JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Sitio oficial del escritor argentino
JORGE LEMOINE Y BOSSHARDT
Tierra abierta en el grito de fuego
A René Villar y a la Fundación de Poetas

(POEMAS)
(Selección)
Poemas
1.
Pienso en ti y te acerco a tus
instantes.
Te ignoro y sé sólo cómo fuiste
ignoro cómo eres pero sé cómo te sé
y sé cómo quisiera que fueras
y cómo voy queriendo que seas como eres.
Creo en ti, porque guardo un rastro que
sangraste
sobre mí
porque tuve la noche
y ya no es mía
porque te has acumulado en mis abrazos
antes despoblados
porque he vaciado el vacío de tu abrazo
más hondo que tus brazos
porque ya no te espero
porque ya no vendrás
y no estoy triste
y no estoy solo
y no solamente no estoy solo
sino que me escuchas
y tienes lo que quiero que tú quieres
y quiero lo que sé que tengo
2.
Me gustan tus ojos que se juntan en
las cosas que pasan a buscar,
simples, cotidianos,
pero ariscos y feroces como molinos de
tormentas.
Me gustan tus ojos que giran,
que devoran sombras
y que mastican el silencio con que te
miro.
Me gustan tus ojos
porque son hermosos,
aunque tal vez sean sencillos y buenos
pero vulgares;
entonces me gustan tus ojos porque
son tuyos.
3.
Un día enjuagaré mis dedos en tu pelo
lavándome del mundo
para que mi amor te llegue sin palabras
callado y desnudo.
Y apoyaré al otro lado de tus ojos
mis ojos tuyos
y acercaré a tu voz descalza mi silencio
para callarnos juntos.
Y mi sangre pregonará tu beso
como un himno profundo
y en el vientre de tu mano guardaré la mía
como a un hijo tuyo.
Y ese día amor ahuyentaré tus sombras
para limpiar tus muros
y arrodillaré mi boca a tus lugares
para cantarte mudo.
Y me tragará inaugurando oficios
tu vértice oscuro
y morderás el lanzazo que te crucifica
como un hondo buzo.
4.
Siempre es lo mismo, aquí estoy
el ahora y el aquí los llevo puestos
y son el sitio y la vez donde yo soy
la realidad mutable es todo el resto
como un camino desigual por el que voy
ahora el yo mismo, yo lo gesto
el tiempo me traspone yo le doy
el presente como decir es esto.
como un río que pasa por un puente
pero yo soy puente que paso por un río
yo viajo a la par de los relojes. soy testigo
peregrino inexorable del presente
porque todo es desde mí. No todo es mío.
pero todo es porque es conmigo.
5.
Día a día te voy dejando mi flor de luna
En las ramas del viento
mi voz brota como un pájaro de sol
Y yo cargo mis naves una a una
para echar mi canto
hecho de palomas mensajeras
rotas para siempre las amarras
al silencio.
A veces,
cuando meto la cabeza en un pozo
de silencio
cuando estoy ausente
(como la mirada de las estatuas
como la mirada atrasada de esos
hombres)
Tú vienes a beberme la poesía
como una abeja
para tejer la miel que te desborda
cuando estoy ausente
y el canto no te deja mi flor de luna.
6.
Me da miedo el olvido compañera
pero igual he emprendido tu distancia
la frente me lava el dolor de la espalda
y quiero irme aunque de verdad no
quiera
todo te lo he dicho si me quedan
palabras
quiero que te alcancen de esta manera
que aún tiene tu nombre lo que queda
mientras el olvido es el recuerdo que no
pasa
yo no te quería, amor, ¿aún lo recuerdas?
nosotros era un día que soñabas
No me duele, de verdad, tu lejanía
Yo me duelo en el veneno de haber sido
Yo mismo me duelo por haber partido
cuando aún un poco te tenía
En la fe que sobre todo me agiganta
ya perdida no te daba por perdida
el olvido es un camino sin medida
sólo el amor es lo que se levanta
7.
Todo ha sido ya hasta la distancia
(Yo sé que la certeza de las cosas
sólo existe cuando las cosas pasan)
Pero aquí la lejanía nos devora
y sin que haya pasado es como si pasara
el tiempo es una medida absurda
cuando un instante basta para el nunca
8.
Qué absurda esta tristeza de olvidarte
para qué irme si en verdad no quiero
pero igual me voy o mejor, vuelvo
aunque mi forma de olvido es recordarte
9.
bajo el invierno ya
el corazón a media asta del cuello
la mirada rota
y el rumbo sin rumbo
el olvido va.
yo no he sido abandonado
en verdad
no queda nada por atrás
nada he dejado
lo que me asombra
es sentirme triste
con una tristeza que te nombra
aunque no existe.
10.
A veces
largas esperas a la orilla del silencio
echado un anzuelo al alma
para buscar las palabras como peces
desato la vigilia del pescador al verso
y me vuelvo con las redes sin palabras.
Qué más puedo decirte
ahora que ya todo te lo he dicho
haberlo dicho todo
no quiere decir las palabras que te existen
quiere decir sembrar palabras como nidos
como árboles sin viento y sin otoño
donde el alma tiempo afuera vive.
Todo lo he escrito
como un huerto que hizo altar sobre tu suelo
mi voz no se acaba con tus cosas
mi garganta es más extensa que lo dicho
Pero aquí a tu verdad erijo un templo
y tu verdad es cierta.
Ahora
porque sobre tus flores el sol no tiene
invierno
para que vivan tus insomnios lentos
te dejo los horneros de mi palabra rota
Vuelvo a decir amor, nada reniego
tampoco que el otoño es verdad fuera
del verso
Yo no te olvido
mi palabra de piedra no te olvida
el alma hace una casa y deja un
ermitaño
sobre el verso largo que te he escrito
más allá se cierra la poesía
como un huerto que se va por otro árbol.
¿Qué quieres que te diga
Ahora que ya todo lo he cantado?
11.
Te dirán que la tierra me hizo cauce
que el mundo se hizo en mí en forma de
guerra
que partí en un barco azul hacia la tarde
cerrando alrededor las cuatro puertas.
Te dirán dondequiera que me busques
que no estoy ni estaré que ya no existo
Te dirán dondequiera que preguntes
aunque sepan de mí, que no me han visto.
Porque ya ha sido la hora del olvido
ya se cierran los rumbos de esta historia
Yo sigo aún sin lugares el camino
Y tú no puedes venirte por mi sombra
Y ya no podremos nunca preguntarnos
si el recuerdo nos busca algunas veces
si volvimos la cabeza al separarnos
si corriste en vano a detenerme.
Y ya no sabrás sobre qué insomnio
el verso te abandona como un barco
en alta mar de la tristeza cambia el rostro
y ya no haces ara en el altar del canto.
Y te dirán ya lo verás cuando me sigas
Que pasé por allí rumbo hacia el nunca
que me fui desnudando las espinas
sin dejar ni un rastro ni una tumba.
Porque en verdad me seguirás un
día
cuando veas, tarde la verdad desnuda.
12.
Cuando el hombre no te sea suficiente
cuando busques más allá del día
cuando sepas que existir no es el presente
cuando sea mucho más lo que sería
Volverás la cabeza tristemente
para buscarme en la senda ya vacía
que tanto habrás sido por la gente
sin hallarte como yo solía
entonces con el rumbo roto
errarás sin verdad por las heridas
andando los países más remotos
porque yo cavé tu sangre hasta encontrarte
y aunque te abras la garganta sin medida
ya nadie de verdad podrá buscarte.
13.
Yo que supe la medida del perdón
por todo lo que pude perdonarte.
Mordí desnuda tu verdad sin Dios
y recorrí tu mentira interminable.
Yo te tendí mi tristeza regalada
sin que arredraran mi fervor tus cementerios
yo doblé mil recodos en tu garganta
y quise lavarte el alma con el tiempo
Yo te acerqué mi olvido dulcemente
todo puede ser dos, diez mil veces
Tanto dije tu historia mejor por otras
gentes
tanto hablé tanto canté por
comprenderte
Tu garganta se dobla sin altares
en verdad mentir no es inhumano
sólo quise redimirte ¿sabes?
con la mejor manera de mi mano
Yo que no tengo derecho a perdonarte
ni a pensarte lo bueno ni lo malo.
14.
Creo de verdad que la verdad
es cierta
cuando se la mira hacia atrás
porque el principio
es cierto recién por el final
15.
Hoy me vive tu pelo
lento violín de sombra
largo pájaro quemado de trigo
donde la poesía hace nidos
de alondra
16.
Amiga, mi querida amiga
esta distancia que no tiene raíces
y que en verdad tiene raíces en nosotros
nos está buscando mucho mejor en el
sueño.
No somos buenos, pero tú eres buena
y yo soy bueno
por eso mi mano cava ahora en el silencio
como el último pájaro o el primero
Ya estamos idos. Pero yo vuelvo
la cabeza a cada vuelta del sendero
Es un poco el miedo y otro poco la soledad
Tengo miedo de que seas el último puerto
y descubrirlo del otro lado del tiempo
En realidad, la tristeza se parece a todas
aunque nadie sea como tú.
Esta tristeza, tu tristeza
el último vestigio que te queda.
Yo te escribo para contarte
el primer sabor de lejanía
Nada me duele por mañana.
Todo me duele en ti
como perder una ventana que me busca
que no voy a vivir
Yo que nunca he pedido paso
que he golpeado con la frente en el
miedo de los otros
Yo que soy tu mentira en otra gente
yo que soy tu secreto sin guarida
me rompo
creciendo ya por otras manos
Tendrás olvido y cantaré
por haberte sufrido y olvidado
y luego diré que nunca
porque diré amiga, amiga mía
en otra carta como esta que ya no te
busque
Y en verdad amiga, amiga querida
(y ahora lloro)
me da pena tener que olvidarte
para buscar mi costado mejor en otra
parte
porque tanto puedo perdonarte
y tanto te perdono
y lo pudimos ser mejor que en cualquier
parte
y mejor y más que en cualquier otro
y ya no somos
amiga y me voy por olvidarte
Ésta es la carta del olvido
una nave
que un día tú me regalaste
es la última sangre
que te escribo.
hasta olvidarte
17.
Aquí te soy el rastro la distancia
el tiempo recorrido y el silencio
donde mis palabras son más por no determinadas.
18.
Cuando depongas tu libertad
libremente
poniéndole un rostro al sueño
o mejor volcando el sueño
sobre un rostro
cuando tus alas basten siempre
en un costado consagrado
si yo que tengo derecho a tu
nobleza,
no he sido nombrado
pero tampoco te perdono
te daré mucho mejor la mano
para ser distintos el nosotros
por amigos, amiga, por hermanos.
19.
Te cultivaré
como una abeja que cultiva
las abejas
20.
Aquí estamos
agregados a la vida con importancia asesina
Diariamente nos damos gracias por todas
las cosas
hasta por el innumerable principio
de creernos.
De la realidad
sólo nos faltan los hechos
el tiempo
así es que todo es nosotros.
Yo.
Por eso debemos andar.
Estar es seguir
aquí es siempre
La absoluta quietud
de que todo avance
pero nada pierda relación.
Dios.
Aquí estamos
el destino es mañana
aunque todo es antes.
21.
Todo te accede
te existe
como el perfume como la música
como la tristeza
Nada te cuesta
todo lo vives
ordenas las palabras como el agua
Y yo tenía número para cada
estrella de la lluvia.
Por eso aprendí de ti
aprendí amar y ser
Por eso ya nada se busca el testimonio
sino la vida.
Déjame iluminarte
entrar en ti
fácil como la tarde
y vivir en la sangre de tu alma
como el hijo que me esperas.
22.
Me hace frío la ciudad
en cada una de tus palabras calientes que llevo
florecida la piel
El silencio rompe como un mar
y apenas puedo subsistir la arena
Mujer
Todas las furias que guardamos
La ternura que aprendimos a descubrirnos
detrás de nuestros gestos feroces
Las manos
las manos que recogimos
de la sombra
y de nuestras ternuras atroces
como los gatos.
Los gatos de la noche
me hace silencio la ciudad
los hombres
los caminos que sólo van
yo como un camino
porque siempre hoy
23.
CERO
Poca importancia concedo al origen y significado real de las palabras, teniendo por real el contenido comunicativo en el que todos se ponen de acuerdo. Creo que cada palabra, sea cual fuere su significado acepcional, es vivida por cada individuo de manera diferente, llevando así una carga vital y una resonancia afectiva que le da connotaciones diferentes, de acuerdo con el individuo. Es como un mismo espejo que para cada hombre tiene un rostro diferente, y no es una actitud del espejo, como tampoco, la palabra, que en sí y en su relación significativa son inconmovibles, sino que es una respuesta resultante del contenido recepcional del testigo y el signo que despierta sus
propios ecos. Según creo, serían muchos los caminos para llegar, contándose entre
ellos, también un colorido sonoro del que resultarían percepciones propias y diferenciales de cada individuo.
24.
Esta cálida manera de suplicio te agiganta
el infinito del silencio cotidiano te propaga
y recoges mi costado como un lugar para tu
rostro
y ya es tuyo el diario afán de pensarte
que te hospeda.
Ya el tiempo que anticipa el sueño te prepara
con el solo principio
la devoción de soñarte te acomoda veces
y el hábito de tocarte con la caricia que
no te alcanza
aprende en tu imagen tu piel no comprobada.
Tú que inundas mis horas
con embriaguez cansina
que llenas de melancolía de siesta
las horas y los lugares donde mi paz solía
que enturbias el sueño indiferente
(y ya tengo rostro para la cara vacía
que soñaba)
tal vez con infinitas miradas que no encuentran
con ojos amamantados de luna
y ahuecados de pregunta
Tú que pasaste a recoger mi costado
que con presentido imperativo
de razas y destinos
te acomodas sin buscarlo
sobre el tú que te esperaba y ya te
nombra,
tú que pasas a buscar
en una vez un hábito de largas historias
y no necesitas los días para la
costumbre del rito que te adora
porque tienes sin esfuerzo
la dimensión de mi hueco lateral y de
mi mano
y la palabra que arredre mi silencio
y el rostro que aseste a mis tinieblas
una lámpara,
tú que ya te alzas como un faro
y que nombras el ara de mi alma
eres en mí la dimensión de mis vacíos
lentos y lejanos
y en las horas la vez que te da nombre
y rostro y te consagra desde siempre.
25.
Cuando se agobie y sude mi lengua, pero cante
cuando no pueda mi mano una palabra, pero
escriba
cuando no haya ya cosas que nombre mi lenguaje
pero aun sin sendero mi afán de caminante siga,
cuando ya vencida la vela de mi voluntad de puerto,
caiga
pero mordiendo el viento con las manos diga todavía
y con un tesón que sobreviva la agonía me levante,
y me arranque los harapos de las lágrimas y ría,
cuando abdiquen el nervio y el músculo vencido
y yo arroje mi cadáver que me es muerte, y viva
cuando limpie la sombra de mis ojos que me ciega
y esgrima otro velamen que en la tormenta no dimita
cuando ante mi propia tumba postergada
ofrezca mi rezo mi fervor y mi
rodilla
y me pida ayuda como un náufrago y me salve
entonces, esta vida porque sí, me será vida.
26.
si mi mano es fuerte cuando pueda el oro
usaré los dientes
y si mi boca puede fortaleza con mentiras
clausuraré mi mente
porque el mundo es una borrasca para mi barco
de timonel impotente.
27.
A tu imagen le he hablado muchas veces
como rezando lejos.
a veces hinco mi voluntad a tu rostro
y pienso.
Ésa es toda tu manera de presencia
ausente.
tu rostro empieza un sueño
sin presente.
28.
Sobre el mapa de tu arena caliente
voy cayendo peregrino y me levanto y sigo,
y dejo un rastro de historia
y una estela de sangre
porque copiaré mis pasos
en las veces nuevas que serán como ésta.
Yo que me seguiré a mí mismo
voy tildándote el sendero que es calvario
amamantando mi derrota que subsiste
en el cactus dormido que enarbolan las tumbas de
tus médanos.
Te digo el dogma de la palabra que
no tiene cosa; y tú entiendes que te amo
porque le asesto a la leña preparada
en tus guaridas el grito de mi antorcha
que te desata el eco llamarada.
Y tú vas con un labriego interno que
cultiva en un telar que es misa
con la abeja al medio que te crece y vive
29.
Hoy he intentado sin poderla, la poesía perdida.
y ahora digo que te canta, pero es silencio
que te evoca y calla
Por eso vive tu hora sida
en la imagen que te recuerda y te comprueba en
tus veces.
Tú eres tú porque te pareces a mi alma.
y ésa es toda la poesía que te habla.
¿Es verdad que no te importa
que no te revolotee sobre las sombras
la paloma mensajera que es palabra
o que haga un hornero de barro o de miel
la abeja que yo enseño a volar en mi alma?
No encuentro la poesía, es cierto.
tal vez no sea mía; pero esta catedral de silencio
esta manera de todas las palabras,
esta casa vacía o esta mano tendida
es una manera de grito que te calla.
Por eso toma mi poesía transparente
esta bandera que es fe sin colores y sin patria
y agrega a una página en blanco, con mi nombre
las palabras que quieras escuchadas.
30.
Te ahonda un mito de abismo y
laberinto
el tal vez es un recodo en que la duda
espera
(eres en principio; nueve veces de
sangre, postergadas)
mi mano agreste, en la guarida
del acecho te imagina.
Llenaste un espacio porque tienes
algo de mi silencio (y después de ti)
te pareces a ti todas tus veces
¡Qué importan otros rostros de
la espera
si el tuyo era el final de la
vigilia!
Eran posible una mañana una
lluvia, una tristeza
ojos sonoros o calientes
Era posible una mano de junco
y una voz de ciruelas
un posible infinito y un quizás
clausurado
y ya tiene la imagen que no era
recuerdo
tus dedos de damasco y tu voz de
madera.
31.
El tiempo es un camino cualquiera
cambiaremos de camino y el aquí será
un ahora.
la vez primera tiene más allá
un instante y un lugar para los dos.
Allí empezará el recuerdo
comenzaré a poder perderte
pero más que todo a recordar y perder
la cuenta de las veces.
Los días serán hacia después los tuyos.
el tiempo nuestro nos tocará la espalda
como un rastro diario que será la historia
Y nos aprenderemos con el silencio
y con las manos
y olvidaremos cómo era la ignorancia
de nosotros
porque seremos contiguos del antes que olvi-
damos.
32.
Quiero gritar silencio porque no tengo
qué decir
entonces repaso las cosas cotidianas
con la mano cansada de los ojos
habituales
Todo converge en la nuca de mis ojos
La ventana mi mano las cosas en mi
mano, mi sombra mi silencio
Tal vez este silencio sea una manera
de las voces viejas
33.
Por esa soledad previa de todos que me abdica
porque una vez es tu principio
y una tácita presencia te prolonga;
por esa mano que reemplaza el hueco en una mano
y el pescador de la mirada que socava
y sabe desde antes que sea la palabra
por esa compañía en un instante
y esa hermandad sin germen ni cadera
por esa devoción de nombrarte con silencio
cuando eres esa soledad con que me ahueco;
por esa simple mitigación de siglos
con un solo segundo de restituir presencias
te nombra el tú que titula mi costado
y mi mano de amigo es la disposición que espera.
34.
Contigo visité mis días destapando asombros
le agregamos al tiempo los lugares
existiendo los acontecimientos
Y allá en la sombra final que nos juntábamos reducíamos a silencio el parapeto.
Todos los miedos nos guardaron.
y no tuvimos una segunda estrella
con que saber hacia dónde.
Contigo poblé el nosotros como una
ciudad vacía en espera.
Allí nos asumía el barro la historia de
testigos.
35.
toca la nada con la punta de los ojos
como un ciego y me regreso sin
haber partido soy siempre la mitad
del camino cualquier parte de un
sitio que no tiene lugares
algo me naufraga me destina al silencio
36.
A veces vuelvo sobre mi propia sombra para
haberme sido. Todo lo estoy entonces
Redondo total testigo.
37.
Un número es cierto
pero podría decir cualquiera y sería
igual,
porque no sé cuánto
sé que mucho y eso es todo.
38.
La ciudad se refriega contra mis
ventanas
39.
Qué puedo decirte de mañana
si aún te faltan tantas
mujeres para ser.
40.
Diariamente mi duda pregunta a la otra
orilla de los ojos
por tu rostro como un solo tal vez indescifrado
41.
Tú, que tienes paz para estar triste
42.
Perduraré en ti para que tildes con mi
nombre
las horas que fueron mis veces.
porque debo quedarte
como el eco del mar en los caracoles.
43.
vulnerable en
un talón o una mollera
44.
el cáliz de tus manos.
pausado.
45.
La felpa del sueño me entibiece.
46.
Tu voz de felpa me enturbia a veces
como un aliento a una ventana
47.
Una música turbia y seca que me raspa.
48.
Diezmar las sombras.
49.
La tristeza se instala en la nuca de mi
alma y se hincha
como el incienso que se expande.
50.
Bastan dos veces para tildar el tiempo
comenzar que es ya recuerdo
inaugurar pasado y abrir olvido
compararte con tu imagen
y soñar mañanas.
51.
Ahora tengo tu rostro para ordenar tu nombre
tengo el rumbo fijo de tus ojos hace mucho
pero basta para mirarte a los ojos.
Ya puedo recoger tu sueño sin equivocarte
y decir tú y decir los otros.
52.
Porque eres más bajo mi frente, como un secreto de
tumba.
¡Qué importan las veces de tu casi carne!...
si amo más mi alma
53.
Quiero fracasar mis propios
fracasos
ser vencido mis propias
derrotas
De la experiencia de los demás
estoy avisado.
54.
Hoy que ya mañana
55.
Como a las cosas que se evaden de la inercia de largas
lejanías volveré a hallarte
porque ha sido tu principio
ahora ya puedo decirte entre el fragor
del mundo y buscar tu rostro
rescatado del tal vez y el nunca
56.
Un pájaro de historia resucita
y se sacude el polvo que lo cubre.
la hormiga labriega grita su cansancio.
He de saber que vivo.
57.
EL SILENCIO Y NOSOTROS
Las hormigas de mi boca te han marcado
por la espalda las venas de la tierra
han bajado a la sombra final buzos de sombra
para tragarse el silencio que te vive los vértices
de tu colmena más honda
Ya todo te lo viví como el silencio, ala total
sin testimonio. Y sin embargo, aquí
me quedo como el labrador adherido a tus
tardes para seguir empecinando la savia
de la tierra madurar en una flor.
Nos ha entrado el silencio como a las casas
de los que han muerto lejos
En los nuestros erigidos se agrega la distancia
de otros tantos rostros. Y no nos dolemos
sin embargo que un árbol nunca ha sido
lejanías y nos quedamos, con las raíces
clavadas en nosotros, como estamos
buscándote el otoño en el verano
58.
La noche queda doliendo.
Te cansabas de comerte los
prados del cielo
como un potro azul de silencio
alargándose la sombra de vacío
por el viento
volveremos a nosotros dormido
sin sal de la locura
como el pescador que olvida el
hada que le subió de las redes
59.
Ya vienen las botas tapando
en los hormigueros los ojos de los
hombres que fueron testigos
la tierra es hombres secos
manos vueltas al beso inicial
tiempos y sitios distintos que ya
son lo mismo
Pero este regreso no es haber
tenido partidas
Ya vienen las botas de la profecía
sobre los hombres que ya no son
las cenizas
Suenan sirenas extrañas en los
puertos vacíos
lloran algunos niños de historia atrasada
algunos ojos enormes comprenden y aceptan
al final de un camino que eso era el desvío
y mientras van desmantelando palabras
como las golondrinas de la última primavera
cierran como templos de Dioses desmentidos
uno por uno los extraños niños
y como el agua de la lluvia última
cerradas en el número infinito
todas las semillas que ya nunca frutas
emprenden la nada por los mil abismos
de los hormigueros que caen al nunca.
Una rama se quiebra bajo un pie desnudo
el primer acecho donde se abre un ciego
pregunta en la sed y en el hambre primeros
qué es esto a lo que empieza ya a llamarle mundo
Y sin saber que ya, es decir mañana
sin saber que estar es haber llegado
descubre sus manos al tomar la
rama
y se queda absorto contemplando el
barro.
Destapando miedos la primera
sombra
la noche primera todo dolorido
se vuelve redondo para achicar
el frío.
regresando al barro como buscando
abrigo
Huyó tanto ese día se hizo tanto a su carne
que reconoce los ojos por la mañana y se abre
se toca los pies, es el primer niño
es el primer miedo se toca se toca
se alza como un pino se tropieza y cae
le duelen los pies se toca, no sabe
toma algunas plumas, toma algunas
hojas
son suaves, las pisa y ya no se cae.
Una rama se quiebra bajo algunas hojas
reconoce un punto, un sonido extraño que
no está en el aire
levanta la rama que pisó. como antes.
reconoce antes reconoce ahora
los pies no le duelen, se mira las botas
ya no mira el barro sigue hacia delante
60.
Porque soy como todos, un aquí y un ahora,
una muerte posible y un recuerdo
de veces
una esperanza abierta y más que todo
siempre
un yo que dice de los otros y que ignora.
Alguna vez he sido el tú de un labio
y lo que a alguien le faltaba para ser
nosotros
que fue conmigo, tal vez por eso soy un
antes de los
otros
y un después que mentirá a la espera
hasta ser pasado.
¿Qué más soy? tengo cosas mejores
silencios que son menos pecado que mentiras
mentiras que son menos peores que odios
y que iras
y tengo más que todo muchas cosas peores
no obstante soy también lo que me es
un amor hacia mí mismo que llaman
egoísmo
y un a veces amor hacia los otros que es
lo mismo
según me vuelva amado de los
que yo amé.
Ése es todo el ser que soy, un alguien
un testigo de historia o un pedazo de
ella
una manera de poder morir. Mi vida
es ésta.
Después
Una tumba sin nombre y sin mártires.
61.
Tú;
porque no necesitas nuestra historia para nuestra
costumbre
porque el hábito contigo
es mutuidad de espera
y paz de solo conservada.
Tú;
porque llegas y lo tomas todo,
como si fueras el fin de una vigilia
(basta un solo llegar para dos abandonados)
Tú; porque
nadie puede negar tus palomares
a mis alas descansadas.
¿acaso no es tuyo desde siempre (porque
ibas a llegar)
Porque en ti acaba una espera; tú.
Tú y tú, porque ya estás conmigo
y subo a mi corazón y desato el oleaje de un campanario
para rezar, para llorar, para gritar
y nada te doy ni tomas, sino que todo es tuyo.
el día, el domingo,
y la sangre retoza, niña y de día
luego de tanta ansiedad
de auscultar horizontes
Tú, porque
en tu primera vez habrá desde antes
ya un rito cotidiano,
tú porque diaria compañera ya,
recoges el musgo de sombra que me
crece por la
noche,
y enciendes una lámpara de palabras al
silencio,
que no es el mismo, tibio
en que nos callamos (pero no callamos) aprendidos y apretados tantas horas.
Tú porque pusiste tu nombre a mi poesía
como haciendo una casa en un territorio de
abandono.
62.
En estrechos zaguanes se acantila una
doctrina
echar redes a un huerto con afán labriego
y soñar con esperanza de pescador poeta
63.
A veces en tus ojos florecen palomas
y sangras la savia que te sube desde el alma
tienes tristeza de andenes finales
y fervor de labriego para llorar.
Un íntimo himno se te escapa por los párpados.
64.
La única vida definitiva es el pasado.
*
Cada vez falta menos, y no sé
para qué.
*
Ellos llegan y permanecen
en el sabor de la tierra
en los silencios mezclados en el aire.
*
Qué pesadísimo tedio el tiempo sin acontecimientos, que se arrastra como una víbora en agonía.
*
Confío en mí, en que si el mundo
volviera a ser mundo,
los diamantes volverían a ser
diamantes y el oro oro
Al nacer no pregunté
tanto como ahora para
ir a Europa
*
todo lo puta madre, que es la vida
los pájaros hacen pie en el viento.
*
Hasta aquí hemos sido todo el tiempo
Más allá de nosotros. mañana
trae rostros nuevos
*
como la piel de una palabra
guardo en el remanso del silencio
sobre tu lengua
garganta
abismo
*
Hacemos gestos de estatuas y por
dentro nos comen las hormigas.
*
Este ruido a gente me despierta los
tímpanos hasta el fastidio.
Esta gente que este ruido, como
cantos rodados que no oí nunca.
*
¿Cómo criticar en presente a la gente,
sin comprenderla en pasado.
*
No nos preocupe recordar el pasado que tenemos
un presente que recordar en el futuro.
*
El espacio es una condición
de las cosas, si las quito todas
¿qué me queda?
Todo es la suma de los detalles.
*
Creo que no puede ser denigrante
nada que se haga por razones
nobles.
*
Los suburbios del silencio tu sombra
madura de las flores que sonríe la noche.
*
Mujer, nada guardé bajo el silencio de la tierra
no hice cruces en tus cementerios.
Volveré a buscarme
Me encontrarás una mañana
oyendo tus hormigueros
*
Del barro de tus manos y mis palabras
creció este alarido de silencio que se nos clava
ahora.
*
la luna pone arriba la altura
la luna como un reloj vacío
un reloj ciego.
*
entrar por un reloj al infinito
*
el silencio vocifera como el hueco
clamor de una iglesia vacía
*
Flotamos, y hablamos de salir a flote.
*
Encontré un lugar donde mirar el tiempo y me
quedé ciego.
*
Hoy te salió la luna en tu vientre
y los grillos de tu sangre
silbaron luces de sombra caliente.
*
Ponte estas palabras como te las vivo
Eres un templo
Después de buscártelo en.
*
Una gaviota que planea. un instante
una gaviota que planea muere. Una
gaviota muerta que parece que
planea pero que está muerta.
Así es la sonrisa ahora que te has
ido. Con las puntas de las alas vencidas
*
formalizar informalmente
*
Ahora una luz, fija hace ruido a
temblar, como el infernal ruido de
las estrellas.
*
No dudamos de lo que nos pasa, pero dudamos
de nosotros. Porque es tan tal
vez lo que nos espera mañana, que
nos sentimos como un alga flotando
en las olas.
*
Cuánto te has ido.
*
El número de enemigos es la medida del heroísmo.
*
No encontraba nada
que escribirte
y se me ocurrió esto.
*
El silencio es más extenso que
todas las palabras
por eso callarme
aunque mi silencio sea
igual al de cualquiera
no todos son de las mismas
palabras.
Y hasta aquí no he hecho
más que decir palabras
*
la sonrisa mineral de las
estrellas.
*
acomodando signos sin
*
Érase una vez en el oeste
Al este del paraíso
paraíso perdido
*
"fama y guita = valores: gente".
*
NO TE MATERIALICES.
*
¿Cuántos prudentes que yo diría
asustados envidiosos?
Cuántos envidiosos que nunca confundiría
con prudentes...
*
Seré más rico
porque habrá menos guita que me
ocupe la tacañería.
*
Siempre somos la misma cantidad.
*
Inflamar el físico, se desinfla el bocho.
Inflamos la guita y la avaricia se
desinflan los otros dos.
*
Como verá, ésta pretende ser una
carta sencillamente informativa.
*
Tengo la suerte de ser irresponsable
tal vez. Pero la rutina todavía no
me ha logrado la cobardía.
Ya el solo hecho de no tener ni una palabra de aliento
(al par de hacerme sentir incorruptiblemente
superhombre) me demuestra la envidia
*
Esta carta está pasada en limpio ¿se da cuenta
del destiempo? Porque esto también, estaba escrito
en sucio.
*
Entre los últimos gritos en el puerto, como
un niño perdido empezará a sonar
el silencio
*
Tú entiendes
esto; el tiempo y la
vida son un río y la orilla.
*
No tengo derecho de luchar por mañana
si mañana es un tiempo que te incumbe.
Es decir no tengo derecho de forzarte.
Pero también es cierto que de las cosas
sólo se tiene la certeza de que han sido.
Entonces es cierto también que si lo
bueno y lo malo de los hechos está
en ellos mismos, tenemos
que llegar a su tiempo para saberlo.
*
Nos movemos
en el tiempo y creo que muchas veces es la
medida misma de las cosas.
Pero para la evolución de algunas,
si bien cuenta, no es el tiempo
el que tiene la última palabra.
Depende de la energía y la capacidad
que tengan las cosas para realizarse.
En este caso, la medida
de las cosas es mi propia vida.
*
Creo en la gente. Con fe y honestidad
la verdad madura las esencias.
Pero según sean las personas, que
generalmente son las circunstancias
más cabales que nos pasan,
obviando la infalible ley de que todo
nos ocurra humanamente, las
ocasiones se dan más o menos
espontáneas y caudalosamente.
Aunque ya no puedo evitarlo,
quisiera haber sido más
sencilla y directamente claro,
por lo menos para una verdad
tan simple e infinita como
la mujer amada misma.
*
Ya es hora de pasar a cosas más
fáciles y directas, a la vez que impregnadas
de plenitud, así que vaya este anchísimo
abrazo.
*
Más allá de las palabras, también las
palabras pero en medio un silencio
lleno de cosas que sólo es nuestro.
*
Creo en la vida.
*
Vivir es la verdad.
65.
Cuando se logra la medida de las imposibilidades es la magnitud del milagro. No mediando nada, por lo menos, visiblemente, divino, el milagro sería mi fuerza. No quiero nada más allá de mí. Soy suficiente para mí y la gente que me pasa y a la gente que yo le paso, tenemos la humana modestia o inmodestia de medir con nosotros nuestros méritos, por otra parte iguales a los de cualquiera. Sé lo que quiero, sé cómo lo quiero. Por eso rechacé tantas veces lo que quiero. Porque venía de otra forma que la que yo puedo por mí mismo. No necesito escribir las cosas para cerciorarme de mí mismo. Ni siquiera escribir que no necesito escribir. Ni siquiera que ni siquiera.
66.
CARTA A MÍ
Jorge, pocas veces nos hablamos.
Nos pasamos de largo murmurando de todo, como si nosotros no existiéramos en nuestra medida la infinitud del todo.
Jorge, algún segundo fuimos amigos. ¿Te acordás? Tantas veces mataste con tus manos los mosquitos para que no me picaran. Tantas veces escondiste la última medialuna para que yo no me quedara con hambre. Tanto me querías...
Pero... ¿¡te acordás o no, carajo!?
¡¡¡Jorge!!! Jorge, por favor, no dejes que la gente se vierta los ojos para afuera.
Tantas veces fuiste altruista conmigo a riesgo de parecer injusto.
¡Acordate! Está bien que te pongas de novio, pero los amigos no se olvidan.
67.
Dado algo que en su constitución se comprenda a sí mismo reducido a un término menor lograremos una sucesión infinita. Ya que en la expresión reducida estará inducida una segunda reducción a un tercer término del mismo objeto que a su vez comprenderá un cuarto que a su vez. Etc.
68.
En un silencio de azul
como grillos de nieve tiritan las estrellas
*
de pez enojecido
*
Un día mi grito te irá al soy
*
El viento pasa su humo de cristal
como un gato de música vacía
*
Tus ojos de hornero y atrás
Tu ojo empececido
me viaja las horas por las horas
*
El buzo va buscándote la sombra para
beberte el canto sumergido
*
Ah la gaviota de sangre
los dientes de luna
*
cada hombre tiene una soledad para cada uno de los hombres.
69.
Creo de verdad que la verdad
es cierta
cuando se la mira hacia atrás
porque el principio
es cierto recién por el final
70.
La fe que nos viene después de habernos desconfiado nos vive mucho más.
71.
Vale más vivirnos que pensarnos y hasta equivocarnos que saber.
72.
Hoy he vuelto a olvidar algo. Una carta de Sagrario está en un libro de Vinicius de Moraes. Me hace acordar a un huevo frío que en algún lado... También me olvidé de eso.
Cuando se ha olvidado tanto que ya no queda tiempo, se grita.
Esto es un grito: ¡¡¡No te vayas!!!
Siempre parte algo que no se alcanza. Se grita para pedir: ¡Espérenme! Tal vez el por favor no suena muy claro (tal vez porque se corre).
No tenés barco Jaron. Pero puede partir el tiempo. La espera entonces ya no me sería vigilia. Entonces faltaría yo también en la medida de un llamado. Pero el llamado parte también y el muelle es un sitio de soledad; entonces sí ya no se tiene otro grito que el del último silencio.
Jaron amigo. Jaron mano. Jaron silencio. Jaron bueno. Jaron Jaron.
Todo está de una manera.
Y el silencio que música vacía, y la sombra que dolor occipital de rastro.
Y la nuca que soledad de los que quedan.
Y los otros que se mueren, penetrados del odio que no les pertenece. Y todo que algo. Y vos que Jaron. Vos que todo lo que vos, como la única manera de que seas, como la sola forma de que faltar sea ser irremplazable. Jaron que se nos van los días, y qué lástima, ¡y qué importa!, si estamos siempre juntos.
Querido Jaron, cualquier día en cualquier parte (todos los días, donde sea).
73.
Ven a vivirme, la soledad me amortaja
con manos deshabitadas.
74.
Y la noche mordiendo, encepando
ferozmente las sienes desesperadas
de la noche enloquecida
75.
Soñé que me forraba un abrazo
y me desperté enmangando las fauces
de mi soledad
76.
Un relámpago de hiedra
Mi alma ha concluido
Fajado el corazón de un puño de angustia
Arranco de ti una paloma que parpadea y tirita
que agoniza y sangra de savia, desesperada de
ecos en sus alas, de alas en su corazón
Ésa es la patria
de mis sueños
Se han resumido allí.
Libro 76 (1)
2006.
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