
y las olas parpadean sus alas
y en ellas perdura el eco de mi pregunta.
314.
El silencio va enroscando su hebra
en mi conciencia de palo
hasta inflarse en el ovillo de un espacio
donde existir,
hasta inculcarme la sensación de mi
corteza de mi piel
comprimiéndome con el peso lejano
de las voces que dudo,
de las voces que no llegan
y tengo la sensación de mi redondez
cabida y empotrada en la burbuja
de un anillo
que corona mi verdad de frente
con la ininterrumpida espina
de un frío inevitable
tu voz suena como un grillo
ignorado o sabido de
a ratos
Ignoro mi quietud,
también mis pasos
la sombra detenida no se abraza
me aturdo de mí
como un carozo me rodeo
y estoy sumergido en una aureola
de vacío
o se han ensordecido mis pupilas
y mis tímpanos pupilan en un
iris de noche
315.
Soy topo y horado en tus orillas
barrosas y de pasto.
Y algunas noches, perfumadas de luna,
te decía amor,
pero más te amaba amor.
316.
Un piano gotea su estela de burbujas.
el silencio se completa en esa música
Una vegetación de tules se disuelve en el aire
Los edificios cordillean con su tablero de ventanas y
su gula de habitantes.
Yo estoy fuera para que todo pueda existir
junto
Quizás alguien se pregunta sobre alguien o
Puedo pensar, y pienso, y estoy triste
mi alegría, que existe en mi impensamiento,
no existe.
Qué horrible su existencia, si no pudiese
saberla
Qué espanto ignoro mi felicidad y ni soy feliz
con ella
a veces la carcajada de un vidrio roto
resquebraja el silencio nítido
317.
asumir la proa
del ahora que
ha sido todas las veces
y habrá sido todo
el tiempo.
318.
EXCLUIDO CONTORNO
(ahora, cotidiana
meta, fin y faro
punto de partida provi-
sorio)
imprevisible
319.
colonizaré tus selvas y seré
amigo de tus ciénagas
320.
Mi tarde tendrá el canto de
tus pájaros y volcaré mi sol
sobre tus últimas montañas
seré buzo y topo de sangre
en un punto de tus hormigueros
321.
probable es sólo aquello de lo que
tengo pruebas. Cómo dudar
de mí mismo si soy
todas las cosas que existen?
322.
Soy más yo que la opinión
de los que se pueden equivocar.
por eso no importa
desmentir los detractores
323.
suficiente hablar de mí con lo que hago,
¿desmentir a los equivocados.
yo no los equivoqué.
324.
cada cosa da su propia medida, mi
inteligencia me habló de sí misma
325.
permanecer firme sea cual
fuere el precio de mi fortaleza
aunque
mi motivo
les llegue a
confundir y
nombrar
con vanidad
326.
los libros esperan a cualquier
altura de la vida ser abiertos, la vida
no espera a cualquier
altura de la vida, ser vivida
327.
tú, sistema frutal
328.
Donde trajinan los tangos,
alimañas de suburbios
329.
Estás matada en mí, pero no has muerto
día a día riego el sendero
para que el pasto cicatrice el suelo
y astillo el agua para escombrar
tu perpetuidad de cielo
y cuando dejo de rodar en el vértigo y
despierto
las olas se han hundido y tu imagen
perfuma el agua
dormida
Y yo te he matado donde existes en mí
muerto
Y puedo matar tu cadáver
o hacharte como a la rama
crecida
y aunque te mato no puedo
porque tengo que hachar la
tierra
330.
tu pelo largo pájaro de sombras.
331.
El sueño no me alcanza para soñarte
la voz se me atasca en la garganta
332.
Para tu mano de pan y de guitarra
y la lacia gaviota de tu boca
quisiera el canto que ya no te alcanza
y el fervor del mar sobre las rocas.
Para tu voz azul
Para tus ojos con latir de mariposa.
333.
Para lavarte las palabras con silencio
para morder tu corazón de mano
334.
Cuando te haya zarpado rumbo adentro de
los ojos mi palabra nueva
cuando sea ausencia mi diaria lejanía
roto el mundo crecido sueño afuera
seré yo un poco tu melancolía
335.
A veces un rito de ausencia te reclama
y ojo atrás emprendes un sueño de espejismo
donde no tiene rostro la voz que llama
y te vuelves canto más allá de un abismo
Y haces un recodo más allá de la mirada
donde no te alcanza el mundo que se vuelve
vano
336.
En ti he perdido el rastro de mi espalda
la historia que me alcanza no llega hasta
mañana
y en la duda de que levanto mi pregunta
¿siempre todo es más allá de una ventana?
Ya no importa desde cuándo el sueño cambia
el rostro
el tal vez de profecía se vuelve
te acata.
337.
acatar mi rebelión
y maniatar el grito
crucificarme la garganta
derrotada
una raíz vencida sobre
la arena.
338.
He llegado a la hora de retomar el talón de la garganta
La voz recupera primaveras
339.
Mucho antes te quise
mucho hoy, aún, te quiero.
Pero no de la misma forma,
con el último romanticismo
de mi triste adolescencia,
sino con el despertar duro,
material, íntimo, de esta mujer
Con la fuerza que me da
el comienzo de mi grandeza,
y con la lucha de lo irresoluto,
lo extemporáneo, lo inconocible.
Pero sin el poder de templanza,
de seguridad, de premio cierto.
340.
Un despertar sin sueños,
un levantarse sin ánimo,
un vivir sin un mañana
ni un hoy que me conduzcan
ni un ayer que me consuele.
un divagar constante.
sin camino ni frontera.
en un dédalo pequeño, enorme,
circular, desierto.
Bajo un firmamento sin luz
y sobre una tierra estéril,
entre el grito del silencio
y el dolor de la indolencia.
Con los nervios distendidos
y la sangre circulando
dentro de esta cabeza hueca
llena de todos mis devaneos.
341.
Vivo sin saber vivir
pero vivo, y aún espero
de esta vida algo, eso,
aquello por lo cual soy esto.
Esto que no sabe nada,
esto que nada aún ha hecho
esto que es el ser, mi ser,...
mi motor y mi tormento.
Esto que debe moverme,
agitarme, abrir mis miembros,
contraerlos de impulso de la
savia de mis sesos.
Explotarme, darme frutos,
señalarme mis deseos,
mis potencias, mis designios,
por lo cual vivo y espero.
342.
Las palabras se me escapan
se desgajan de mis dedos,
corren saltan y se posan
sobre el lápiz, y el cuaderno.
tan sólo
Palabras, inventos
de unos gramáticos viejos
que me sirven esta hora
para asir mis pensamientos.
Lloras voces que se fugan
y se pierden sin remedio,
pero aquí están las palabras
para interrumpir tu vuelo.
343.
Rápido, corre y alcanza
al tiempo que se te va.
No esperes que se detenga,
de esperar, más se te irá.
No creas, que ésa, tu marcha
alguna vez detendrás,
mas sigue corriendo, empero
tal vez puedas igualar
su andar, si continúas
como hasta ahora, o si
comienzas en cero igual
para que en el adelante
la distancia sea tal
como hoy, y no que mañana
ésta aumente, pues verás
que recuperar carrera
con el tiempo no podrás.
344.
soltaré el pájaro de mi canto
inhóspitos
silencios que aúllan
como perros al extremo
de un espanto
de cadena
345.
muchas veces, cuando sé que eres buena
te escribo versos mejores
porque tú no puedes darme palabras
imperfectas como no tú.
346.
El corazón de muelle solitario
el barco de la tarde se suicida
Canta, ya de tanto canto necesario
347.
explorar tu asombro
como a un pájaro nuevo
en una iglesia
348.
Un tabique de silencio enmandibula
mi soledad
El confín de los muros
no es mío.
Las puertas no dependen de mí
349.
La ola se vuelve un
tigre azul sobre la
piedra y salta y
grita y cae
de la derrota
sucesiva.
350.
Hoy mis perros no han
sido nunca amigos de la
gente, no conocen la paz
de las veredas
ni las rejas guar
dadas
351.
Esta tierra mía de flores sin tiempo de pájaros sin nido y
nidos sin árboles, donde mis jardines no tienen verano
y nadie juega con mis animales (tal vez no se ven mis parques
a través de la verja)
donde mis manos son campanas rotas
esta tierra mía sin sandalias
de verso crecido a la mañana
más acá del verano.
352.
La tarde de vino y de durazno
tus ojos de botella y vela ojos adentro
pero a veces la miga de tu carne
y tus manos de gaviota para mi tarde azul
pero el rincón de media tarde, trompeta de naranja
cuando tus uñas. Recuerdo, tus uñas. el mar
tus dedos terminan con el mar.
las piedras adivinadas bajo el agua fina
a veces la arena ronca.
Y tu piel de cala. Y tu secreto de sótano
¡Cuánta lanza olvidada!
¡Qué resignación de cerrojo sometido!
¿Quién lleva la cuenta de los tallos y las tumbas?
y la tarde, vino de la tarde azul de vino
la cadena subterránea de tu espalda.
¿tú tocas el violín?
la luna, una medalla, de fe dejada atrás.
¿Qué tienen tus uñas? ceniceros.
Cuánta vela apagada. Cuánta vejez desesperada!
Cuando teches tu insomnio con estrellas
mi tarde ya no será de vino.
Pero tus ojos de reloj.
Tu sonrisa de piano y de sandía.
La tarde equivocada. Vinagre.
Ya no quiero tus túneles
Mis palomas suicidadas en tus abismos.
Caja caja. Tus ranas. La raíz adivinada de tus venas.
a veces. sólo a veces
Para qué tus uñas tus orejas de caracol
el arco alertado en tus tendones.
Ya la tarde de vino se desnuda
Ya el vino. Ya no el vino!
353.
Estoy esperando el silencio para mi
silencio, pero aún lo ignoro
un carnoso silencio espeso y lento
como un remanso de sombras de quieto viento
mi beso se arrodilla ante el altar de
tus labios y sobre el ara del tuyo se vuelve misa
de amor
354.
Arranco desde la garganta del silencio tu imagen
aprendida entre Dios y el mundo
como una abeja inaugurada en mi propia primavera
Y este silencio que es un grito crudo
lago de sol y lanzazo de savia
rompe la eternidad porque siempre siempre es mucho
para abrirle una luna a la mañana
donde un ciego era un nunca para el mundo.
Tu sangre de espiga empuja el previo pan que rema
tesón de golondrina hacia el verano
y para ayudar tu imagen sin historia
agrego el sueño al jamás que has clausurado
donde termina la tarde de tu rostro
355.
para amamantar este de sol
tu sótano sin
cielo.
356.
los grillos tiritan de estrellas
se destejen en mí las horas de arena
voy recorriendo las horas preparadas
anteriores a mí como paisajes
en las costas
tú puedes desmoronar los pájaros
del eco
o lacrar el candado de mi
silencio
mi oración humea desde
mis cenizas más que como
un ruego
como una evocación
porque no me basta tu recuerdo
blando como las cosas tras el
humo
porque no tiene cara ni
palabras,
tan sólo la certeza de que tú eres.
y de que puedo amarte
357.
Tengo un puñado de andenes en la sangre
El corazón
A media asta como una medalla de dogmas
abolidos
Los ojos
Como cruces de cenizas
como escombros ya sin importancia de pájaros
y agua
He levado las velas de mis manos
y tengo el alma como un pájaro
de ecos.
Tu imagen ha redimido mis desiertos
Y saco tierra a las palabras olvidadas
como un vientre profeta de los hijos
como un ramo de andenes y de muelles.
estoy restaurando los barcos antiguos.
Te lo diré más simplemente
El corazón es como un sacerdote
de los templos de mi alma
se está haciendo la misa
y el corazón toca las campanas.
Te lo diré más simplemente aún
Te estoy queriendo.
358.
A veces creo que los pájaros que pasan
son mis ojos liberados
que van a hacer nidos
en las catedrales de tus manos.
Ése es el primer mandamiento
arrodillar los ojos ante tu corazón.
Un día tu vientre coronará un hijo
Y la sangre ascenderá el calvario de los
túneles
Ése es el último mandamiento.
Poner candados en las nubes
y esgrimir tu imagen perpetua
como un sol
del cielo del alma.
Guardarte
como un cáliz eterno
de un santuario renovado.
A veces creo que los pájaros que pasan
son tus manos
y sueño
que vienen a buscar a mis ojos.
Ése es el primer delirio.
359.
Y hablamos de cosas que tenían de nosotros
de torpes canciones y pájaros de palo
Y nos arrancamos el domingo de las manos
Y nos comimos nuestros perros de humedad y
sombra
mientras la tarde de todos, mientras el
mundo
mientras los otros
y nos rayábamos los ojos
con imágenes que se parecían a nosotros
y ahora no nos queda nada más que la cobardía
de que los ojos terminen a una esquina
y la voz sea más corta que la lejanía
Y nuestro olvido es infinito
cuando hayamos olvidado no podremos saberlo
Y aún nos queda mañana
y no nos decimos sino el hastío de los lunes
porque el silencio es mayor cuando alguna vez
no ha sido
Y estamos solos estamos solos de nosotros
Y el silencio tiene nuestros rostros
y el vacío tiene
nuestras manos.
360.
Recojo la palabra de la tierra, acomodo la vigilia sobre el rito de las naves.
Luego digo poesía.
361.
Porque te tensas feroz como los gatos
y tienes recodos donde hacer coraza
y encubilar tu acecho
quiero habitar en tus íntimas madrigueras
remontando tu recelo y tu oración sin rito
Desde la historia vacía de tus veces
(a qué nombre responde cada rostro recogido)
absurda rebelión, grito lázaro de sol
acorralar la medianoche en tu garganta
y comerte la luna con las manos
tu soledad desmentida en el trajín profano
adhiere
mas adentro es un silencio callado
desbocar embriones de sol
Hasta morderte la verdad en la garganta
largo naufragio
362.
porque la gente está llena de tal vez
porque somos así
con fragores nocturnos y cotidianas derrotas
porque siempre estamos perdonados
o mejor todo es íntimamente mutuo y alguien
nos entiende y nos nombra sin sabernos,
porque mañana es un impreciso tal vez
363.
Y hablamos el profano lenguaje de los grises suplantando con
esquinas y trajín de
alto trajín de altura y buzo
y hablamos de nosotros acomodando la batalla en nuestra historia
sin canto
y ordenamos los nombres sobre los rostros
y los olvidos sobre las palabras vacías
y decíamos las cosas que son menos las palabras
porque somos veces donde hacemos las ocasiones de los
otros
Y luego desenterramos la luna
más allá de la gente coagulada clausurada
para desbocar un mar que nunca había sido
luego vino el mundo, cotidiana actitud a los
costados.
asumimos los oficios postergados
las lanzas derogadas
Y fragor del lunes el acecho y los recodos
en ronco silencio que arrecia por las noches
y la consigna de ser entre la gente
ahora tú masticando tu diario cementerio
vences la soledad asida como un ciego a las primeras
manos.
yo mitigaré tu naufragio
364.
De tantas transplantadas lealtades
De reivindicar tantos ídolos consagrados cada día
De tanto destituir soledades
y volver con el implacable ciclo de los tristes
marcando itinerarios
donde empezó a perder vigencia la esperanza
De tanto inaugurar historias
hallar el curso de los rostros
y corregir los dogmas con trofeos de dulces batallas
renegar la última vez del silencio
con un nuevo altar
Hora por hora claudicando
venciendo como un héroe de acero
que se repite cancelando sangres y heridas
porque alguna raza de tierra es así
entre dos veranos
telar de vientre sosegado de otoño
he sido fértil detrás de cada muerte
cada derrota cada ciénaga y cada trinchera
reconquista el niño amanecido
con un rastro nocturno que es olvido
y un sendero frontal que es sueño.
Por eso digo de tanto haber sido de tanto
andar sobre mi historia
tengo mañana todavía
y la esperanza sin clausura por vigilia
porque no he sido vencido hasta el suicidio.
365.
tu larga sangre, itinerario, se derrite
366.
Para ventilar tu larga sangre, itinerario de relámpago, una tarde
tu afán de corazón al miedo
rompe tu corazón sobre la sien de roca
se desnuca un infinito toro azul recién paloma
por buscar el talón de un alarido en la garganta
y alcanzar a una gaviota el rito de la tarde, como descubrir un canto.
Mi melancolía solitaria de guitarra,
más que ayudar las alas de mi sombra gutural que se desclava
se te acerca y lava
con el jugo de silencio de las manos
tu pasillo de siglos sin mañana
tu embrión de canto se derrite
tu ojo volcado propaga tu sonoro hueco
y tu atónito hermetismo desquiciado
se suicida de mañana con mañana para lograr desde un gusano un pájaro.
367.
Tú inauguras la mañana nueva que siglos atrás se sentó a esperarte
has despertado y cantas y dices el primer día.
Cuando tu pelo fresco busca el vértice
manantial infinito y montaraz
vencido al desmayo, pendiente del talón, brazos al suelo
sangrando silencio por alguna parte, ahorcado.
368.
Tu pelo de canto derretido rompe sobre la arena de manzana más allá.
369.
la ciudad está afónica a vino
vidrios como la borra de una
raza gris de café dominical
370.
Mi voz no pasa a recogerme el alma.
Largos pájaros de lenguaje indescifrable
barcos azules huecos de sangre
donde el latido no ha encendido un
pájaro
de lentas tristezas se levantan
como el vapor de la tierra
porque la lluvia no tiene sal
cerrojos
largos miedos de trincheras sin amigos
el amigo es una dulce ventana
a la mañana
de sacudir noches estáticas
largamente adheridos a la piel de la
garganta.
Mi voz no pasa a recogerme el alma
ni siquiera para mentirme que me
siento solo
371.
En las calles verticales los umbrales deponen acechos al paso
rígidos silencios
el bolsillo inconsciente
El silencio se derrite para enjuagar tu palabra
quedada
Y yo no digo de verdad
Me gusta mi voz y te nombro
para sentirte hermosa
importas porque tú,
y tú,
porque yo
pero igual mi voz es tuya
y si callo
y no te canto, canto.
(a veces me creces como el fervor.)
igual eres hermosa.
372.
la noche congrega mis alimañas
mis barrios se estiran y el silencio descansa
ahora la sombra me viene desde afuera
para templar mi larga, siempre espera
373.
el mundo se vuelve más rosas desde alguien que sufre
sin testigo
esta noche el dolor está conmigo
y la noche no pregunta y pasa
374.
catedrales de música derretida
mar, potro de silencio
porfía
el hijo se te va en el otoño
de sangre
375.
Una extraña gravedad tumba al abismo del silencio las palabras
como los vuelos rengados con sus plumas hechas tierra
en la memoria de los ámbitos quedan
como un recuerdo intangible
secas, quizá imposibles hoy
mojando tan sólo con su aroma de existencia
anterior
un techo que las diqueó al infinito
376.
dónde están los inocentes a la hora de la
sangre
en qué se ha perdido el oficio de la culpa
y el temor de morir siendo de carne.
377.
Hoy, siempre
redondo punto
de partida
hito diario
de ser hacia mis
horas
puente de ahora
que lleva la
cuenta del
río de mis veces.
378.
tengo miedo de
no volver a persignar-
me nunca.
379.
Un día se levantó
después del sueño
y al ir a lavarse la
cara vio que había
perdido
el niño.
¿quién era
ese que era yo?
380.
He tachado una por una las palabras hasta lograr el silencio.
¿Qué sabrías tú que no siempre el silencio era silencio?
Yo desmantelé tu imagen que se obstinaba cada noche
Yo quise envenenar el sueño y devasté los países
donde te hallaba mi solitario pescador de lunas.
Yo, este lado de la lejanía testigo del silencio que
arrecia.
La poesía me crece por dentro como una dulce hiedra
¿Qué sabrán los que vengan a rezar, cuánto embrión
guarda y niega una tumba?
Yo, largo rito de callar
de ser dos olvidos, pero dos recuerdos.
Yo he suicidado las naves cotidianas
como flores de otras razas crecidas en mis muelles sin
partidas
cuando se hinchaba de himno y profecía
tanto silencio
tanto dulce
tanto dentado mar contra tus piedras tantas veces.
Yo yo he callado
he emigrado como un ciego
masticando actitudes de zaguán
ebrio de guerras y ciudades
con el furor rítmico del mundo inimposible
Yo he surcado largos países de silencio
mientras el filo lateral de las esquinas
mientras se derretían (todavía se derriten)
viscosos tangos calientes
y chillaban obscenos los faroles roncos
Yo he callado mientras el tibio sol
mientras el agrio sol
mientras las caricias y los insultos
boqueando trincheras contra los umbrales
yo he callado mientras Dios
y mientras mi grito salvaje de ciego sin barandas
Yo mientras los gatos feroces en las manos
mientras el infinito presentido desde las
justas cárceles
mientras los cerrojos
y el barro derogado o el barro completado día
a día
yo mientras tú, mientras yo y mientras
todo, he callado, he mentido
con un feroz alarido de silencio
Pero ya la oración excede mi mutismo
Ya se desborda como un crepúsculo
azul que se libera
más el inmenso albedrío de los hombres
el más libre que el albedrío de un hombre
y lanzo mi paloma
como una sola vez de un rito que irá a morir
a tus lugares
para encontrarme la verdad ahorcada entre
las manos.
381.
La lengua del mar paladea contra la dentadura
de las olas
A veces quedó boyando involuntario, como un pájaro
muerto con el último vestigio de mi amor
emitiendo el tallo de una mirada perdida
sobre el mundo insuficiente, indenso, transparente
donde tus imágenes gritan como un antifaz
sobre el murmullo de las cosas
382.
Somos una sola persona
un cristo que aunque ya fue
será crucificado aún muchas veces
tú eres el alma de cristo que muere por el hombre
yo el hombre que vivo por tu muerte
mueres de mí, vivo en tus dolores
soy la humanidad del hombre
que goza el alma inmerecida
eres la divinidad del alma donde duelen
mis astillas
en fin en el cristo de nosotros eres también
el cuerpo herido
lo bendito lo clavado el dolor, lo dolorido
lo que se parece a ti a las lágrimas al cielo
y yo el clavo la inrienda de la sangre
lo que se parece a mí a las dagas y a las nubes
en el cielo.
383.
si un día tu mano se acomoda
sobre mis palabras
si inventé la música que tenías
si te pasé la boca por el beso
o si mejor
alguna lámpara
una primera
sobre un ojo que te empezó conmigo
entonces
habré cantado.
después que camines mi voz como una
hormiga
inventando la tierra
que te esperaba
un día tu alma
me saldrá por la garganta
y te buscará un espejo
caminará tu insomnio
sobre el mío
384.
Como una inferencia más, para
que las cosas puedan antes o
después y aquí o allá, de eso
de las cosas mismas como un
río que pasa bajo el puente del
ahora, se piensa el tiempo
imprecisa sensación del ser en
una dimensión sucesiva donde
las cosas pueden pasar.
Tal vez el estatismo que se pretende
a un mundo sin tiempo tendría
otra dinámica que no fuera
la puramente encadenada.
385.
Si yo consiguiera que mi alma
fuera la alfombra total
la lengua del rincón que mide
el cono
si creciente de los estratos
peldaño por peldaño de la escalera
y desde ese sótano último
como la espalda del tiempo
como el único instante sin
pasado
se elevaran mis ojos porque
es el único rumbo que tuvieran.
Puede ser que alguien les estuviera
escribiendo esto.
Puede ser que esto se lo dedique
a mis ojos sin saberlo.
Pero me pregunto. ¿qué sería
el agua durísima?
Endurecida porque un
instante sería mi eternidad
Y se propaga en mí
386.
RETRATO DE UN PERSONAJE INOLVIDABLE
¿Memoria? una manera de no pasar
o de quedar después de haber pasado.
No necesito del recuerdo para
ser inolvidable mi tiempo acabará
conmigo y yo no habré sido olvido de
Mí mismo.
Me recojo en cada cosa en cada
mano en cada espejo, en cada amigo
la sombra es testimonio de
mí mismo, y yo soy todas las
veces en que existo.
Yo no tengo palabras para nombrarme
Soy los ojos y por eso no me nombro
Y me llamo a veces cuando me
dejo solo. porque no pude
haber sido yo mismo.
Mi retrato se parece a cada día yo
lluevo con la lluvia y anochezco
con la noche, soy un poco todas las
cosas que me son los días
Yo soy uno de los otros para cada uno
de los que me son los otros
387.
De mil veces que se agrupan en la
costumbre de un nombre recogí
la imagen de una presencia que
sobrevive su propio tiempo.
Un lento sabor de melancolía
tiene el vacío de los que no están
tarde a tarde del recuerdo.
388.
Vagamente como un sabor de inminencia
de presagios se agrega sobre los viejos
lugares la tácita presencia de quien
ha quedado mucho más ya, mi
propia melancolía que sus veces ya
sin horas.
Viejas cosas ya sin palabras, acomodadas
por un sabio labriego sobre la
mansedumbre de la tierra
tienen sus propias manos que ya no son
sobre mí mismo que he quedado
389.
acércame la noche
una noche que propague el sol
a ojos cerrados
en esta noche ronca
la luna seca
mis áridas manos,
qué puede suplantarte
si el silencio,
sino el otro lado de cualquier
palabra, una manera infinita
de tu voz,
porque logro un sueño con
sólo enarbolar tus ojos
para poder una
lámpara
390.
De tus anchas, hondas batallas, he guardado trofeos
sin héroes ni tardes
soles nuevos vencidos de mañana
y una sola y larga noche despoblada y fría
te recuerdo a la hora de partidas lentas
todo queda despidiendo tras el puerto
mi asta olvida las sangres rescatadas
los labriegos cansados sobre la tierra sola.
391.
Para crecerte en tu primer silencio
comiendo sombras de lejanas tardes
echo a volar este barco de distancias
donde el canto es bueno porque es sangre
Vive tu voz sin vez, un pájaro de barro,
en alguna derrota de grito y de campana
392.
Te amo con el mío y el amor de un verso
porque eso con que te amo no cabe donde te amo
porque mi cariño rebalsa de mi alma
y ella se prolonga en un puñado de palabras.
Por eso te quiero con mi amor y uno no mío, aunque no ajeno.
y te aman todos los lugares donde paso
porque quedan contagiados de mi sombra
porque en ellos voy quedando y no
y ellos quedan en mí como una cicatriz.
Así te amo con ésa y mil maneras
en ésta y otra hora
Te amé ayer y ayer te amaba hoy
Te quiero antes, mucho antes de quererte
te amo mañana y te quiero mañana
pero me faltas y te reemplazo con amor
allí donde tú estarías estoy yo sin estar
Allí donde no estás mañana no estarás
Aquí donde te espero mañana estaré yo.
393.
Si tu imagen sobrevive del olvido
Más allá de las cosas con que un poco eres el
mundo
Serás mucho más lo que no has sido.
Donde el sueño tiene un huerto fecundo.
394.
Escucha esta oración de siete versos;
semana de amor desde un Domingo solo,
en que rogaba:
"(Señor, si llega sabré que es ella y podré decirle
tú
es la que será, la que mañana, en este día,
no ignoraré.)
Señor dame una llave
para romper el candado de mi silencio
para abrir de par en par los postigos de la noche,
para abrir la celda de mi tristeza circular,
que me anilla como el vacío en que estoy,
como la soledad que ocupo."
Lunes de ilusión,
de buscar mi sueño en mis preguntas
de evitar mi piel por temor de despertarme.
Martes de amor supremo
de palabras de piel
de temor inmenso,
de convicción tan fuerte
como el amor sentido.
Miércoles de pendiente, de alud,
de involuntad de piedra
de escombros de los diques
de riendas rengas
de amor hinchado
de alma ajustada contra el abrazo
de donde cabe.
Jueves de embarazo de amor
de corazón inflado, de ruego,
de muros rebalsados
de martes insignificantes
de quererte mucho más,
de miedo de mañana.
Viernes de hondura,
de lágrimas
de temor de la primera palabra
de ahogo en la garganta
de mil palabras embalsamadas,
de voluntad mentida.
Sábado débil, de los dos gastados
de los dos inmensos
de oración mañana
de Domingo bueno.
Domingo de hoy,
de rezar solo,
Domingo de Domingo
de creer a ratos que se alzará tu
llamado
de comprobarte tú
de creerte tú
de eternizarte tú
de llorarte,
de rogar:
395.
En ese instante en que
de la vela del alma
se derrite la cera
del amor; que la llama
de tu imagen quema
y se desenreda por un
candelabro con una
gota de humedad
que la habitación aprie
ta sin espacio para
que de las paredes se
despelleje la luz y
deje la carne vivir
de las sombras
aunque hay sombras
que son el eco de las formas,
en ese instante
de lanza, de madera
en un árbol
en ese momento
de savia y musgo
en que las olas
se derriten
y los cantos tienden
su sombra
hay un ovillo de
piel donde simultáneas
y las sombras sé
396.
Ella está sentada en otra mesa. Ella es ella, por ahora, Desde siempre nadie, y ella ahora y tal vez ella simplemente para siempre.
Me mira
¡Qué grito por adentro, como una hiedra de soda que me sube, un gong escalofrío
Un presagio de infinito se anticipa en la perspectiva de los pasillos remontados.
_____________________
Yo remonto tus horas
tus veces son cualquiera para ser recuerdo.
He perdido las normas de las cosas normales.
y ya todo puede ser porque sí, porque
sí mismo, o por lo que sea porque no
me importa de dónde viene, como
cuando me como las manzanas sin
agradecer a los agricultores o a los gusanos o a la lluvia.
Ahora soy un poco la vez de los que no tendrán en cuenta esto cuando lleven la cuenta, de los que se van a ir o los que van a ver cómo me levanto y me voy, de los que me vieron feo y los que no y los que pensaron algo y los que siguieron de largo con su café con crema.
Ya no me mira. Estaba decidido a sonreírle. se cruzó las manos así dejadas como una soga de puerto es más la casualidad de haber caído de una manera y no de otra. y así tiene las manos titiladas con esos ritmos simples de los árboles de las banderas de los ojos con latir de mariposa o mar.
allí está. y eso es. está. Porque lo que yo no sé existe porque está. Y ella es y ahora sé que antes, y nunca había pensado que ahora. y ahora digo mañana o siempre porque ya puedo. Porque la historia empieza y ya hay vez para decir mañana. Voy a mirarla y después sigo la novela.
397.
Nací descalzo pero con los viejos y los abuelos y
tatarabuelos puestos.
También vine con cara y aunque
no prevista prefijada. No obstante
algunos retoques personales como
el del labio superior derecho un poco más
"parpadoso" (de párpado) que el otro. Trofeo
de guerra de cuando aprendí a
desconfiar de mi hermano, jugando
a Superman un día más atrás
del último recuerdo
Adivino, creo entre las nubladas
transparencias del sueño que me
corrió la cama mientras yo estaba
en pleno salto desde el armario ya
recuerdo el armario que siempre tenía un
lugar para el misterio. Algún
rifle que alguien me había hecho
creer alguna vez, que fue de B. Bill.
y que yo buscaba todas las alguna
tarde de lluvia y del que sólo
conseguían embaucarme
la atención algunos sombreros
estilo cazadores de tarzan o un
juego de química aquella de los
imprevisibles inventos que nunca
pude. Yo vengo hace tal vez treinta y seis años
tres meses y dos días, Creo que era
verano porque supongo que no me
daba impresión el frío del hielo
cayendo entre el talco de la mágica
transformación de Superhombre
y a supervelocidad me (supongo) pego el
supergolpe entre las dos camas que
mi hermano corrió en el segundo
y el súper dolor de mi labio no
súper porque me quedó como un
durazno de la compota o la oreja
de Ferraiuolo que dice que le salió
gruesa y corta porque al padre le
faltó justo esa gota.
Por eso el brillo porque el labio.
En esa medida, fui el artífice de
mi cara y aún contribuyo
con la zafra de barritos y la
explotación de las vetas grasas
de mis atómicamente insopor-
tables forúnculos.
Nadie pregunte por mi primer
complejo, ni por el último.
Puedo contestar, por algunos.
Aunque parezca sintomático hablar de complejos
justo después de historiar —no tanto porque son
actuales (aunque mañana también ES historia)— granos
Después de aprenderlo todo,
todo lo que necesitaba para empren-
derme, me vino la soledad.
sí un día empezó. ya no sé cuándo;
son tantos los recodos doblados que
no encuentro la entrada del
túnel con sólo mirar atrás.
Todavía recuerdo cómo se me
clavaba el primer vaso de vino
se clavaba y resonaba como un
relámpago fácil por el que descubrí
mi interior. Después, siempre reconocía
esa sensación de ventana empañada
de sonidos grises de voces de lana
y todo se doblaba como a través del
aire caliente.
Y la gorda Cazorla en el asado de
Héctor y Ana. Yo ya sabía decir culo
con su correspondiente sensación
de dominio como un terrateniente
dice en un bocado de palabra
dura "estancia" (bien redondo)
o "tierra" (tan áspero) y yo que
culo, culo, culo de Cazorla
culoteniente como terrateniente.
La vida nos va llenando las palabras
como los jarros de los presos o los
soldados que hacen la cola para la ración:
Soldados de mil jarros
todos llenos de mi historia. Pero
con la guerra perdida.
Aunque tal vez ni siquiera tuve
guerra ni siquiera fui, y si las
dos cosas, tal vez no supe mis razones.
398.
No soy un testigo habilitado para saber qué cosas son
geniales y me pasan al lado de las cosas y las soy, pero no sé
contar lo que no me es dado ser relativo.
399.
Al señor director del diario la Nación
.....
Mi muy estimado señor.
(Creo que lo de señor y lo de estimado
son adjetivos con que cuentan de
antemano y anticipadamente
todos los individuos, en la conside-
ración de cada uno de los otros; lógicamente
sólo hasta los hechos; porque no
hay posibilidad de mantener una
imagen pura en la realidad, y lo de
pura viene como inconcreta
solamente imagen.)
He tenido siempre aversión a las
cartas íntimas (y a todas por qué no)
escritas con máquinas tipográficas.
La letra es algo propio, por lo menos para
obligar a los grafólogos a inventar
diferencias que nos diviertan más.
Y eso de escribir mi letra a má-
quina, porque son mis palabras
la que yo vivo como un labriego
no aceptaría sus lechugas y sus
choclos y sus arvejas ordenadas
en el surco en forma de latas de
conserva; y yo menos como si
me sacase una foto
escondido detrás de la foto
de nadie; porque eso es la letra
anonimada a máquina y qué carajo
no me voy a parapetar para
decir algo, que para eso no lo digo
además que las características de
mi letra son proporcionalmente
la fisonomía de mi voz y no
voy a pedir intérpretes ni altavoces
que se pongan mis palabras y menos
con sus caras y sus culos y sus
ganas de cagar diferentes.
Creo que para todo hay un margen
de reservas; por eso espero que se
pueda satisfacer con una respuesta
específica, la pregunta que esta carta
encierra.
A modo de publicación personal
como un aviso clasificado quisi
era que se exhibiera esta nota que
pese a tener apariencia de carta
y a estar dirigida al solo director del
diario sólo necesita del público para
cobrar vigencia.
La razón es la de presentar al
lector el segmento de un diálogo
que en realidad no tiene más y que
por lo tanto es un monólogo aunque
pretenda contar con una tácita respues-
ta o el buen humor cavilatorio
de los hombres graves.
Al señor...
Mi muy estimado señor, (o lo
que venga al caso)
apelo (o me dirijo a usted)... apelo,... sí
Apelo a sus vastos almacenes de informa-
ción en los cuales creo que estarán ya
las palabras y los significados de la
respuesta; para poner en sus manos
la inquietud de mi pregunta.
(A esto le falta un altavoz y un patio
de escuela.)
Bajo el nombre de compre nacional
la presidencia de la Nación emitió un
decreto que funciona como ya se informa
Ésta es una pregunta de respuesta
tácita, e importa más el que sea cono-
cida como pregunta y no satisfecha
en el limitado campo de la respuesta
teórica.
Los objetos del compre sobre los que
se ejecuta el decreto, según creo,
no están comprendidos
dentro de características específicas.
Es decir no se habla de ellos de manera
que deban entenderse sólo como materiales,
por lo tanto y ésta es la pregunta,
supondríamos también como objetos
de compre los comprendidos en lo
Intelectual y Artístico.
Al señor presidente de la
Nación.
En conocimiento de su excelentísima
persona ponemos la inquietud
que nos aflige respecto del
destino argentino que
tienen los artistas nacionales.
Desconocemos el caso de
otros, y pedimos perdón por esta
particularización, pero nuestra
urgencia se refiere a la de los
Artistas literarios Argentinos, y
a este punto nos referiremos.
Sin volver a hacer mención
al decreto, que esperamos
quede incluido en
los elementos de consideración,
alegamos al derecho que tienen
artistas argentinos a desempeñar-
se en la infinitud de la Secretaría de Cultura
sin ignorar que la valía de cada uno
debe ser el patrón de medida
para ello; creemos que la secretaría es
Argentina y Argentino es su beneficiario
y el dinero con que no se pagan sus
escritores.
Y pese a cierta conocida objeción
sobre que "el documento nacional de identidad no
da derecho a ser publicado por la S. de C." exigimos
el reconocimiento sobre la
naturaleza de los argentinos
que no tiene nada que envidiar
a la de otros.
En este punto, y pese a que no
necesite este
argumento de prueba alguna,
ponemos en los considerandos
el nombre de un artista que
a nadie o pocos se le ha ocurrido
contar dentro de los orgullos
Nacionales. El señor Ernesto
Hollmann. que aparte de
Houssay, Maradona y otros boxeadores
...y carlos gardel hicieron cono
cer la nacionalidad de todos
nosotros, luego de gozar
de un prestigio internacional
y de la consideración del
público y Editores de todo el
mundo aun sobre sus colegas
que frente a él y a sus condi-
ciones, fracasaron ante su
propio público. Sigue en su país
por delicadas razones de resignación
y además del agravio que implica la igno-
rancia sobre su persona por
parte de las autoridades del
ministerio, debe tolerar las calumnian-
tes e irreales razones que algunos
de los directivos de la Cultura usan
como escudo de su interesada
indiferencia para con este creador.
(Se ha mentido) fue escuchado
Dejamos que usted y los lectores
del diario juzguen si el agravio
no se extiende hasta el último
argentino. Se ha mentido.
Se ha dicho "cerraré la editorial
antes que Hollmann
publique".
.....
400.
...Pero soy responsable de mi
gente. la interpreto
la siento, le elijo las verdades —le habilito una
(imagen)— que las imaginen. Luego la culpo o les
doy las gracias.
401.
RUEGO
Señor, te pido poco;
no hay quien menos que yo de ti pretenda;
nunca perder mi sensatez de loco
y que enloquezca ella y me comprenda.
GUSTAVO RICCIO
402.
Eres de humo
y te disipas
pero yo vuelvo a buscarte
y te encuentro
o te adivino
mi mente te ensucia
te contagia de mí
y te confundo
y te sé como te pienso
y eres como tú
y quizá te ignore
quiero escribir algo sobre ti
y me aborda la imagen de la espuma
y la sensación de un beso de pelusas
y de tu voz bostezada
y me parece que es mentira
y sé que no me engaño
403.
los grillos tiritan de estrellas
se destejen en mí las horas de arena
voy recorriendo las horas preparadas
anteriores a mí como paisajes
en las costas
tú puedes desmoronar los pájaros
del eco
o lacrar el candado de mi
silencio
mi oración humea desde
mis cenizas más que como
un ruego
como una evocación
porque no me basta tu recuerdo
blando como las cosas tras el
humo
porque no tiene cara ni
palabras,
tan sólo la certeza de que tú eres.
y de que puedo amarte
404.
por una tristeza
que me dejó a oscuras.
porque ya consumió su vela.
la ra la ra... ra
¡tristeza!, perdón, perdón,
no puedo cantar sin voz ronca
sin voz sucia con grumos como
sangre en el agua.
no puedo evitar esta nueva hora de tristeza
la ra ra la ra
que se anuda con lo viejo
como dos enredaderas en la columna de mi
alma.
como este silencio
mezclado con el frío
de tus manos lejos.
405.
Alma de mi alma
como el altar de mi templo
como una vela en un muerto
como en mi carne mi hueso
como en la mano, una mano.
como la noche en mi beso
como las sombras mi ruego en la sombra
como esta muerte sin muerto
como en los siglos la hora,
Ay, esta hora en que muero
Ay aunque no encuentro mi muerte
y aunque tampoco la pierdo
alma de mi alma es de noche
y no sé si mi muerte es un sueño
y estás muy cerca o si ahora
me estoy muriendo y tú lejos,
como una mañana de ahora
como otra piel de mis dedos
406.
Como una música de polvo
como una música quieta en un instante
sin horario pero rueda por las horas
como una canción puntual de todo un viento
407.
el recuerdo no es siempre la cabeza
vuelta al rastro, hoy es
el silencio de una vez sobre mil horas
408.
Acércame el hambre
para jugar a los niños con la guerra
para pulsar batallas como locos
409.
escucha mis ojos, me gusta oírte
sobre el humo de mi sueño
como un reflejo de sol
tras la niebla de mi
adormecimiento
como el aliento de tu boca
desde el beso luego que
se acerca.
410.
Cuando escucho el silencio en que me escuchas
y veo el ojo tuyo imbuido de mis ojos
cuando palpo el toque en que tu piel me comprueba
muero de a poco
y podría haberte oído
podría haberte visto más que lo que vi.
¿Conozco el mundo?
quisiera conocerlo y vivir en ti
poder emular tu geografía y la hondura donde
me conservas
y ser feliz y sin pensarlo
así como lo soy cuando me olvido
e ignorar que soy feliz y creer en mi llanto
y dudar de mi alegría
convencido que desde ti me llegan
y ser tan libre como los fantasmas en
las piedras
y con la harina de tu silencio
hacer el pan de un verso callado
donde sigas callando como callas
desde el que pueda hacer un verso
donde calles
Quiero tocarte y mis manos son
de espacio
transparentes como las haches
aunque te toque
porque eres más grande
que el infinito que entiendo
y me resbalo y corro
y el camino me persigue
y me vuelve quieto
y corro más y empujo el horizonte
que corre con mis pasos
y no llego y llego y como el horizonte
sigue siendo
ignoro dónde llego
y sé lo lejos como lo que no ocupo
como lo que espera mi dudar para
moverse
o lo que cuando anda me mueve
411.
Parte tu olvido
quien venga a hablarme de ti
te comenzará de nuevo,
ahora ya sólo eres pasado
tu partida entera
sólo admite el asombro de que existas
Parte tu olvido.
otra vez eres tal vez hasta el día de la certeza
o hasta siempre que nunca.
412.
porque sé que soy un ala de los dos
y volamos
porque desde mí eres tú
y desde ti soy tú
porque tengo sed de tu sed
y yo soy agua
y porque si fueras espejismo
sobre la espinosa arena de un desierto
abandonado
bebería mi muerte tras del sueño,
y sin embargo mañana estoy contigo
Por eso creo en ti,
como en la luz, tras de ser ciego
Por eso creo en ti
como en la risa tras las lágrimas
Por eso creo en ti,
y porque te quiero
y no sé si no te quise
antes de creer en ti.
413.
Si voy como un ladrón a la gruta de
nuestro amor mientras tú duermes
pierdo tu imagen como si tuviera miedo de ti.
Tú puedes ser terrible levantarte
en la piel del instante
exacta como el filo total
puedes decirme: ¡vete!
puedes reírte como un río que
se enturbia para no dejarme
beber.
pero tú me dices: (mientras comprendo
que no perdí tu imagen sino
que me extravié entre otras)
soñaba que me tenías miedo
es decir que me acercaba lentamente
a una pluma de tu sangre
y te amo.
desesperadamente porque te herí
porque te herí de amor.
Y no puedo detener las olas de
mi corazón
y siento que el eco despavorido
remeda su propia sombra
hasta remar lentamente
cuando yo soy un niño verdadero
y tú estás allí perdonándome
como tu primer hijo
dándome de beber la sangre
de tu herida y las lágrimas
414.
A veces no sé si tu imagen crece con tus
veces o si le agrego a tu rostro y a tu
nombre el albedrío de mi sueño sin
costados. Te pareces a mi sueño cuando
libero de las jaulas que les impone
el mundo la larga sombra de mis
pájaros más hondos.
Entonces apareces de verdad
tú, la mañana, porque eres de mi
sol de mis flores levantadas como
cruces en los templos, eres de mis
pájaros desbocados de alas ya sin anclas
y de velas sin cerrojos. Entonces te
pareces a mi alma y mi silencio es
tu distancia, mientras el sueño crece
tras el mundo y hasta que de nuevo
el mundo.
En los quietos lagos de mi paz conquis-
tada tu corazón en mediodía es una
campana de oro que aprendí para
nombrar mi oficio de pensarte
Tú eres, dulce cisne, la luna de mi cielo
bajado, aunque yo te duela cuando tu
soledad no encuentra el rumbo, y
mueres sin testigos sin que nadie
rescate tus ojos partidos fuego adentro
del ensueño empezado.
A veces creo que puedo ir a buscar levando
anclas mi locura, tus barcos echados
a volar la libertad de tu pensamiento
desatado, Entonces digo tu verdad
para nombrar la mía porque tu
proa es mi frente y tu espalda
el olvido sin preguntas.
Yo te guardo si te pierdes mar
adentro del fuego y para romper
tu naufragio si claudica tu empeño
de distancias a la hora del galeote
derrotado, puedo remar contigo
para cruzar la ventana de las llamas
siguiendo el rumbo de una extraña
golondrina, hasta subir o bajar
hasta la entraña de tus ojos, lograda
tu honda travesía de poeta en las
tardes solas en que echas tus redes
al fuego.
A tu pescador solariego puedo regalarle
cierto viejo anzuelo de soñar que suele
ser el buzo de mis noches lentas, cuando
el coral que trae de entre las olas
rojas que crecen de mi leña (yo
también tengo mi manera de melancolía)
es tu rostro.
415.
Condena señor este amor indetenido
condéname que comulgué la miga del pecado
condéname señor que tu hostia he comulgado
condena el amor con que he desobedecido
condena la sangre de tus lágrimas lloradas
condena esta alma donde él ha habitado
aunque sea la misma con que te ha querido
condena estas palabras con que he blasfemado
aunque sean las mismas con que perdón te pido
416.
tu boca es como un
cántaro
milagrosamente blando
tus párpados lentos como patenas
guardan las migas del beso,
tu noche acurrucada
me besa más que tu beso.
417.
Transitaré el año de tu cuerpo día a día
desde el enero líquido de las olas del pelo
y los peces encontrados
con mis dedos redosos
como si silabeara la primera
baldosa de un patio
que contemplo desde un balcón
y la canción de ti en la primera nota
como si en un primer punto
en que empiece a trazar la línea
destilaras por mis pasos gota a
gota los adoquines de tu calle
hasta un tiempo blando de ventana
enrejado entre un séquito de 29
pestañas
y allí me desnudaré de mi veneno
vaciando de mí la manga de
la piel
y se volcará el alma, sin cáscara
como la yema de una fruta
para rescatar del agua de un
aljibe la ascensión eterna
del balde de mi propia
imagen
ése es tu cuerpo
de carne de minutos
que en mi ojo es continuo
hasta ser sólo uno
y que si fuese lo más cerca de la nada
vería como un cielo estrellado
como una playa con arena de tus átomos
y luego de tus 12 capítulos de versos
mano uña de 12 dedos míos
tendré 12 lágrimas distintas
para llorar nuestro año de años
418.
Tú eras la brújula que bosquejaba mi rumbo
mi ansiedad el timón que trazaba mi marcha
la distancia el puerto que dejé a mi espalda
soy el puerto último que tu espalda tuvo
Yo era para ti como el calor del fuego
como tú para mí como al calor la llama
tú fuiste la cúspide a la que ascendía
yo soy el puerto que dejaste en la distancia
¿viajo yo y tú fuiste un punto en mi camino?
¿viajas tú y yo fui un lugar en tu sendero?
¿viajamos y nos unimos en un beso de no?
mi pie esta vacío como tu camino de mis dedos.
419.
La tarde pone lenta
una limosna de sol
en el horizonte de alcancía
Amarnos fue un ocaso
y atardecí en ti
y me diste tú la limosna
y visité tu sombra
y me desnudé de tu lejanía
y ocupé tu abrazo
y fuiste la u de un valle
y te acentué de lluvias
y destruí el diptongo de los dos en una noche
y nos descuartizamos
y se ignorará que fuimos,
y que somos ahora
dos esquirlas de una piedra rota
y sangras donde estuve en ti
y sangro, donde estuve en ti
y tengo frío en ti donde ya no estoy
y estás vacía
donde ya no existo en ti.
Y sigues andando, mutilada,
pero andas
y quedé tirado en un campo de batalla
como la yema que perdiste
o una daga con sangre y sin herida
o caída del tajo
donde entendió su existencia
sangrando un llanto
como un brazo amputado
y con la mano cerrada en un mango de recuerdos.
Y aún así existimos
aún donde ya no somos
y quedaremos allí
como dos alas de un perfume indivisible
sin que se pueda nunca
adivinar a cada uno de nosotros
como una costumbre de haber sido
y una ansiedad de seguir siendo
como una sombra que es más bien
420.
Te callé tantas veces, te olvidé tantas
Te inventé en tantos sueños
Te descubrí en tantos rostros
te equivoqué tantas veces
te renegué tanto
te mentí en mi ceguera intencionada
te llamé tantas veces,
tantas veces fuiste
y eres
ahora para no haber sido nunca
Aprendida para siempre
y ahora desde siempre
ahora amor,
ahora que has venido
ahora que pasar es haber sido
toda tu vida recogida
ahora que soy
que soy sobre tus cosas
escogidos y encontrados
como nuestras manos
y nuestros silencios y nuestros
costados que tantas veces
transitando las gentes
trasponiendo los días
con la espera abierta
con el alma llena tantas veces
y siempre amor siempre vacía
tantas veces nos buscaron de algún modo
ahora que nos parecemos a todo
a las tristezas recorridas
a tanta historia que nos sube hasta
los ojos
ahora que ya nadie nos parece
ahora que todo nos olvida
que tenemos la exacta dimensión para los otros
ahora que el tú nos llama para siempre
Ahora sé por fin todo el camino
porque sé que eres
el otro lado de todos mis sentidos
por eso ahora digo
te callé tantas veces
te inventé tanto y te dolí tanto olvido
que con la historia doble que nos precede
con las manos erradas
y errantes tantas veces
abro como un volcán subido a mi garganta
el primer grito,
que ya no te calla
que no te recuerda
aunque seas un poco todo lo que ha sido
que ya no te inventa
y que se ahueca mansamente
para echar palomas a tu nombre
palomas guardadas desde siempre
que ni yo sé dónde
421.
Algo cayó, como un signo
se acomodaron las palabras
actitudes fantásticas del silencio
como las íntimas luciérnagas de los ciegos.
¿cómo desmentir lo que se sueña
con la voz y las manos que me sueñan?
422.
Déjame haberte dicho cada cosa
cada terrón clamoroso de esta tierra
tu imagen fue mi guía en el trayecto
y mis pies vocación de primavera
Has explorado cada grieta de mi pecho
cada válvula cada seña de mis venas
sabes mis palomas, sabes mis espejos
sabes tu retrato cuando eres la ausencia.
Todo te lo dejo como un sagrado diagrama
para que viajes tus ojos por mis sueños
para que en la primera estrella de tu ventana
encuentres junto al tuyo mi deseo.
Éste es el sagrario de mis noches solas
guarda en él tus ojos y si quieres tu alma
echa a volar los hondos ríos de tu boca
o agrega las tuyas a estas alas,
si no basta mi miope fantasía
para los paisajes suntuosos de tu entraña.
Ésta es toda, amor, la geografía
de mi mente un poco enmarañada
Te lo doy como a un país como a esa isla
como a esa mano o también esa manzana
Te lo doy como te doy mi vida
como en esa canción que te gustaba
423.
nievan pétalos de nada
hojas de los árboles del nunca
sobre mi tierra silente.
sigo.—
424.
Voy a expulgarme hasta el último clavo
voy a tironear de todos los cobardes
que tengo por adentro hasta sacarlos
los voy a clavar en un espejo
Voy a quemar sus ojos pedernales
Y a pisotear cada uno de sus dedos.
No quiero un seudónimo de palomas regaladas
prefiero renunciar todos mis sueños de aire
Quiero la justa medida de mi alma
Acepto llamarme incluso: nadie
425.
Caíamos hacia arriba. Estatismo infinito de
lo que nunca llega.
Cielo remoto.
426.
He llegado a la cima de mi boca
a la cúspide de mi insomne empresa
he trepado al final de este cuaderno
con las redes ávidas y con el sueño alerta.
Si ahora puedo echar al fuego
todas mis guitarras y ver cómo se queman
y vuelvo a empezar la golondrina
por aquella primera primavera
Es que este itinerario de mis manos
siguió sin perderse su avisada estrella.
Tengo otro desierto que emprender para tus ojos
otro mapa de páginas y estepas
para construirle nidos a tus pestañas
y a tu corazón una extensa madriguera.
427.
tu infinita actitud dinamismo de verbo
tu obediencia mineral
mecer tu sangre como a un largo barco raíz
ciego como un vegetal
íntimo y total como un mineral
actitud vegetal
gris y viejo
pero mi silencio no te asuela como un grito
vacío
rompe su historia de náufragos
e imponderables tumbas
en la arena de tus manos
sin indicio de tal vez remotos tiempos
sin hebras de música que nadie asistiera
sin estrellas que equivocarte la
verdad
como haber despertado al otro lado
de un espejo y la duda indescifrable.
Mi silencio te moja los pies del alma
como un lacio gato que mi tristeza.
Y yo seguiré mi punto de altura
mi luna obedecida
mi astral conjetura de designios
(en el rito riguroso que inventamos
de saber contar y tiempo)
porque soy el sitio del día
la medida de un lenguaje intranspensable
la ameba eterna que
pero no se repite.
428.
tu voz de trigo y caracol
que no he bebido nunca
los hombres flotan en los
ojos que soy
empapados de sol
rotos de lento alcohol
borrachos.
volver nunca es lo
que importa
429.
el que encuentra una
razón para volver
ya no parte por la razón
que se fue,
430.
las semillas del pan.
431.
Por eso mi silencio no te asuela
no espanta lámparas como una
lámpara de sombra
no quema estrellas ni palabras
como tachando templos
ni destapa savias
subhumanas
como inaugurando espejismos
en altares nunca desmentidos.
Por eso digo que mi silencio
Por eso voy que mi punto de altura
Por eso muero que mi luna obedecida
aunque queden mis himnos
sonando a caracoles en tus manos
y en la punta de mi
catacumba
muera de sol el náufrago
ciego cerrado
que buscó la salida y no
entendió el alba.
432.
Gracias por mi alma desnuda
por mi mente con fuentes
donde surgen lagartos de diamante
Que hacen el amor como suicidas
hasta evaporarse
Gracias por este dolor
insoportable por esta dulzura
incandescente
Gracias por poder volar
como un demente
con los pies atados
y los ojos pisoteados por la gente
Gracias por la palabra gracias
por este amor caliente
por este cuerpo mío
de praderas enamoradas
Gracias por poder pensarte
por poder creerte
por imaginarte
con locura candente
por besar el aire
o arrancar estrellas
o explotar en mil avispas
de repente.
Gracias hembra constelada
por tus abismos de amor
que me perduran
Gracias por tu boca sin fronteras
habitada
Gracias por tu aliento donde viven
mil planetas
Gracias por tu mirada
innumerable, incontenible
que todo lo bebe
como una infinita ciénaga
Gracias por estar locos
por poder descalzarnos
los dos juntos
para entrar a un templo
donde entran solamente
a casarse las estrellas.
Gracias por mi alma desnuda
¿cómo podría si no
decir cosas como ésta?
Usando ademanes de poesía
con mis torpes manos de madera.
433.
Ahora siento que mi cuerpo
es un compacto nudo un pan un ladrillo de tajos.
434.
hacha de estrella en la piedra
potro cerrado
fuego de música vacío
espacio innumerable de la nada.
435.
Me gusta verte pasar
decidiendo el espacio con tu cuerpo
derramando nadas que no eres
hiriendo a muerte al tiempo
con tu sonrisa inagotable
Me gusta verte pasar
decididamente no hay nada
que me guste más
Ver tu pelo a chorros que lame
el espacio. Verte
elegir la silla donde te vas a sentar
o buscar un libro cualquiera.
y no es por ninguna de estas razones
que me gusta verte pasar
Es sólo que me gusta verte
saber que estás viva
contenerte con mis ojos lanzados
insaciablemente hacia ti.
436.
que el mar no es muchas gotas
sino una gota un pedazo de mar.
437.
Mi amor que si comparo con el mar
parece el mar y éste una gota y sólo eso.
438.
Con tu pelo en silencio, agua de trigo
asomados al tiempo
en la torre inmóvil que se repite a cada
acecho
en el sitio estrecho que nos digo
en el hombro de la noche y cielo
439.
He hablado con el reloj de las medidas
con el fogonero de todos los tamaños
con el chofer de las dimensiones absolutas
Él me ha dado un brebaje de ocultarnos
un talismán de desaparición de hacernos aire
una medalla para ser como queramos.
Así podremos irnos a vivir bajo los hongos
a edificar un palacio entre las alas del trébol
a enseñar un Dios cualquiera a las hormigas
a que los besos nunca sean más pequeños
a tener miedo de las gigantescas cucarachas
podremos domar una luciérnaga
y luciernagar como jinetes de una lámpara
podremos domesticar al terremoto
y hacer temblar la tierra con tu orgasmo
haremos el amor como dos gotas
que se juntan en un beso innumerable
sobre el terciopelo infinitesimal de las corolas.
Y después cansados de ocultarnos
podremos frotar nuestro amuleto
y saltar como relámpagos que emergen
y tapar el sol con nuestros cuerpos.
440.
de vientres y lanzas
de oscuros panales
y pasillos sonoros de lámparas
de penúltimos estambres
de labios azules soportando naves
de cálidas dagas
y travesía innumerable sin lugares
de hombres desfondados
como el eco indescifrable en los pasillos
de hombres largos
en el círculo infinito del anillo
retomo la carne
y el tiempo estacionario
el infinito inmóvil me desvisto
me fue designada la llave
y desde vientres largos
asumo la vez que me asisto
olvidado ya el número del ave
y el diluvio inmemorial que me subsisto.
441.
Tu sombra se explaya como la lengua de las olas dejan la arena mojada
No importa tu sombra pero la miro.
Hay lanzas de luz que no pueden reventar de grito entre tu sombra y el
suelo.
Yo quiero tu sombra porque la miro cuando te vas
y yo no puedo reventar de grito de tu nombre entre la noche y tú
y los ojos me sangran con la sangre que más duele,
porque en un instante son mi peor herida
y tú te sangras de mí.
Hay estrellas, algunas como bollos de pelusa porque las nubes
absorben su luz con la
aspereza de un secante,
Hay estrellas ásperas, entre las nubes,
tu sombra no es áspera
pero mi voz es áspera de gritar.
Yo no he gritado
pero en el silencio
se erectan las eles de mis gritos.
tú fuiste silencio y las flechas de los gritos fueron mías.
Ahora tu sombra se hace áspera como las estrellas
las nubes son de mis ojos.
Falta poco para la importancia de las nubes,
cuando ya no tenga ni tu sombra.
442.
a la orilla
De tu savia nómada como el verano
fui degollando flores
que se convertían en mariposas.
443.
Voy pregonando mi despertar a través de mi conciencia
enarbolando tu nombre como una bandera nueva
y me recorre mi convencimiento en una frenética carrera
y llega hasta mi duda, hasta ayer
hasta ti y sigues siendo su crin o su melena
hoy tengo miedo de pensar y de gritar y de no llamarte, porque estés
nuestro beso de costas mata un río
Desde nuestras manos tenidas otras morirán de frío
Somos dos valvas de una boca y haremos un silencio
¿Vale nuestro beso el cadáver de la voz que ahogaremos?
mi miedo empieza en ti
y yacerá a nuestros pies y nos abrazaremos
444.
De savia vengo
de telares remotos
urdiendo centinelas en las torres
del ciego vegetativo como la nada
por el tiempo sagital que me numera.
En una tumba de altura
la luz que me transcurre
digo madre
el candado florece como el pájaro coral
el buzo que pasará a verdad
ya existo la mirada del que sea testimonio
en una mesa azul olvido vasos de música
me han sido cambiados los emblemas de la sed.
los signos que ya no significan
ya con como cadáveres que no son muertos.
y desde los lenguajes desmentidos
que nos solos
algas en el inapelable infinito de la nada
digo madre y suena
a rostro aún
a palabra que subsistió la cancela
como asumiendo el espejismo
de creer en espejismos.
445.
El sol se ha subido a su púlpito
celeste y derrama su discurso de luz
sobre la tierra
Hay pájaros anclados en el aire
tembloroso de la mañana
Cómo no tener yo también algo de flor
cómo no amarte en un día como éste
Cómo no haberte escrito estos jardines
a pesar del atuendo ceniciento
de este día,
si tengo tu recuerdo en mediodía
izado en el cenit de mi alma?
446.
Perdido el tiempo de recoger actitudes
de alguna mañana que me exista los ojos
sentenciado a sal
de barro proverbial
descifrado
o templo desmentido
la trinchera abandonada
el acecho sitial de los ojos de un muerto
rictus infinito que no desmentirán los gusanos.
descifrado.
447.
Me descalcé el mundo me cegué los dedos
me desnudé el mundo
cerré cinco ventanas en muro
ciego por ciego
ya sabía silencio
ya sabía negro
por eso silencio negro
por eso todo silencio
y la vigilia en un punto
en silencio de silencio
448.
llevaba los ojos raspados de vientos azules
y un día retorné a mi vigilia
de ventanas dibujadas en los muros
449.
Era la inmovilidad total, la nada
el silencio inmemorial, todo infinito
de repente un temblor, un párpado, un ala
la soledad que estallaba en un latido
Tal vez dios no ha empezado todavía
Yo sé sólo de espigas y raíces.
sé de mis cuadernos y de tu poesía
de lo que te digo y lo que tú me dices.
Pero a veces pienso que llevamos
en el alma un instinto de sismo
que acarreamos la raíz de los relámpagos
el ovario primordial de los destinos.
Y se me ocurre que dios es la burbuja
el equívoco de la inmensidad desolada
que de repente se levanta y desoculta
como el amor que hasta el encuentro nos buscaba.
La eternidad la entiendo por delante
por detrás es un desierto que atropella
pienso en el extravío que nos precedía
como una jauría de rostros y de puertas
Y me parece haber tenido acceso
por tu boca a la ruta profética
a mi primer pie y a mi primera huella
Y con todos mis insomnios en suspenso
me parece que en ti dios se cumpliera.
450.
de soñar con rigor diario las mismas cosas
que dejaba en el sueño como despertando
perdí la realidad.
451.
No sé qué silencio usar
para hacer el monumento del sonido
tal vez el fragor de las cascadas
en las vísceras del hielo contenido
tal vez el del zumbido
derramado
de un caracol triturado, hecho añicos
o el silencio que queda en los abismos
después que cae un pájaro herido.
Puedo usar el silencio de los astros,
que se apagan en la carne de los siglos
—no quiero el silencio que sucede
a las balas de ningún suicidio—
puedo usar el sonido de tu boca
cuando en un beso infinito nos hundimos
o el silencio del silencio cuando saltan
por el aire los desollados ruidos
de la ciudad que se debate en mi ventana.
Hay otros sonidos de martirio
que dejan silencios mucho más dolorosos
esas trompetas con que nos derretimos
volando como evaporados pozos.
Ya elegiré bien con cuidado los ladrillos
de mi torre para construir la anatomía
de la música donde tú y yo vivimos.
Ahora me preocupa el pedestal
la base donde quedará erigido
la palabra que diré para ofrecértelo
Porque de tantos silencios elegidos
si digo el término equivocado
podría derrumbarse mi obelisco.
¡Creo que he encontrado el material más adecuado!
es el silencio de la palabra olvido.
Ahora puedo cantar ¡canta conmigo!
el monumento cantará callado.
452.
no sé con
qué palabra ofrecértelo
para que no
se me derrumbe
453.
música: fuego helado
hielo de música: color.
454.
Quiero un idioma que no tenga silencios
para callar a fuerza de mirarte
455.
A la sombra del pájaro fundamental
el átomo infinito
irradia su lámpara de sombra música
456.
cuando te digo que te quiero
el alma se me acumula en
la garganta
457.
Encender en tu vientre una lámpara
de música para iluminar el ciego
labriego de tu telar savia adentro.
458.
camuflado
mi corazón chisporrotea
trueno, esculpido, virola
y entrabas arrollando como la primavera
459.
Pero un espejo no me responde
y no hay testimonio indudable.
460.
El tiempo pasa a confiscarme los ojos
a dejar mi alma
como un pájaro de savia
desarteriado.
Volveré por estos despojos
a reclamar las líneas de mi palma
con todos los astros de mi rabia
a ser lo que fui profetizado.
No quiero otra historia que la mía
no quiero otros pies que mi camino
con porfía
recogeré cada hito de mi huella.
Después de mi destino
Podré volver completado, a ser estrella.
461.
Cat, gata, catarata, caterva de monjes en celo, catástrofe de felicidad, catastro de mis encrucijadas, cateto donde se deslizan mis astros capitanes. Cátodo de mis raíces emigrantes. categoría total de los dioses. catedral, sí catedral de mis palomas exhaustas de diluvio y búsqueda, catedral del vino, catedral del orgasmo, catedral del verano catedral de catedrales Marilói Marilói, Ainara cat gata gatita: MIAU!!!
462.
Puse dos espejos paralelos y sin finitud
andaba el infinito por afuera.
463.
He estado en el almacén viendo unas nueces
esos pequeños cráneos arrugados
caparazones hemisféricos, tortugas o peces
pequeños planetas disecados.
Me asustan sus cerebros encerrados
como una mariposa fetal que nunca crece
Hasta ahora nunca los había contemplado
me las comía la mayoría de las veces.
De algunos peces tienen la inmovilidad taciturna
son peces del aire. Piedras emigradas
trepadas por raíces hasta fundar su urna
Donde guardan un secreto ya olvidado.
ostra vegetal, sin corazón de luna nacarada
el árbol las atrapó con oleaje rezagado.
464.
Interrumpir el infinito interceptado
al medio de dos espejos con mi cabeza
que busca lo inalcanzable.
465.
FE DE ERRATAS
En la página 193 se ha deslizado un chiste original del autor. Desgraciadamente el error fue descubierto cuando ya esta edición estaba en prensa, por lo que tomamos la responsabilidad de la publicación de la obra aun a riesgo de ser considerados como traidores a esta humanidad en donde "nada se crea, todo se transforma".
N. N.
466.
¿Quién apaga la tiniebla
quién me lava estos rincones
quién me enseña algún idioma
que no tenga la palabra silencio
Quién viene a darme de alta la soledad
A decirme que me vaya a una guitarra
Quién viene a mostrarme una paloma
a decirme que he nacido
A enseñarme a pronunciar tu nombre
con mis manos
Quién viene a decirme que no soy
un delito
Quién me indulta de todos los perdones
quién me dice que estoy vivo
Quién me dice que mis pies hacen caminos
Quién me dice que me llamo
número siempre
quién me paloma
quién me cambia por un beso
la palabra Dios?
467.
Por el acantilado de tu hombro
se despeñará mi cabeza como un
cóndor vacío.
A la orilla de la luna acatada en
las aspas de las olas
latirá como el agua final
definitiva
de la música que se derretirá en las venas
468.
Téjeme un vuelo con tu aliento
píntame un olvido en mis recuerdos
dibújame un ancla con tus dedos
que se me vaya metiendo muy adentro
dame a beber tu sonrisa sin inviernos
lávame con tu lengua todos estos senderos
después podrías secarme con tu pelo
y cantarme esa canción que traes de tan lejos.
Átame muérdeme no me dejes suelto
clávame suéñame no me dejes tiempo
incrústame en tus ojos no me dejes lejos
Apaga por favor esos espejos...
Diles que algunos caminos ya me fueron
Cierra ya la puerta, démonos un beso.
469.
era un salón con una pared de espejos, Cuando yo dejé de mirarme
(tenía cara de tristeza, recuerdo) vi que había
otros, que se miraban y veían casi sin disimulo
Entonces yo también me reí.
470.
A veces no entiendo los huevos
esos soles animales sumergidos
en una placenta de tiza
No entiendo sus ovalados silencios
se parecen tanto al silencio
todo lo que son lo son por dentro.
De verdad no los entiendo
No sé por qué no salen volando
por qué no se van de un suspiro
al firmamento
Ahora que pienso,
tal vez están volando por adentro
Tal vez lo que me pasa
es que quisiera ser huevo
brillar en la penumbra,
acumular mis cielos
E irme volando hacia dentro
hacia ser cada vez, mucho más,
infinitamente pequeño.
471.
Remota. total. enorme
como el silencio en un campanario
como el último grito sobre la tierra
472.
la ventana de no haber tenido
estos ojos
la ventana de no tener estos ojos
de tener ojos distintos
una ventana que mire hacia otros
tiempos
De repente siento que me he vaciado
que soy un vertedero de una
destituida ciudad del aire
siento que soy una sentina de despojos
donde se pudren las carcasas
de algunos monstruos descartados.
Todo género de creaturas
se demora a exagerar mi podredumbre.
Esta soledad me ha desmesurado tanto...
Espero cualquier milagro
una ventana que mire hacia otros
sitios
podría pasar a hacer un nido
en mi nariz.
Estoy harto de mis sienes
que no inspiran ni la más
elemental arquitectura
ni una gaviota ha querido
refugiarse en mis orejas
Los escarabajos creen que soy
el mueble donde se guarda
el demoníaco insecticida.
Y se van por supuesto.
Tal vez fuera mejor ser ese mueble
así tendría el veneno por adentro.
Estoy harto de esta coraza
de kilómetros hacia cualquier parte
Voy siempre empapado de meses
huelo a moho
de eterna postergación.
473.
Sacar de mí todos los cobardes
No quiero construirme un seudónimo de palomas.
474.
Ya nos desciframos la sombra
aprendimos el silencio del ermitaño
y ahora los buzos
vivimos en los hormigueros del agua
Pero aún tu acecho grutal
475.
Nunca querré parecerme a una papa
no tener dedos
ni tener lengua
No sé siquiera de qué lado de sus
ninguna parte mira
si tiene boca,
sólo un nido de ombligos
no, no quiero transformarme en papa
Siempre he odiado los tenedores
y no soportaría tener que odiarlos más
y sobre todo
no soportaría que me comiera
cualquiera que no fueras tú
y a pesar de que querría viajar
por tus entrañas;
tal vez, si tú me tuvieras
en tu plato, no tendrías apetito
o te llamarían por teléfono
o podrías incluso no comerme todo
o peor aún no darte cuenta
que era yo
476.
prefiero luchar y
equivocarme que
vivir rutinariamente
477.
Pero ya no abriré tu sangre
como la estrella que te temblaba la mirada
Ni sonaré en tu gruta
como la lámpara
que nos comíamos la tarde
478.
Es suficiente saber que no se vuelve para dudar
el dolor de lo que se deja
¿Cómo medirnos la ausencia? el hueco que espera
por delante?
¿cómo secarnos todas las palabras
que nos viven el silencio?
cómo emprendernos la tristeza
con qué naves que no sabernos remar
tantearnos la lejanía como si partir
fuera un camino que seguimos?
Vivir es quedar, tantas veces hasta
historia. Por eso el dolor de cambiarnos
el rastro de asumir otros ojos y otras
manos en otros rostros y otra carne.
479.
Cuando haga sombra mi sombra
como un silencio pleno de palabras
cuando ya sea silencio en todas partes
silencio sin principio
de lo incomenzado
como la sombra de nadie
historia vacía
que no acorta el tiempo
cuando me vientas
480.
Abro todas las ventanas que conozco
pero no llega el viento desconocido.
481.
cuando tenga la mansedum-
bre de los fácilmente bravíos
te llegaré desde la gente
manso como el silencio
y solo como las palabras
irreal como las cosas que
sólo son en los ojos
y si me preguntas
para qué he venido
me sacaré los zapatos
para mostrarte mi
vida y si no me preguntas
nada agregaré al tuyo
mi silencio redondo
para que bebamos los dos de
la misma soledad.
482.
El silencio es un sitio de luz
y nos echamos palabras como sombras.
483.
...Y cuando el día, me habito
despierto mi vestigio indescifrable
sitiado en mi propia convicción
de un ritmo detenido
de un orden infinito de uno solo
de un punto inexistible
de un número que más o no de nada
levanto la mirada desde algún loco o ciego que llevo
ojos adentro
y apenas digo que apenas vi
el otro lado asomado a la cerradura
en un sueño que no puedo abrir.
484.
Ésta es tu tierra
el silencio es un país de espejos infinitos
por el abismo del eco tu rostro se repite
Por eso digo que ésta es tu tierra
un puerto donde también quedan los
barcos que han partido.
Tanto espera la soledad de los símbolos
vivida en tiempo de testigos.
campanas gritos derretidos
río de largos hombres anudados
al exilio
ésa es la tierra huertos convocados
al íntimo labriego
estuve madurando el exilio
la eterna soledad de mis manos
sin principio
Fueron cegados todos los andenes
anclada la sangre de las venas
como la savia de un árbol helado
485.
Abriré mis vertientes soltaré todos
los perros de mi sangre
inculcaré la luna en las olas de
mis campanarios
el relámpago de sombras será un ciego
al sol en el velamen del duro silencio
luego arrancaré a cantar
como la entraña de la nada un
día se suicidó con el primer pájaro
entonces ya será la luz la punta de
la historia intemporal para tejer
486.
Anclo en tus pies
Todo encallo pero me bajo de la
nave y camino
los pies de mi boca te persiguen
la piel camino de las vetas
Tu conciencia me espera en cada beso
Todo nos esperamos tanto nosotros
que para qué nombrarnos
simplemente vivirte que las palabras
suceden a las cosas.
coágulos de luz y silencio nos rodean
las manos que nos hablamos
487.
Las palabras no son tan graves en
la medida de las cosas.—
488.
También, porque todo contigo,
quiero ser obsceno.
Obsceno como un colmillo
o la sangre en el pan
y masticar la dulzura
del asco libre y puramen-
te como una campana.
489.
Como una luna
la garganta meridional de tu silencio
es un cerrojo de palabras
Porque ahora,
que con las palabras sólo nos esconde-
mos.
490.
La piel de tu aliento
viene a acurrucarse en
mis oídos como una
pelusa en un rincón
en mi cuello se
agita la espuma del arroyo
como el eco del escalofrío
instanta la redundancia
del aplauso de sus alas,
y la lluvia suspensa la
fritura de su arena.
y se otoña
el derrumbe
de la tierra acu-
mulada en
mi sensación
y sube el vapor del polvo que las
piedras del alma resucitan
para contener la luna de tu beso
como una nube
Libro 86 (2)
2006.
Últimas Entradas
quién Soy
Premios Jämför y Hämtar
de la Orden de Onsladen de la Administración Pública de Suecia, 1996/97, Poesía.
Primer Premio Nacional de la Sociedad Argentina de Escritores,
Seccional Atlántica, 1997, Poesía.
Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Buenos Aires,
1990, Narrativa
Primer Premio de Honor Leonístico Hispanoamericano
del Club de Leones de Buenos Aires, 1996, Poesía Más...