JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Si te pasé la boca por el beso
(POEMAS)

(POEMAS)
1.
soltaré el pájaro de mi canto
inhóspitos
silencios que aúllan
como perros al extremo
de un espanto
de cadena
2.
explorar tu asombro
como a un pájaro nuevo
en una iglesia
3.
tus manos crudas
4.
La ola se vuelve un
tigre azul sobre la
piedra y salta y
grita y cae
de la derrota
sucesiva.
5.
Hoy mis perros no han
sido nunca amigos de la
gente, no conocen la paz
de las veredas
ni las rejas guar
dadas
6.
Esta tierra mía de flores sin tiempo de pájaros sin nido y
nidos sin árboles, donde mis jardines no tienen verano
y nadie juega con mis animales (tal vez no se ven mis parques
a través de la verja)
donde mis manos son campanas rotas
esta tierra mía sin sandalias
de verso crecido a la mañana
más acá del verano.
7.
La tarde de vino y de durazno
tus ojos de botella y vela ojos adentro
pero a veces la miga de tu carne
y tus manos de gaviota para mi tarde azul
pero el rincón de media tarde, trompeta de naranja
cuando tus uñas. Recuerdo, tus uñas. el mar
tus dedos terminan con el mar.
las piedras adivinadas bajo el agua fina
a veces la arena ronca.
Y tu piel de cala. Y tu secreto de sótano
¡Cuánta lanza olvidada!
¡Qué resignación de cerrojo sometido!
¿Quién lleva la cuenta de los tallos y las tumbas?
y la tarde, vino de la tarde azul de vino
la cadena subterránea de tu espalda.
¿tú tocas el violín?
la luna, una medalla, de fe dejada atrás.
¿Qué tienen tus uñas? ceniceros.
Cuánta vela apagada. Cuánta vejez desesperada!
Cuando teches tu insomnio con estrellas
mi tarde ya no será de vino.
Pero tus ojos de reloj.
Tu sonrisa de piano y de sandía.
La tarde equivocada. Vinagre.
Ya no quiero tus túneles
Mis palomas suicidadas en tus abismos.
Caja caja. Tus ranas. La raíz adivinada de tus venas.
a veces. sólo a veces
Para qué tus uñas tus orejas de caracol
el arco alertado en tus tendones.
Ya la tarde de vino se desnuda
Ya el vino. Ya no el vino!
8.
Nublada música (húmeda)
9.
Arranco desde la garganta del silencio tu imagen
aprendida entre Dios y el mundo
como una abeja inaugurada en mi propia primavera
Y este silencio que es un grito crudo
lago de sol y lanzazo de savia
rompe la eternidad porque siempre siempre es mucho
para abrirle una luna a la mañana
donde un ciego era un nunca para el mundo.
Tu sangre de espiga empuja el previo pan que rema
tesón de golondrina hacia el verano
y para ayudar tu imagen sin historia
agrego el sueño al jamás que has clausurado
donde termina la tarde de tu rostro
10.
para amamantar este de sol
tu sótano sin
cielo.
11.
I
siempre yo mientras la gente.
por eso no eres del todo mi tristeza
lo importante es el ritmo.
II
se te cae el íntimo trajín
por la mirada hueca
detenida
laberinto —
pintar escena que
se resuelva en una
estructura laberíntica.
III
siempre yo mientras la gente.
por ser todas lo son un poco
mi melancolía
eso no eres del todo mi tristeza
IV
lo importante es el ritmo.
12.
Tengo un puñado de andenes en la sangre
El corazón
A media asta como una medalla de dogmas
abolidos
Los ojos
Como cruces de cenizas
como escombros ya sin importancia de pájaros
y agua
He levado las velas de mis manos
y tengo el alma como un pájaro
de ecos.
Tu imagen ha redimido mis desiertos
Y saco tierra a las palabras olvidadas
como un vientre profeta de los hijos
como un ramo de andenes y de muelles.
estoy restaurando los barcos antiguos.
Te lo diré más simplemente
El corazón es como un sacerdote
de los templos de mi alma
se está haciendo la misa
y el corazón toca las campanas.
Te lo diré más simplemente aún
Te estoy queriendo.
13.
A veces creo que los pájaros que pasan
son mis ojos liberados
que van a hacer nidos
en las catedrales de tus manos.
Ése es el primer mandamiento
arrodillar los ojos ante tu corazón.
Un día tu vientre coronará un hijo
Y la sangre ascenderá el calvario de los
túneles
Ése es el último mandamiento.
Poner candados en las nubes
y esgrimir tu imagen perpetua
como un sol
del cielo del alma.
Guardarte
como un cáliz eterno
de un santuario renovado.
A veces creo que los pájaros que pasan
son tus manos
y sueño
que vienen a buscar a mis ojos.
Ése es el primer delirio.
14.
Y hablamos de cosas que tenían de nosotros
de torpes canciones y pájaros de palo
Y nos arrancamos el domingo de las manos
Y nos comimos nuestros perros de humedad y
sombra
mientras la tarde de todos, mientras el
mundo
mientras los otros
y nos rayábamos los ojos
con imágenes que se parecían a nosotros
y ahora no nos queda nada más que la cobardía
de que los ojos terminen a una esquina
y la voz sea más corta que la lejanía
Y nuestro olvido es infinito
cuando hayamos olvidado no podremos saberlo
Y aún nos queda mañana
y no nos decimos sino el hastío de los lunes
porque el silencio es mayor cuando alguna vez
no ha sido
Y estamos solos estamos solos de nosotros
Y el silencio tiene nuestros rostros
y el vacío tiene
nuestras manos.
15.
Recojo la palabra de la tierra, acomodo la vigilia sobre el rito de las naves.
Luego digo poesía.
16.
Porque te tensas feroz como los gatos
y tienes recodos donde hacer coraza
y encubilar tu acecho
quiero habitar en tus íntimas madrigueras
remontando tu recelo y tu oración sin rito
Desde la historia vacía de tus veces
(a qué nombre responde cada rostro recogido)
absurda rebelión grito lázaro de sol
acorralar la medianoche en tu garganta
y comerte la luna con las manos
tu soledad desmentida en el trajín profano
adhiere
mas adentro es un silencio callado
desbocar embriones de sol
Hasta morderte la verdad en la garganta
largo naufragio
17.
porque la gente está llena de tal vez
porque somos así
con fragores nocturnos y cotidianas derrotas
porque siempre estamos perdonados
o mejor todo es íntimamente mutuo y alguien
nos entiende y nos nombra sin sabernos,
porque mañana es un impreciso tal vez
18.
Y hablamos el profano lenguaje de los grises suplantando con
esquinas y trajín de
alto trajín de altura y buzo
y hablamos de nosotros acomodando la batalla en nuestra historia
sin canto
y ordenamos los nombres sobre los rostros
y los olvidos sobre las palabras vacías
y decíamos las cosas que son menos las palabras
porque somos veces donde hacemos las ocasiones de los
otros
Y luego desenterramos la luna
más allá de la gente coagulada clausurada
para desbocar un mar que nunca había sido
luego vino el mundo, cotidiana actitud a los
costados.
asumimos los oficios postergados
las lanzas derogadas
Y fragor del lunes el acecho y los recodos
en ronco silencio que arrecia por las noches
y la consigna de ser entre la gente
ahora tú masticando tu diario cementerio
vences la soledad asida como un ciego a las primeras
manos.
yo mitigaré tu naufragio
19.
De tantas transplantadas lealtades
De reivindicar tantos ídolos consagrados cada día
De tanto destituir soledades
y volver con el implacable ciclo de los tristes
marcando itinerarios
donde empezó a perder vigencia la esperanza
De tanto inaugurar historias
hallar el curso de los rostros
y corregir los dogmas con trofeos de dulces batallas
renegar la última vez del silencio
con un nuevo altar
Hora por hora claudicando
venciendo como un héroe de acero
que se repite cancelando sangres y heridas
porque alguna raza de tierra es así
entre dos veranos
telar de vientre sosegado de otoño
he sido fértil detrás de cada muerte
cada derrota cada ciénaga y cada trinchera
reconquista el niño amanecido
con un rastro nocturno que es olvido
y un sendero frontal que es sueño.
Por eso digo de tanto haber sido de tanto
andar sobre mi historia
tengo mañana todavía
y la esperanza sin clausura por vigilia
porque no he sido vencido hasta el suicidio.
20.
tu larga sangre, itinerario, se derrite
21.
Para ventilar tu larga sangre, itinerario de relámpago, una tarde
tu afán de corazón al miedo
rompe tu corazón sobre la sien de roca
se desnuca un infinito toro azul recién paloma
por buscar el talón de un alarido en la garganta
y alcanzar a una gaviota el rito de la tarde, como descubrir un canto.
Mi melancolía solitaria de guitarra,
más que ayudar las alas de mi sombra gutural que se desclava
se te acerca y lava
con el jugo de silencio de las manos
tu pasillo de siglos sin mañana
tu embrión de canto se derrite
tu ojo volcado propaga tu sonoro hueco
y tu atónito hermetismo desquiciado
se suicida de mañana con mañana para lograr desde un gusano un pájaro.
22.
Tú inauguras la mañana nueva que siglos atrás se sentó a esperarte
has despertado y cantas y dices el primer día.
Cuando tu pelo fresco busca el vértice
manantial infinito y montaraz
vencido al desmayo, pendiente del talón, brazos al suelo
sangrando silencio por alguna parte, ahorcado.
23.
Tu pelo de canto derretido rompe sobre la arena de manzana más allá.
24.
la ciudad está afónica a vino
vidrios como la borra de una
raza gris de café dominical
25.
Mi voz no pasa a recogerme el alma.
Largos pájaros de lenguaje indescifrable
barcos azules huecos de sangre
donde el latido no ha encendido un
pájaro
de lentas tristezas se levantan
como el vapor de la tierra
porque la lluvia no tiene sal
cerrojos
largos miedos de trincheras sin amigos
el amigo es una dulce ventana
a la mañana
de sacudir noches estáticas
largamente adheridos a la piel de la
garganta.
Mi voz no pasa a recogerme el alma
ni siquiera para mentirme que me
siento solo
26.
En las calles verticales los umbrales deponen acechos al paso
rígidos silencios
el bolsillo inconsciente
El silencio se derrite para enjuagar tu palabra
quedada
Y yo no digo de verdad
Me gusta mi voz y te nombro
para sentirte hermosa
importas porque tú,
y tú,
porque yo
pero igual mi voz es tuya
y si callo
y no te canto, canto.
(a veces me creces como el fervor.)
igual eres hermosa.
27.
la noche congrega mis alimañas
mis barrios se estiran y el silencio descansa
ahora la sombra me viene desde afuera
para templar mi larga, siempre espera
28.
el mundo se vuelve más rosas desde alguien que sufre
sin testigo
esta noche el dolor está conmigo
y la noche no pregunta y pasa
29.
catedrales de música derretida
mar, potro de silencio
porfía
el hijo se te va en el otoño
de sangre
30.
dónde están los inocentes a la hora de la
sangre
en qué se ha perdido el oficio de la culpa
y el temor de morir siendo de carne.
31.
Hoy, siempre
redondo punto
de partida
hito diario
de ser hacia mis
horas
puente de ahora
que lleva la
cuenta del
río de mis veces.
32.
tengo miedo de
no volver a persignar-
me nunca.
33.
Un día se levantó
después del sueño
y al ir a lavarse la
cara vio que había
perdido
el niño.
¿quién era
ese que era yo?
34.
He tachado una por una las palabras hasta lograr el silencio.
¿Qué sabrías tú que no siempre el silencio era silencio?
Yo desmantelé tu imagen que se obstinaba cada noche
Yo quise envenenar el sueño y devasté los países
donde te hallaba mi solitario pescador de lunas.
Yo, este lado de la lejanía testigo del silencio que
arrecia.
La poesía me crece por dentro como una dulce hiedra
¿Qué sabrán los que vengan a rezar, cuánto embrión
guarda y niega una tumba?
Yo, largo rito de callar
de ser dos olvidos, pero dos recuerdos.
Yo he suicidado las naves cotidianas
como flores de otras razas crecidas en mis muelles sin
partidas
cuando se hinchaba de himno y profecía
tanto silencio
tanto dulce
tanto dentado mar contra tus piedras tantas veces.
Yo yo he callado
he emigrado como un ciego
masticando actitudes de zaguán
ebrio de guerras y ciudades
con el furor rítmico del mundo inimposible
Yo he surcado largos países de silencio
mientras el filo lateral de las esquinas
mientras se derretían (todavía se derriten)
viscosos tangos calientes
y chillaban obscenos los faroles roncos
Yo he callado mientras el tibio sol
mientras el agrio sol
mientras las caricias y los insultos
boqueando trincheras contra los umbrales
yo he callado mientras Dios
y mientras mi grito salvaje de ciego sin barandas
Yo mientras los gatos feroces en las manos
mientras el infinito presentido desde las
justas cárceles
mientras los cerrojos
y el barro derogado o el barro completado día
a día
yo mientras tú, mientras yo y mientras
todo, he callado, he mentido
con un feroz alarido de silencio
Pero ya la oración excede mi mutismo
Ya se desborda como un crepúsculo
azul que se libera
más el inmenso albedrío de los hombres
el más libre que el albedrío de un hombre
y lanzo mi paloma
como una sola vez de un rito que irá a morir
a tus lugares
para encontrarme la verdad ahorcada entre
las manos.
35.
sacudirme la Música de las manos
disipar la música
36.
No me siento muy nada escribiéndote
también desde el campo
En este momento la única diferencia entre
un muerto y alguien que duerme es que los que
duermen en un tiempo dormían
Digo que se despiertan
Hoy es mañana y yo digo hoy en ayer y es
hoy. Son las cinco o seis o más o no sé qué de la mañana
y en verdad para mí son las qué sé yo de la
noche.
No he podido dividir en dos un día de dos
Mañana. firme propósito. voy a dormir
Si un auto se para a mitad de camino nunca
pienses en volver o seguir. quédate donde
estás. yo seguí. cuando vuelva (a pie)
pasaré donde quedó el auto. ¡Qué joda!
37.
si un día tu mano se acomoda
sobre mis palabras
si inventé la música que tenías
si te pasé la boca por el beso
o si mejor
alguna lámpara
una primera
sobre un ojo que te empezó conmigo
entonces
habré cantado.
después que camines mi voz como una
hormiga
inventando la tierra
que te esperaba
un día tu alma
me saldrá por la garganta
y te buscará un espejo
caminará tu insomnio
sobre el mío
38.
Como una inferencia más, para
que las cosas puedan antes o
después y aquí o allá, de eso
de las cosas mismas como un
río que pasa bajo el puente del
ahora, se piensa el tiempo
imprecisa sensación del ser en
una dimensión sucesiva donde
las cosas pueden pasar.
Tal vez el estatismo que se pretende
a un mundo sin tiempo tendría
otra dinámica que no fuera
la puramente encadenada.
Libro 82 (1)
2006.
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